viernes, septiembre 29, 2006

¿Qué tenemos para hoy?

Por el momento el fin de semana va delicioso y tengo fe en que siga así. Me parece que cuando a uno por fin se le da la gana hacerle caso a las señales cósmicas se da cuenta del buen negocio que está haciendo.
La semana pasada una buena amiga me rogó para que fuera a la reunión de bloggers pero no tenía ni plata ni ganas de ir, entonces a pesar de que me ofreció pagarme hasta el transporte pues no fui, igual A. me llamó para que le pagara la sesión de reiki que le debo desde el año pasado y yo estaba muy juiciosa acá esperándolo, pero con todo el trabajo que tiene luego del súper contrato que le salió pues no pudo venir. De todos modos para mí no fue una mala tarde, todo lo contrario, pude hacer una siesta luego del almuerzo de esas que lo dejan a uno con cara de ponqué, dormí tan rico como cuando uno va en una buseta de norte a sur por la décima en un trancón monumental en plena tarde calurosa. A uno hasta le molesta tener que bajarse luego de lo rico que está durmiendo.
Mi naturaleza analítica me impide quedarme con explicaciones simplistas, a mí me gusta ir al fondo de los hechos. Pensé y pensé por qué me da tanta jartera ir a esas reuniones, como de costumbre hallé una explicación lo suficientemente plausible como para sentirme satisfecha. Hela aquí. Luego de pasarme la fiebre de conocer gente de este medio me dí cuenta de lo monotemático que uno se vuelve cuando asiste a eventos con ellos, el tópico es inevitablemente "¿has leído a fulano?, te recomiendo a perencejo" y francamente yo cada día leo a menos gente, por eso no soy quien para quejarme si no me leen. Me da mamera andar leyendo bitácoras como si fueran libros, que no es lo mismo, ya lo he dicho en el otro lado, lejísimos están de serlo. Así ahora esté medio atorada en una pseudo-rutina, me gusta vivir fuera de la red. La gente más interesante que he conocido lo es por tener una vida y a veces comentarla en estos espacios, no por vivir pegada a ellos y a los eventos que los rodean, es que la verdad hay mucho sociópata en potencia por ahí regado. Con esa gente, la interesante, hablo por teléfono, por msn pero de cosas muy cotidianas, nada de blogs o muy poquito para ser realista. El día en que uno se esclaviza de este medio deja de ser placentero, comienza a convertirse en un peso más. Será por eso que sigo escribiendo por necesidad de expresión, no para complacer a nadie, en el otro lado quizás para pulir mi estilo pero con calma y placer ante todo.
Ah otra cosa. Tampoco me llama mucho la atención conocer a los autores de las bitácoras que más leo, salvo contadas excepciones, siento que corro el riesgo de sentir lo que sentí cuando entré a la página de Paulo Coehlo, me pareció un iceberg, me decepcionó como algunos de sus libros, se me cayó un ídolo, como cuasi me ha pasado al ver fotos de gente que leía o leo, la verdad el ser anónimo tiene mucho encanto, uno se arma una imagen mental de la gente que escribe y cuando las ve en fotos ya no es lo mismo, puede ser peor al encontrarse con ellos en persona.
Se me olvidada algo. Hay gente muy tostada, muy pesada y poco sana en este medio, supongo que como en todos pero yo hablo de lo poco que conozco a este. Otra razón más para quedarse el sábado en casa comiendo arroz con leche, rosquitas típicas de Montería, crema de pollo y viendo películas de Disney y de dinosaurios. No le veo la gracia a buscar que un grupo de gente tostada me acepte aparentando cosas que no soy.

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