lunes, septiembre 18, 2006

Síndrome de Genio en la Botella

Luego de ver esporádicamente varios episodios de Mi Bella Genio en Nick at Nite he llegado a la conclusión de que cuando estoy con un hombre que me gusta tiendo a comportarme como la protagonista de esta serie.
Si el personaje que tengo al lado me gusta mucho intento cumplir sus deseos lo más instantáneamente que me sea posible, incluso los no expresados.
Sospecho que este tipo de comportamiento proviene de lo consentida que fui de niña gracias a ser hija única. Recuerdo que mi papá saltaba dentro de cuanta miscelánea, tienda o almacén cuya vitrina me hacía decir “ay mira eso tan bonito”, con el ánimo de comprarme el objeto de mi admiración. Luego de que yo adivinaba sus intenciones lo miraba con cara seria y le decía “yo dije que tan bonito, no que me lo compraras”. Dados estos antecedentes me parece que de adulta sentí la necesidad – y la sigo sintiendo – de darle satisfacción, alegría a las personas que me simpatizan. Es una forma de retribuir las cantidades indescriptibles de dicha que recibí siendo niña.
Sin embargo, jugar a ser el genio de la botella no es siempre positivo. A veces en el afán de complacer a mi acompañante me olvido muy fácilmente de mis propios deseos y sueños, es entonces cuando me siento culpable, debo recordarme luego a mí misma que también tengo una vida y que por ende no debo poner su bienestar por encima del mío.
Mi humanidad me hace esperar algo a cambio de lo que doy.
Ojalá recuerde con claridad esta entrada la próxima vez que tenga al frente a un niño clásico tipo nerd como tanto me gusta.

Tantek

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