viernes, noviembre 17, 2006

Acerca de su lucha interna

Los sueños comenzaron a atacarla de nuevo. No los había pedido y en realidad tampoco eran los sueños quienes iniciaban la embestida, era su jueza interna. Sabía que era ella una de sus más duras contrincantes, la misma que representaba a la moralidad en su vida, la que se encargaba de amargarle cualquier rato de diversión que llegara a disfrutar de forma profunda y sin inhibiciones.
La batalla apenas comenzaba, hacía parte de la larga guerra que se había librado hacia tanto tiempo en su vida; ya parecía eterna.
Quizás por eso recordaba con tanta frecuencia el lobo estepario de Hesse…
Ahora estaba convencida de que debía vivir experiencias que una gran parte de sí no aprobaría y que reprocharía a cada instante, apenas bajara la guardia, mas no por eso estaba dispuesta a aplazar nuevamente esa faceta suya. La hacía tan única como todas las demás, era una parte de su esencia que la jueza debería aceptar en algún momento.
Podría creerse que llegaría a odiar a la jueza, pero estaba lejos de llegar a sentir algo así.
La jueza era en parte la motivadora de sus triunfos, era la que la presionaba para seguir adelante incluso en los momentos en que sentía que sus fuerzas se agotaban. No, definitivamente no podía odiarla. La única salida para esta lucha era la conciliación, pues tanto la jueza como la exploradora hacían parte de sí.

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