sábado, marzo 25, 2006

Cuando se dió cuenta de que se estaba reescribiendo... rompió la hoja.

Tuvo que escojer entre ella y él...
se escogió a sí misma...
porque se amaba más.

Y así,
decidió un día cerrar las persianas de su ventana para que él no pudiera mirar más su vida.

Aún no estaba contenta, pero sabía que la tranquilidad era un paso hacia la alegría.

Se necesita más valor para cambiar que para seguir igual.

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Un día comprendío que la comodidad de ellos se basaba en su incomodidad... ese día decidío incomodarlos.
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Ya conocía sus plazos y cada vez los cumplía con más puntualidad, incluso inconscientemente.

viernes, marzo 24, 2006

Acerca de Exhibicionistas y Mirones


No, no, no… no señor, los diarios de papel no son como los
blogs.Cuando uno escribe un blog ningún papel le acaricia la mano al autor.
Tampoco se siente la magia como si alguien, algún poder superior estuviera
dirigiendo la mano a través de los renglones y los blogs no vienen con
olor.



Mi celular dice que son las 11:52 pm cuando este artículo o columna nace. En realidad las 23:52 porque acostumbro poner la hora al estilo militar, costumbre que le he aprendido a mi papá, además resulta práctica para ver televisión por cable, pero no escribo para hablar de horas ni relojes.
Esta columna, como he decidido llamarla, nace de la forma más primitiva, nace en una libreta rayada de papel amarillo, escrita con portaminas TK 4600 de Faber Castell con mina HB y utilizando borrador de nata en forma de lapicero. Está escrita con la letra que se me enseñó por primera vez, letra pegada, letra que a diferencia de la imprenta refleja fielmente mi estado de ánimo y forma de ser – así los grafólogos digan otra cosa - . Esta letra es la que realmente me ayuda a completar la terapia, la costumbre y hasta el vicio que representa escribir.
Comencé escribiendo “poemas” cuanto tenía como 5 ó 6 años, lo pongo entre comillas porque a esa edad no sabía que así se llamaban y porque escribía sin pensar el nombre, en realidad no recuerdo esos escritos, sé de ellos por lo que me cuentan mis mayores. Me dicen que les escribí papelitos adornados con dibujos de flores.
Ya perdí el hilo, pero así es mi mente.
Creo que irremediablemente se me quedan en las neuronas ideas que quiero plasmar en el papel, por ejemplo que decidí escribir con portaminas y no con lápiz porque me parece más práctico y porque todavía no quiero acabar mi lápiz de ositos, uno que tengo desde que tenía 11 años aproximadamente.
Escribir para mí es una dicha y hacerlo en el papel aún más.
Hacia los 9 años, intento ser precisa, mi madre me explicó cómo hacer para que las palabras rimaran, fue entonces cuando escribí mi primer poema. Luego de leerlo me sentí muy feliz.


Todo o nada

Que puedo pensar
De todo lo que me rodea
Si casi nunca me detengo a observar
Lo que me codea

Los pájaros cantan
Y los botones florecen
Pero los humanos se espantan
Porque nada esclarecen

En la realidad el temor
A todo ser aqueja
Aunque sea algunas noches
Por culpa de una invisible reja

Esa invisible reja
De la que nada vemos
Siempre nos tiene entre ceja y ceja
Y así sutilmente enloquecemos

Se dice que todo lo podemos
Que sólo necesitamos de firmeza
Para concentrarnos
En la gran pureza

Pero ¿para qué queremosla pureza?
Si nada reconocemos
Viendo las cosas como rarezas


Teniendo 11 años escribí muchas cosas en un cuaderno declarándole mi amor al niño que me gustaba por aquel entonces. Le entregué el cuaderno y a los 15 años míos me confesó que aún lo guardaba. Yo ya lo había olvidado, al cuaderno o al niño. Me sonrojé al saberlo y aún siento pena ajena cuando recuerdo ese episodio. Cuando tenía 12 ó 13 volví a escribirle a otro niño, cartas anónimas en ese caso y se repitió la costumbre con otros personajes a los 15 y a los 17. en resumen si un niño me gusta tarde o temprano escribo acerca de mi experiencia con él, si se entera o no es otro asunto, en principio escribo para mí, para expresarme, para calmar esa necesidad imperiosa.
Otra forma de expresión que me cautiva es la fotografía, mas aquí sólo escribiré que por sus costos, antes de la era digital, la escritura me era más accesible y lo sigue siendo. A aquél arte le dedicaré otra columna.
La escritura y la escritura a mano es tan importante para mí que antes de cumplir 15 decidí comenzar un diario, luego de varios intentos fallidos. Desde esa época he visto la evolución de mis escritos. Miento, desde antes.
Entre los 13 y los 15 escribí un libro de cuentos motivada por una tarea escolar.
Creo que el colegio me debía eso, pues a los 12 cuando presenté en una clase de Español el primer poema que creé en mi vida, uno que rimaba, el profesor me miró con ojos de “¿me cree bobo?, seguro lo copió de algún lado”.
Esa obra la escribí a mano en libretas como esta, pero de menor tamaño, luego la transcribí en mi máquina de escribir y la registré en Derechos de Autor, luego me atreví a enviar una copia a una editorial con la esperanza de que la publicaran. Al poco tiempo obtuve una respuesta negativa, su estilo no se ajustaba al de la compañía o algo similar se leía en la misiva. Rompí la carta y la boté. Desde ese entonces sólo contadas personas han leído el libro completo, entre ellas mi mejor amiga, a quien le encanta cómo escribo sin embargo sé que ella no es objetiva, ella ya es familia y me lee con sesgo.
Esa experiencia hizo que no volviera a enviar el manuscrito a otras editoriales, por temor al rechazo.
Dejé el libro a un lado y me tomó un par de años más digitarlo pero lo hice, mientras me dediqué a estudiar mi carrera y a escribir cosas más racionales, menos imaginativas, empero sacaba tiempo para hacer escritos cortos y poner al día mi diario de turno… ah claro y para leer muchísimo.
Durante la época de la universidad estuve en un taller de poesía, hasta me apunté a un concurso que no gané pero que me sirvió para otras cosas. Renové mi interés en la escritura, registré algunos poemas, conocí gente y otros estilos de poesía y… me volví a asustar. Me impresionó ver que un hombre necesitara meterse un trago de aguardiente para una lectura de sus propios escritos. Reconozco que eso da pánico, puro pánico, para nada es lo mismo leer un artículo científico y racional a leer poemas escritos en primera persona y que hablan de emociones propias, pero lo hice y sin trago. Las dos cosas.
Me caracterizo por ser muy exigente conmigo misma, más que con los demás y estoy trabajando en evitar las generalizaciones, mas en ese entonces aún no había comenzado la tarea por eso lo que medio pude ver me asustó, lo que pude medio ver del medio artístico. Comprobé que lo que advierten los papás no es del todo carreta, que tiene su parte de verdad. Además el profesor del taller de poesía como que me estaba echando los perros y era algo así como 15 años mayor que yo y con un hijo, separado el hombre, pero eran motivos más que suficientes para retirarme del taller y seguir como lo he hecho la mayor parte de mi vida, sola y por mi cuenta. Yo no siento especial inclinación por hombres que me llevan más de 8 años y menos por alcohol, drogas ni ambientes que los incluyan como ingredientes principales.
Como he mencionado antes escribo diarios. Llevo 8 tomos contando el actual. Mientras los he escrito he pasado por distintas etapas: los diarios con cerradura escondidos para que nadie los lea, sólo yo; los diarios con cerradura a la vista una vez ganaba confianza en mí misma y mis familiares aprendían a respetar mi espacio; el cuaderno lindo escondido, un gran paso ya sin cerradura; la agenda especial a la vista y los cuadernos lindos con algún dibujo favorito en la tapa, a la vista o en el cajón de la mesa de noche.
En octubre del año pasado comencé mi primer blog, lo diseñé como una revista y así sigue siendo, luego en febrero de este año abrí otro más personal, este, en realidad demasiado personal por eso hace poco lo edité. Me di cuenta de que estaba siendo muy exhibicionista y así no soy yo. Aún hay cosas que no soy capaz de escribir ni en mis diarios de papel y esos son sólo para mí. En algunas ocasiones les he leído fragmentos de ellos a personas muy cercanas pero cada vez me asalta un sentimiento de incomodidad. Los diarios de papel son una delicia para su autor. Se leen y sacan carcajadas del pasado, son un gozo completo. Ayudan a comprenderse a sí mismo… son una gran terapia, hasta se convierten en un “grupo de ayuda” pues recuerdan que sí se pudo resolver problemas que parecían eternos e imposibles de solucionar. Leyéndome he aprendido montones de mí misma. Mi diario es como la mascota que no tengo. Puedo pasar meses sin escribir empero cuando vuelvo a el me recibe con alegría, no me bate la cola ni me acaricia con su cuerpo cuando me ve, pero me ofrece sus páginas límpidas para que haga lo que quiera con ellas, lo que quiera. Esas hojas en blanco me recuerdan la época de la vida en que todo era muy sencillo… me recuerdan las idas al supermercado para escoger los nuevos cuadernos y la emoción de esos días.
Además de mis diarios tengo otros folders y cuadernos en donde escribo frases de otros, las que me impactan y en donde escribo los borradores de mis escritos y en donde los pasaba a limpio antes de tener computador. Escribo en todas partes pero el papel siempre será el papel. No tengo nada en contra de los árboles, al contrario, reciclo hasta las servilletas. La pasión por el papel y por la escritura me llevó a coleccionar libretas, lapiceros, lápices, tajalápices y borradores durante años. Esas colecciones aún están conmigo y el 95% de sus componentes aún están intactos.
Ya sé que me desvié del tema de los blogs, empero no quería que estas ideas se quedaran por fuera
.Luego de más de 5 meses en el planeta blogger puedo afirmar con algo de propiedad algunas cosas:
1- Leer blogs en ningún caso será como leer libros así algunos tengan igual o mayor extensión. Los blogs son como la versión escrita de los realities. Se encuentran unos muy interesantes, son como novelas y otros menos íntimos.
2- Si uno quiere que lo lean debe leer y dejar comentarios en los blogs de los demás, inscribirse en los directorios también ayuda. Hacerse publicidad en los blogs de otros es muy desagradable. También es muy odioso pedir que lo linkeen.
3- Muy pocas personas leerán un blog completo.
4- Debido al vertiginoso crecimiento del número de blogs nunca, es en serio nunca, se leerán todos los blogs que hay. Al crecimiento hay que sumarle los blogs en otros idiomas que no se dominan y las ediciones de material publicado que hacemos algunos bloggers.
5- Hasta ahora no sé de ningún editor o agente literario que lea blogs para elegir el próximo escritor revelación, mas por las dudas quiero mantener este blog con una calidad literaria decente.
6- Este medio hace posible publicar para que desconocidos puedan leer escritos inéditos a un costo muy bajo y con poca burocracia. La lectura que hacen extraños del trabajo de otros extraños será objetiva, es decir, no estará marcada por el sesgo emotivo así uno puede saber con cierta certeza si de verdad escribe bien o mal.
7- La gente que lee en serio es muy poca, tanto libros como blogs y la que escribe en serio es menos. Creo que hay gente muy interesante e inteligente, eso se nota en como escriben y así piensan.
8- Los fotoblogs son un bonito invento, pero eso es tema de otra columna.
9- Los blogs nunca serán como los diarios de viajes y aventuras de Indiana Jones.
10- Hasta el momento los blogs carecen de olor.
11- Los blogs me han hecho realidad la fantasía de sentirme al tiempo como Willow de Buffy La Cazavampiros (por lo de que hay que ser medio hacker para aprender html de forma autodidacta) y Carrie Bradshaw de Sex & the City (por escritora y periódica columnista).
12- Que alguien robe tu identidad es muy fácil, más entre mayor sea el número de detalles que publiques acerca de ti.
13- La intimidad, el sexo y las imágenes venden, así que si quieres que tu número de lectores crezca incluye estos elementos. (Esta me quedó muy Cosmo… Cosmopolitan)
14- A uno si le importa que lo lean y se alegra cuando aumentan los números del contador de visitas pues sirve como termómetro de popularidad, empero la verdadera popularidad se mide por la cantidad y calidad de los comentarios.
15- Los blogs no se hicieron para comunicar asuntos personales a conocidos. Si se le quiere decir algo a alguien se le escribe un correo, se le llama o se lo visita. Lo que sí se vale es chismosear cómo está alguien leyendo su blog así no se hable mucho con esa persona fuera de la red. Me refiero a antiguos conocidos, pre-blog.
16- Todos tenemos derecho a la contradicción. Tanto los comentarios, como los posts y los blogs se pueden editar o borrar. Es más fácil destruir que crear.
17- Esto no lo aprendí en los blogs pero lo incluyo de todos modos. Para escribir bien hay que leer muchísimo, en especial y preferiblemente varios géneros literarios.
18- Todos los posts tendrán al menos un lector pero no siempre tendrán comentarios.
19- Enamorarse de las letras es muy fácil. Cuando dos personas se enamoran así crean una conexión muy profunda, pues son sus estilos de pensamiento los que resultan compatibles. Se logra al comienzo lo que se esperaba con el pasar del tiempo. Si pueden obviar la parte física es otra historia, pero puede ser más fácil para la mujer que para el hombre.
20- Los hombres escribirán más de trabajo, noticias y deportes, mientras las mujeres nos ocuparemos de las relaciones, los sentimientos y las emociones.
21- Los seres humanos llegamos a conclusiones similares por caminos muy diferentes
.22- Las figuras literarias que más se ajustan a los posts son: artículo, columna y ensayo.
23- Se aprende a escribir escribiendo.
24- En los blogs se da por hecho que se tiene un nivel aceptable o intermedio de inglés. Este idioma es necesario tanto para leer algunos posts como para comprender a profundidad el funcionamiento del planeta blogger.
25- Es agradable poder hablar con otros bloggers fuera de la red. Varias de las personas que no forman parte de esta tendencia tienen opiniones bastante radicales al respecto, por ello no serán interlocutores ideales para comentar las impresiones que su lectura suscita. El fenómeno es similar al de tener un programa favorito de televisión y conocer personas a quienes también les gusta para poder comentarlo.
26- Leer blogs es enviciador, pero quiero replegarme en los libros así sea en sus versiones electrónicas.

Pdta.: Agradezco a mis asiduos visitantes sus lecturas, en especial esta semana que anduve desconectada. Ver que se acuerdan de mí me llenó de alegría.

viernes, marzo 17, 2006

Ciclos

Hace unos días estaba “pegada del techo” porque llevaba dos semanas sin trabajar. En realidad he pasado temporadas levemente más largas sin hacerlo, pero no puedo decir que haya estado desocupada porque todo el tiempo encuentro cosas para hacer como esta, escribir o me pongo a leer varios libros o a ver televisión, en fin, yo no me aburro en mi casa, para nada, encuentro actividades interesantes por montones sin salir, creo que esa es una de las razones por las cuales tengo bien ganada la fama de ermitaña entre mis amigos, pero es ermitaña no huraña, pues si me ponen en alguna situación social soy capaz de desenvolverme con soltura aun entre apenas conocidos. Pero este post no es para hablar de mi vida social, es para escribir acerca de los sube y baja de la vida, porque la vida es como la carta del tarot que se llama La Rueda de la Fortuna.
Quienes han seguido con atención mi historia saben que en algo más de un mes han pasado montones de cosas en mi vida, sobretodo de corte emocional, a quienes llegan por primera vez a este espacio les bastará con ver el número de posts que he creado este mes, eso les ayudará a darse una idea.
El trabajo más reciente que estaba haciendo en freelance lo terminé el 27 de enero y desde esa fecha mi práctica laboral se ha reducido a visitar la oficina para recoger mi pago, lo demás, el blog, el curso virtual de mercadeo del SENA y otras actividades varias me han permitido aprender muchas cosas y divertirme al tiempo, pero infortunadamente nadie me paga por ello, al menos no con plata, pero no estoy preocupada, ya no porque hace un tiempo sí lo estuve.
Cuando recién terminé el trabajo que estaba haciendo quería seguir ocupada lo más pronto posible, quería centrar en ese mismo instante mi mente en asuntos propios de mi carrera y la razón era bien simple: no quería pensar en lo que sentía, no quería sentir lo que sentía y la forma más efectiva que conozco para ello es el trabajo, más cuando es algo que me motiva en las mañanas a levantarme, así sea temprano, pero el Universo tenía planes distintos a los míos.
Hasta la fecha llevo 3 semanas de receso laboral, al principio eché madres y me desesperé, luego comencé a caer en la cuenta de que si así estaba ocurriendo y si sigue ocurriendo es porque así debe ser, no me refiero a conformismo porque sigo con una actividad casi febril, al menos en cuanto a internet se refiere, todos los días reviso ofertas de empleo para ver cuál será mi siguiente ocupación y leo a diario, ya sea blogs u otras páginas, trato de hacer productivo el tiempo que tengo para mí. Así es. Me costó trabajo descubrirlo y aún no estoy segura de que esta sea la “escena que deba rodar ahora”, pero sospecho que si no lo es, al menos estoy cercana a su descubrimiento. En este momento de mi vida necesito encontrarme más conmigo misma, por eso estoy haciendo las cosas por mi cuenta sin pedir consejos u opiniones, cuando lo hago es más por desparche que por otra cosa. Estoy comprendiendo poco a poco que este tiempo, que para mí ha sido larguísimo (lo digo porque en mi diario actual de papel he escrito en lo que lleva de este año la misma cantidad de páginas que escribí el año pasado), se trata de una reflexión obligada, un tiempo para hacer balance de lo que he vivído. Reitero, será febrero pero me siento en agosto, han pasado muchísimas cosas, pero todas las viviría de nuevo porque he aprendido inmensidades de ellas, muchas no las esperaba, al menos no tan temprano en el año, por eso me queda la duda de qué vendrá para las fechas en que esperaba acontecimientos importantes, pero no queda otra que esperar.
Este tiempo de “reposo” me ha servido para reencontrarme conmigo misma, para redescubrir mi esencia, la esencia que me hace la persona que soy, para cuidarla y valorarla, evitando en el futuro que la ponga en peligro pues si lo hago me pongo en peligro a mí misma, a mi identidad. Este tiempo ha sido valioso porque muchas veces en la vida se corre tanto que no se tiene tiempo para uno mismo, se está en función de actividades y personas, pueden ser deseadas o queridas, amadas, las dos, actividades y personas y hasta cosas, pero en ese devenir nos olvidamos de nosotros mismos, por eso estoy tratando de valorar el tiempo que tengo para mí, así me cueste mucho, pero creo que aunque sea en un pequeño porcentaje lo estoy logrando y eso me alegra mucho, se me nota en los ojos, cuando me quito las gafas y me miro al espejo.
Hay épocas en la vida en que uno tiene tiempo, plata y ganas pero nadie te llama para proponerte un plan interesante, hay otras en que todos tus amigos te buscan para proponerte un montón de planes divertidísimos pero tú no tienes plata o no tienes tiempo o no tienes ganas, que se junten las tres cosas es todo un reto, por fortuna muchas veces en la vida logra superarse.
En mi caso tengo plata, ganas y tiempo para hacer muchas cosas, sin embargo como mis recursos son limitados, en especial el primero trato de escoger muy bien las actividades y los planes que realizaré pero lo más importante de este tiempo es que ha hecho crecer más mi fe, me ha ayudado a comprender que este tiempo de inactividad laboral ha sido para que calme mis emociones y sentimientos, para que cuando vuelva a trabajar lo haga con las ganas y la pasión que me caracterizan, que este tiempo de recogimiento lo necesitaba para mí misma y si me hubiera metido a trabajar en cualquier cosa sin pensarlo mucho muy seguramente estaría tremendamente alterada y con ganas de mandar todo al carajo, es que el Universo lo es por algo, todo tiene su razón de ser.