lunes, julio 31, 2006

Efectos del proceso

Dejo de lado la pereza y escribo el que se constituye como el último paso, la última entrega de este procedimiento que emprendí hace semanas.
Ya he hablado de música, rituales, conversaciones y otras herramientas útiles para lograr la meta que me propuse.
Durante meses enteros cargué con un bloqueo energético que reconocía de cuando en cuando pero que me negaba a dejar, era como un vicio, estaba atada a la compañía de mis fantasmas, los creados por mis recuerdos, escenas que si bien me llenan de alegría momentáneamente no me permitían seguir adelante por estar pendiente de ellas a cada instante.
Cuando decidí poco a poco alejarme de quien me hizo tan feliz en el pasado comencé a descubrir que las metas deseadas en otras áreas de mi vida se hacían menos esquivas que de costumbre. Mis proyectos de trabajar independiente no fueron abandonados en este lapso pero sí recibían menos atención de la que se merecían. Mi socia y yo no hemos tenido que cancelar ningún curso por falta de asistentes, los correos que envío ofreciendo mis servicios profesionales encuentran eco y un trabajo relativamente estable que quería realizar se concretó, además el horario es perfecto para mi naturaleza vespertina. Ahora tengo varias opciones para trabajar, unas más emocionantes que otras pero lo importante es que puedo escoger, antes tenía que hacer prácticamente lo que salía.
En mi fisiología también ha habido cambios relevantes. El acné que me azotó durante tanto tiempo está cediendo, me dan más ganas de comer a horas y de hacer ejercicio todos los días, incluso creo que de vez en cuando gano kilo o kilo y medio, pero parece ser un hecho que en el futuro cercano no volveré a la talla 10, como dice una ley universal “así como es arriba es abajo”, lo que viví me cambió y eso se puede constatar hasta en mi cuerpo. Esas experiencias me convirtieron en una mujer más madura y más fuerte, en alguien que admiro si veo desde afuera y que me enorgullece porque sabe que es capaz de entregar de nuevo el corazón completo - no a cualquier persona -, porque ahora sabe que si bien es importante luchar no se vale luchar sola por algo que debe tratarse de dos.

Creo que sí soy alguien especial, sin embargo creo también que todos los seres humanos tienen el potencial para serlo entonces, si uno se lo propone lo logra, llega al otro lado del río, por más que se haya dejado llevar por la corriente. Siempre habrá ramas a las orillas de las que podremos agarrarnos para salir de las “furiosas aguas”.
Ahora siento que es tiempo para trabajar, para estar conmigo misma, es lo que el Universo me ha mostrado y me encuentro tranquila viviendo en sintonía con ese sentir. No veo en mi futuro cercano relaciones de pareja, si llega alguna armónica bienvenida sea pero si no ya habrá tiempo para ello. La sensación de no esperar nada de nadie, de saber que lo inesperado será leído como una auténtica sorpresa es algo lindo y sereno. Ya lloré profusamente ahora simplemente quiero observar el paisaje sin sobresaltos, quiero disfrutarlo profundamente.

“Albahaca, canelas y rosas, alejen de mí a los hombres de vidas tormentosas.
Albahaca, canela y rosas, acerquen a mí hombres de vidas armoniosas”.

Mantra que me inventé el 14 de Febrero de 2004

domingo, julio 30, 2006

Haciendo hambre un domingo en la tarde

Anoche dormí de forma inmejorable, noche de sábanas limpias, uno de los pequeños placeres de la vida, además con el apartamento para mí sola, cosa que a esta altura de la vida se agradece, desayuné tarde entonces me dio por darle algo de atención a una de mis bitácoras favoritas.

Mientras llega el momento en que mi cuerpo pedirá comida decidí escribir acerca de alguno de los temas que me dan vueltas en la cabeza y que poco a poco se van materializando, primero en notas en mi celular y luego en entradas.

Luego de ver esos archivos noto que los temas son recurrentes.

La cama de uno, ah divino tesoro, no será como la juventud pero sí se duerme muy bien allí, yo suelo ser muy mala huésped, no por ser confianzuda sino porque duermo muy mal en camas ajenas, incluso cuando salgo de vacaciones voy preparada para dormir mal la primera noche, a menos que esté muy cansada, porque en ese caso caigo como una roca.

Ver televisión en la tarde, extraña práctica que me recuerda la época del colegio cuando, luego o mientras hacía tareas veía televisión educativa, Plaza Sésamo o cuanto programa se atravesara. Con el pasar del tiempo esa jornada ha sido dedicada a labores más “productivas” como estudiar para parciales, asistir a clases de universidad o para trabajar. Sin embargo esa sensación de estar vagando cuando veo tele en las tardes es difícil de borrar por eso lo evito, me angustia no estar produciendo, también me recuerda las ocasiones en que uno se enferma y ve televisión desde la cama, hasta cosas horribles porque simplemente no tiene ganas ni de cambiar el canal con todo y el control remoto.

El baño de la casa, otro lugar deliciosamente familiar, no hay como llegar con muchas ganas de entrar a hacer lo que sea y sentarse en aquél lugar para desahogarse tranquilamente, es muy rica esa sensación de comodidad íntima, aunque si la urgencia ocurre en otro lado cualquier sanitario limpio se agradece enormemente.

La comida casera. Yo casi siempre como en un restaurante cercano, conozco medianamente bien a la dueña y ella muestra un excelente ejemplo de servicio al cliente recordando los gustos de sus visitantes frecuentes, de ahí que sepa lo que me gusta por encima de otras cosas, pero aún así no cambio una comida improvisada, completamente casera, preparada por mis manos, con amor e instinto maternal para mí misma, hasta el arroz sabe distinto. Me gusta darme ese tipo de atención.


Esos eran algunos de los temas que estaban sueltos.

miércoles, julio 26, 2006

Famosos Anónimos

Desde niña me he preguntado cómo es tener la atención de muchísimos desconocidos sobre sí. Atención tanto positiva como negativa.
Poco a poco he destilado mis pensamientos hasta concluir varias cosas.
Debido a mis proporciones antropométricas y a alguna armonía entre mis rasgos con facilidad cuento con la energía de ojos extraños sobre mí, es decir que difícilmente paso desapercibida aunque me lo proponga, creo que en parte por esto prefiero la ropa de tonos oscuros, esta me permite confundirme, mimetizarme con el fondo de los escenarios donde me muevo. Los colores brillantes en los atuendos son como letreros que dicen “MÍRAME”, “PRÉSTAME ATENCIÓN”, “NO ME IGNORES” o así lo ven mis ojos.
Si una persona se acerca a mí intentando agradarme por medio de la mención de mi pseudobelleza física el efecto será muy pobre u opuesto al deseado, prefiero que la gente note primero mi “contenido”.
Al vivir estas experiencias he notado que siento más admiración por aquellos personajes que logran ser reconocidos por los frutos que generan sus procesos cerebrales y no por las exhaustivas sesiones en gimnasios y centros de estética.
A mi disgusto he tenido que aprender técnicas de arreglo personal para captar la atención que necesito, con el fin de dar a conocer mis puntos de vista, estoy en un mundo muy visual y a menos que modifique mi comportamiento sé que no lograré los objetivos que me he propuesto si me niego constantemente a seguir las reglas tácitas que regulan el trato social.
Luego de largas reflexiones he comprendido cuál es la imagen que quiero proyectar a los demás y porque, aunque a veces soy una paradoja humana, creo que cada día logro sintonizar mi pensamiento, mi sentir, mi acción y mi discurso, viendo en el mundo material los resultados que deseo. La imagen que deseo proyectar es la más cercana posible a la que yo misma tengo de mí, una mujer antipática en principio pero muy dulce con sus amigos, una escritora mediocre de vez en cuando que se alegra de no ser famosa todavía porque así puede escribir por gusto, sin obligación y sin temor de decepcionar a nadie porque precisamente está protegida por su anonimato.
En estas mismas líneas yace la razón por la cual privilegio establecer el primer contacto a través de medios electrónicos y no de otros más personales.

martes, julio 25, 2006

Limpieza

Es hora de comenzar a recoger el desorden, en realidad es hora desde hace mucho rato pero he dilatado el momento porque tengo miedo de quedarme sola.
No doy más. Te querré toda la vida. Siento que hablo como las actrices jóvenes que responden con evasivas cuando les preguntan acerca de su vida sentimental, “lo amo, somos amiguísimos” pero entre los dos sólo lo primero es cierto, te amo pero el sentimiento ha cambiado, nada que hacer, las cosas suben y bajan pero yo alimentando este amor sola soy como el experimento de Harlow y Harlow en el que a un miquito un muñeco de metal y alambres le daba comida mientras que otro sólo estaba allí hecho de relleno y peluche, al final el miquito queda traumado y sigue aferrándose al de peluche. No me interesa hacer una analogía exacta por puro agüero pero sí estoy segura de que quiero alejarme, lo que me está pasando lo que me está ocurriendo es un “papayazo universal” que no quiero desaprovechar.
Este amor por más bien intencionado que sea está desnutrido, tú no has hecho nada para equilibrarlo y yo ya no estoy segura de querer seguir luchando por él entonces mejor hasta aquí pongo de mi parte.
La bitácora no la cierro, sólo la cambio, creo que puede ayudar a otras personas a entender que sí se puede desencadenarse del pasado y que el amor es muy bello así no resulte con quien y como se quiere.
Desde hace días tengo dándome vueltas en la cabeza la frase “el primer amor por amor, el segundo por despecho y el resto por costumbre”, no sé quién la creó pero el punto es que no necesariamente debe ser así los amores pueden seguir siendo por eso, por amor.

Valiosa Independencia

De un tiempo para acá debido al cambio en las funciones que mi mamá desarrolla en su trabajo y gracias a la compra del nuevo apartamento fuera de la ciudad he tenido muchas más ocasiones que en el pasado, de quedarme sola como dueña y señora de mi dominio, situación que me encanta.
Este fin de semana mi mamá llegó luego de varios días fuera de casa, la verdad ha sido durísimo para mí adaptarme de nuevo a tener alguien más en casa, sobretodo cuando las costumbres y visiones del mundo son tan opuestas a pesar de conocerla desde antes de nacer.
Entiendo, mejor que en otro momento, lo difícil que puede ser para las personas volver a casa de sus padres luego de haber experimentado las mieles de la independencia, yo misma pienso más que antes en producir plata para vivir sola o solamente con Satori, mi gata adorada, la que quizás no haya sido concebida aún pero la que me acompañaría en mi propio espacio.
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Hoy amanecí con dolor de cabeza, sospecho que es mezcla de pensar en exceso y hormonas de esta época del mes.

lunes, julio 24, 2006

El papel de los rituales en este proceso

Es irónico que comience a escribir esta entrada en la nueva sede de mi universidad pues en ella me enseñaron a creer en la razón por encima de todas las cosas. Acá en este ambiente se mira con desconfianza todo aquello que no pueda ser comprobado científicamente; si bien estas bases contribuyeron de modo importante a mi formación no me impidieron explorar otros abordajes para la solución de problemas.
Me gusta experimentar con elementos novedosos siempre y cuando sienta que no corro ningún peligro serio al hacerlo, gracias a los cimientos que me dieron le doy ventaja a aquellas prácticas que contribuyen a mi bienestar, por eso desde que conocí el diseño de rituales alternativos, es decir mágicos y que irrumpen un poco con la débil rutina que mantengo, los he realizado prestando atención a sus resultados, evaluando críticamente sus efectos y repitiendo las causas cuando me han gustado las consecuencias.
En la etapa que estoy viviendo los rituales se sumaron a las otras medidas que tomé para lograr seguir mi vida sin obstáculos del pasado, específicamente reduje a cenizas, una carta en la que había esbozado un proyecto de vida al lado de mi ex. Cuando la escribí tuve la precaución de hacer mi pedido de modo justo y perfecto es decir que aclaré mi deseo de hacerse realidad en armonía con toda la creación universal, sin dañar ni quitar nada a nadie. La fuerza de este pedido fue tan grande que si bien la “requisición” original no se hizo realidad sí actuó como catalizador del proceso que hoy me tiene en este punto.
Para agradecerle a ese instrumento mágico, copié su contenido con el fin de tener una prueba de su efectividad, después cubrí sus cenizas con sal marina. Al cabo de 24 horas que transcurrieron en luna menguante, la que decrece, lo arrojé a la basura para que continuara con su ciclo natural.
Además de lo anterior, encendí casi a diario al menos durante una semana, varitas de incienso. Cada vez que lo hacía le recordaba a la Divinidad mi pedido e intentaba comportarme acorde con su realidad, es decir que visualizaba mi deseo como ya cumplido.
Han pasado un par de semanas desde que comencé éstas prácticas específicas, por lo que puedo afirmar con certeza total la funcionalidad que tienen en mi vida.
La próxima entrega relatará los cambios que han surgido en mi cotidianeidad luego de tomar y ejecutar mi decisión de dejar atrás el pasado.

domingo, julio 23, 2006

Lavar el Alma

Por estos días he estado jugando a algo así como el CSI criollo. Tenía prendas impregnadas con la esencia del pasado y decidí lavarlas a mano para hacerme más consciente del asunto. Confieso que se me armó un nudo en la garganta pero no lloré, no porque me reprimiera sino porque no fluyó naturalmente, me dolió pero más me habría dolido no hacerlo porque si bien esa experiencia me ayudó a madurar no me va a ayudar a vivir más si me niego a soltarla, todo lo contrario, me va a perjudicar.
Otras de las medidas que he tomado han sido borrar su bitácora de los “feeds” de Opera, dejar de buscar sus comentarios para leerlos en los blogs que visitamos, llamar a mis otros amigos ingenieros para hacerles consultas acerca de mi aparato enfermito evitando buscar su consejo y eludir la revisión de mis contactos en Skype para ver si estoy autorizada o no en su lista, obvio que a veces tengo recaídas y paso por su página para ver si me interesa lo que escribió, si es así lo leo mas no lo comento. Confieso que desde hace casi un par de meses ya no busco entre líneas alusiones a mi papel en su vida.
Ya lo dije, las recaídas son parte del proceso pero no por eso debe darse marcha atrás, si ya se ha tomado la decisión, si ya se ha reconocido el problema y se ha comenzado a dar pasos camino a la solución saber de los posibles tropiezos sólo debe tranquilizar al caminante, debe calmar sus miedos y recordarle que todo el esfuerzo lo está haciendo por la persona más importante que hay en su vida: sí mismo / a y que con cada levantada y limpiada de rodillas sólo se fortalece, le recuerda que la forma más sabia de llegar al objetivo es viviendo un día a la vez, que no hay porque deshacerse de todos los recuerdos de un solo tajo, que debe hacerse cuidadosa y lentamente, al fin y al cabo tampoco se busca olvidar lo ocurrido sino aprender a vivir cada vez mejor con las escenas que se rodaron en el pasado.

Dios, concédenos serenidad para aceptar
las cosas que no podemos cambiar,
valor para cambiar las cosas que podemos,
y sabiduría para reconocer la diferencia.

Oración que inicia muchas reuniones de AA pero que también sirve para alejarse del pasado.

Ya se hizo lo más difícil: aceptar el problema, no hay más excusas para detenerse o dar marcha atrás.

Como no se puede estar furiosa / o eternamente…

Alguna vez tras una “furia cuasi – asesina” intenté estar de mal genio durante muchísimo tiempo pero no lo logré, la energía de la ‘piedra’ se fue diluyendo poco a poco a pesar de mis esfuerzos. Y lo mismo me ocurrió con el amor.

Duré más de un año intentando seguir perdidamente enamorada de quien creí el amor de mi vida y mi alma gemela, quizás lo sea, la certeza sólo la tiene el Universo. Ante tanta insistencia mía y tan pobre respuesta suya los momentos en que sentía era mi oportunidad para escapar del suplicio que me auto – infligí se hicieron más frecuentes con el paso del tiempo y como la vieja furia, la energía de mi afecto se fue debilitando. Iba sospechando a cada momento que tal vez seguir otro rumbo, al menos de momento, podría ser una buena idea para sentirme más satisfecha conmigo misma. Noté que estaba en un punto en que poco o nada me importaban las palabras de los demás, ya no preguntaba por qué o para qué, sólo seguía golpeando mi cornamenta astrológica contra un muro que hacía tiempo se había rebelado, iba en contra incluso de la sana lógica, iba en contra de mi racionalidad característica, iba en mi contra… ese era el lío.

Después de llamados reiterativos provenientes del Director de mi película decidí escuchar y tomar la cuerda que me lanzó para evitar que me sumergiera completa y voluntariamente en el mar de la terquedad. Pasó algo que ni siquiera imaginé: me encariñé con la “cuerda”; me gustaría compartir algo de mi tiempo con ella pero como de costumbre, así me incomode aceptarlo, que el nudo se apriete o se suelte no depende de mí sino de mandatos divinos.

La canción que comprendía inconscientemente pero que conscientemente ignoraba (y que hoy me gustaría dedicar): Fix you – Coldplay

Las canciones que me gustaría me cantara alguien especial (así la letra no me venga con exactitud): Necesito – Sui Generis y Día de Enero – Shakira.

sábado, julio 22, 2006

Desencadenándome del Pasado

Como mencioné en mi anterior entrada creo que es posible espantar los fantasmas del pasado, aquellos que nosotros mismos nos encargamos de crear y que luego vemos con extrañeza como si provinieran de oscuras fuerzas que nos rodean, sin aceptar que son proyecciones de nuestros propios miedos, en este caso el miedo a la soledad.
Paradójicamente soy una persona que disfruta mucho de la soledad y de la tranquilidad que esta trae consigo, pero como Daria le temo a llegar a vieja siendo una vieja amargada viviendo junto a una gran cantidad de gatos. A veces soy muy huraña y me empeño en alejar a la gente sin pensar que en realidad me hace falta, que necesito relacionarme con otras personas para crecer, para evolucionar y esto es todavía más cierto cuando esos seres tienen impresionantes capacidades de las que me puedo aprovechar, en el buen sentido de la palabra.
Hace poco me pasó algo relacionado con este tema. Luego de meditarlo como adulta concluí que si los dos no estábamos dispuestos a “querer” no íbamos a “poder”, entonces estoy trabajando en silenciar la química que surgió entre los dos pero que por mandato universal no prosperará en el presente debido a la distancia física (¡linda forma de descargar mi responsabilidad en circunstancias externas!).
Esta vez decidí seguir la ley de tres, tres advertencias y si se insiste una cuarta es terquedad. Pues dos personas que tienen o tuvieron relaciones a distancia me dijeron que no me embarcara en una porque son muy complejas y finalmente la persona con la que estaba considerando hacer el intento me dijo que tampoco estaba dispuesto, entonces ante tantos avisos de dificultades decidí cambiar mi patrón comportamental y ver qué ventana se abre luego de cerrar esa puerta. No ha sido fácil pero ya comencé y de hoy en adelante voy a relatar los pequeños pasos que he dado para cortar sanamente los vínculos que me unían al pasado. He descubierto que si en el presente las cosas no han surgido como me gustaría se debe a que yo misma me creé bloqueos energéticos que estaban impidiendo el flujo natural de la energía en distintos aspectos de mi vida.
Soy consciente de que si en el presente algo que me gustó no surgió es por mi propia responsabilidad.

Este pseudomanual para romper las cadenas con el pasado, sin que ello signifique olvidar las lecciones aprendidas o como diría yo “las escenas pasadas”, se lo dedico al Espartano porque sé le va a ser muy útil, además le recordará que por ahí hay seres invisibles listos para protegernos si se los permitimos, es una red de apoyo celestial.

El primer paso que yo seguí fue sacar las fotos que tenía del personaje en mi carpeta de documentos, es decir, el pasado me formó pero como ya no trabajo con él queda perfecto en E:/, donde se hace back up por si más adelante se necesita averiguar un dato allí pero que no se necesita cotidianamente para cumplir con tareas importantes.
Además borré la única foto que tenía de él en mi celular, sus datos no los borré porque si alguna vez le da por llamar quiero tener la información suficiente para decidir si quiero o no hablar con él, al menos en el celular, porque en el fijo no tengo identificador de llamadas.

Mañana espera ¿qué hacer con los planes de vida que uno imaginó con el personaje del pasado?