miércoles, abril 26, 2006

Acerca del Mundo Ideal y Otras Catársis


He notado que desde hace tiempo el tono de este blog es melancólico como el estado emocional que embarga a la autora por estos días por ello haré como cuando le van a dar noticias a alguien: primero las malas y luego las buenas.
Desde hace un tiempo he tenido largas conversaciones con distintas personas y en todas sale a relucir el tema del mundo ideal. Para mí el mundo ideal es el que se construye con el “juego abierto”, en donde todos saben cuáles son las ideas, intenciones, motivaciones, etc., de los demás, un mundo en el que la hipocresía no existe, en donde los juicios son cosas desconocidas, al menos los que se hacen respecto a la forma en que viven las personas, en los crímenes y delitos no me meto para que esta disertación no sea tan extensa.
A esta conclusión llegué con mi mejor amigo luego de ver las vueltas que hemos dado en el mundo de las relaciones, especialmente las de pareja que nos llevan al cielo o al infierno, dependiendo de las circunstancias y la interpretación que les demos a las mismas.
Yo sigo teniendo dudas respecto a los hombres, ni siquiera Andrés, mi mejor amigo, ha podido aclarármelas, él mismo me dice que los hombres son “jodones” y que por eso le gustan las mujeres, pero para mí esa no es una opción, pero al parecer así es, los hombres rara vez saben lo que sienten, lo que tienen en el corazón a menos que el amor apasionado los atropelle como manada de elefantes a todo galope, generalmente es labor de las mujeres descubrir lo que sentimos nosotras y lo que sienten ellos para luego mostrarles como con un espejo lo que ellos están experimentando, hasta les ayudamos a que les pongan nombre a esas sensaciones.
Hasta antes de mi última relación mi vida estaba más o menos organizada, sabía qué haría y sabía cuáles eran mis motivaciones, luego las cosas cambiaron, pero no sería justa si digo que eso ocurrió sólo por mi experiencia en pareja, en parte se debió a aterrizar en la idea de que mi mamá no me patrocinaría un viaje fuera del país para aprender inglés así que tendría que reorganizar mi itinerario sin abortar mis sueños. Por esa época de reordenamiento se me antojó hacer planes en pareja pero esos también debieron ser replanteados, ahora estoy intentando vivir un día a la vez y estar más atenta a lo que el Universo quiere de mí que lo que yo quiero, pues a veces interfiero tanto que me paso el tiempo con dolor de cabeza y chichones por todos lados, así no se vean.
Entre los planes que se me ocurren de vez en cuando está el de hacer un viaje por América Latina pero aunque tengo algunos recursos para hacerlo por tierra hay algo que no me gusta, la idea de hacerlo sola.
Cuando era adolescente unos amigos muy cercanos me acostumbraron a llevarme y traerme las veces que íbamos a fiestas. Ahora cuando salgo prefiero volver a casa temprano para poder hacerlo en transporte público, temo coger taxi de noche aunque Ma. V me pasó un dato muy útil al respecto que puede hacer que cambie mi comportamiento futuro. El caso es que me gustaría viajar con alguien y no soy la única que piensa en ello, por algo en los foros de esta página uno encuentra a montones de gente tratando de contactar a otros desconocidos para que los acompañen en sus aventuras.
Cuando estaba de novia con mi ex pensé en hacerlo con él porque también le gusta viajar, es más, creo que eso de irse de viaje durante un par de meses es una buena prueba para saber si la pareja es lo suficientemente compatible como para formalizar la relación, pero ni modo, eso no fue o por lo menos no ahora, creo que por eso me está gustando el cine independiente, se parece más a la vida real porque la mayoría de las veces está en continuará y no es puro happy ending.
Creo que viajar me serviría para conocerme mejor a mí misma y para reencontrarme con lo que realmente me apasiona: la fotografía y los libros, además para darme cuenta de lo que es realmente importante en la vida.
En agosto del año pasado tuve una micro experiencia de mochilera. Si este blog hubiera existido en ese entonces la habría contado pero hoy no es tarde. Un lunes festivo me preguntaron si iría a ayudar a dictar unas convivencias en Moniquirá, acepté y viajé al día siguiente en la mañana. Llegué sin saber qué me esperaba y sin conocer a nadie.
Las dichosas convivencias se parecían más a un show de stand up comedy mediocre que a un proceso de formación personal para adolescentes que era lo que se pretendía, de todos modos elegí no amargarme el viaje y pasarla bien, creo que lo logré y conocí Moniquirá.
Lo jarto de este viaje fue que me tocó compartir habitación con el tipo que estaba dictando las conferencias, pues por ahorrarse plata se estaba aprovechando de la hospitalidad de una señora del pueblo, muy querida ella y siento no haberme podido despedir antes de volver a Bogotá por cruce de horarios pero bueno, eso me enseñó lo difícil que sería para mí hospedarme en un albergue juvenil con un montón de extraños en la habitación, prácticamente no dormiría, pues hay que sumarle a mi experiencia el hecho de que este tipo estaba terminando con la novia y me quería echar los perros, yo obvio me inventé que tenía novio para quitármelo de encima y funcionó el asunto, pero mi ex me hizo falta. De ese viaje concluyo que la cultura boyacense es muy machista, que la gente de campo es muy buena e inocente y que me gustaría viajar acompañada por un hombre, si no es así entre más comodidades mejor, es decir hotel en donde tenga habitación para mí sola y baño privado y si alguien me muestra la ciudad, siendo residente en ella pues no me molestaría.
Retomando, he pensado que sería más fácil estarle diciendo a todos lo que se siente y se piensa sin mediar palabras o gestos que aminoren su efecto, pero a la gente que hace eso suele llamársele loca, imprudente e incluso desadaptada pues hasta algunas religiones avalan, o por lo menos no castigan tan severamente el usar mentiras blancas con tal de no herir a las personas. Creo que si actuara así todo sería más claro pero también creo que primeramente se crearían muchos problemas pues a la gente no le gusta, mejor, a la gente no nos gusta que nos digan las cosas de frente y como somos, preferimos los rodeos y los paños de agua tibia, por eso nos acostumbramos a que los totazos sean amortiguados.
Me gustaría decirle montones de cosas a mucha gente, a mis exs, a mi mamá, a mi papá, a gente que fue muy amiga pero que ya no lo es tanto y es porque a fuerza de vivir cosas dolorosas he aprendido a no entregarme del todo. Eso una vez me lo dijo mi papá, que uno aprendía a guardarse un poco de energía para sí mismo en cada nueva relación que se emprende, no me gustó ni cinco eso, mas con el tiempo he terminado por darle la razón, ya no me siento tan abierta a darle a la gente desinteresadamente porque entre más pasa el tiempo más compruebo que los demás conciente o inconcientemente sacan provecho de lo que se les da y muy pocas veces preguntan “¿se debe algo?”, cada quien saca lo mejor, lo que más le conviene y se va, uich ya me puse como exagerada, no intento decir que la gente sea mala, para nada sólo que esto es lo que me ha ocurrido últimamente y que con ironía veo que quienes más me dan cosas a cambio de mi atención son los desconocidos, como los que visitan asiduamente esta página y mi revista, eso me alegra los días, tener lectores frecuentes pero la verdad es que en el mundo real estoy alejada de mucha gente, sólo estoy junto a aquellos que sé disfrutan de mi presencia y con los que he encontrado reciprocidad, les agradezco su compañía escuchándolos y estando ahí ahora que estoy mejor, porque la gente no se debe convertir en contenedores de “mala vibra” a los que se recurre sólo cuando se está mal.
Si uno comenzara las relaciones con las cartas abiertas y diciendo lo que se espera y lo que se piensa dar, siendo sincero de corazón yo estaría más dispuesta a volver a entregarme en todas las relaciones por completo. A Jorge, un niño que sólo conozco por Internet se lo dije una vez y ahora que estoy cambiando de opinión le asombró mi nuevo matiz. Una vez le dije que diera todo sin esperar nada a cambio pero ahora no me siento capaz de seguir esas palabras, pero si encuentro la oportunidad de hacerlo o la disposición ojalá lo haga, por ahora simplemente no tengo ganas.
Mis dos grandes amigos y además, mis autoridades verbales más importantes y eso que me encanta hacer lo que se me da la gana y no lo que otros me dicen, me han aconsejado que me mantenga al margen de la vida de mi más reciente ex, yo hasta donde he sido capaz lo he hecho pero no comprendía bien la razón. El punto es que yo pensaba que era porque al estar lejos lo que le había dado, la energía se me devolvería, la recuperaría pero ayer meditando y escribiendo comprendí que no es tan así. Si me mantengo lejos de él mi energía será para mí y me regeneraré yo, los bloqueos energéticos se irán y estaré lista para seguir adelante. Como me recordaba Ma. V. que decían en El Viaje de Chihiro, las cosas por estar en el pasado no dejan de estar. Lo que se hizo se hizo, como mi recaída, lo importante es seguir adelante, recuperar fuerzas para levantarse, sacudirse y aprender de lo vivido.

Creo que aquí comienzan las buenas noticias. He vuelto a tres actividades que me regeneran, me llenan, me reciben con alegría cada vez que las retomo: el ejercicio físico, la meditación (a veces en forma de escritura como esta) y la lectura.
Aquí les pongo una foto de uno de los libros que estoy terminando. A modo de reseña bibliográfica les cuento que explica algunos, la mayoría, de los agüeros que se tienen a la hora de casarse y cuestiona seriamente la institución moderna del matrimonio por amor. Se llama El Amor: Una Historia Universal es de Rosa Pereda, lo mejor es que lo compré como por 3000 pesos en una barata de un supermercado y salió muy interesante.

Pdta.: La foto de la piedra (no es un jabón) es porque la utilizo para meditar.