martes, julio 25, 2006

Limpieza

Es hora de comenzar a recoger el desorden, en realidad es hora desde hace mucho rato pero he dilatado el momento porque tengo miedo de quedarme sola.
No doy más. Te querré toda la vida. Siento que hablo como las actrices jóvenes que responden con evasivas cuando les preguntan acerca de su vida sentimental, “lo amo, somos amiguísimos” pero entre los dos sólo lo primero es cierto, te amo pero el sentimiento ha cambiado, nada que hacer, las cosas suben y bajan pero yo alimentando este amor sola soy como el experimento de Harlow y Harlow en el que a un miquito un muñeco de metal y alambres le daba comida mientras que otro sólo estaba allí hecho de relleno y peluche, al final el miquito queda traumado y sigue aferrándose al de peluche. No me interesa hacer una analogía exacta por puro agüero pero sí estoy segura de que quiero alejarme, lo que me está pasando lo que me está ocurriendo es un “papayazo universal” que no quiero desaprovechar.
Este amor por más bien intencionado que sea está desnutrido, tú no has hecho nada para equilibrarlo y yo ya no estoy segura de querer seguir luchando por él entonces mejor hasta aquí pongo de mi parte.
La bitácora no la cierro, sólo la cambio, creo que puede ayudar a otras personas a entender que sí se puede desencadenarse del pasado y que el amor es muy bello así no resulte con quien y como se quiere.
Desde hace días tengo dándome vueltas en la cabeza la frase “el primer amor por amor, el segundo por despecho y el resto por costumbre”, no sé quién la creó pero el punto es que no necesariamente debe ser así los amores pueden seguir siendo por eso, por amor.

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