lunes, julio 24, 2006

El papel de los rituales en este proceso

Es irónico que comience a escribir esta entrada en la nueva sede de mi universidad pues en ella me enseñaron a creer en la razón por encima de todas las cosas. Acá en este ambiente se mira con desconfianza todo aquello que no pueda ser comprobado científicamente; si bien estas bases contribuyeron de modo importante a mi formación no me impidieron explorar otros abordajes para la solución de problemas.
Me gusta experimentar con elementos novedosos siempre y cuando sienta que no corro ningún peligro serio al hacerlo, gracias a los cimientos que me dieron le doy ventaja a aquellas prácticas que contribuyen a mi bienestar, por eso desde que conocí el diseño de rituales alternativos, es decir mágicos y que irrumpen un poco con la débil rutina que mantengo, los he realizado prestando atención a sus resultados, evaluando críticamente sus efectos y repitiendo las causas cuando me han gustado las consecuencias.
En la etapa que estoy viviendo los rituales se sumaron a las otras medidas que tomé para lograr seguir mi vida sin obstáculos del pasado, específicamente reduje a cenizas, una carta en la que había esbozado un proyecto de vida al lado de mi ex. Cuando la escribí tuve la precaución de hacer mi pedido de modo justo y perfecto es decir que aclaré mi deseo de hacerse realidad en armonía con toda la creación universal, sin dañar ni quitar nada a nadie. La fuerza de este pedido fue tan grande que si bien la “requisición” original no se hizo realidad sí actuó como catalizador del proceso que hoy me tiene en este punto.
Para agradecerle a ese instrumento mágico, copié su contenido con el fin de tener una prueba de su efectividad, después cubrí sus cenizas con sal marina. Al cabo de 24 horas que transcurrieron en luna menguante, la que decrece, lo arrojé a la basura para que continuara con su ciclo natural.
Además de lo anterior, encendí casi a diario al menos durante una semana, varitas de incienso. Cada vez que lo hacía le recordaba a la Divinidad mi pedido e intentaba comportarme acorde con su realidad, es decir que visualizaba mi deseo como ya cumplido.
Han pasado un par de semanas desde que comencé éstas prácticas específicas, por lo que puedo afirmar con certeza total la funcionalidad que tienen en mi vida.
La próxima entrega relatará los cambios que han surgido en mi cotidianeidad luego de tomar y ejecutar mi decisión de dejar atrás el pasado.

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