jueves, noviembre 30, 2006

Desde mis sábanas o el día de los semáforos amarillos

Ayer fue un día de esos que en principio me habría gustado contemplar desde mis sábanas…
Me acosté súper tarde la noche anterior preparando las notas que debía entregarle a mis alumnos a la mañana siguiente.
Decidí comer, ver NipTuck y hacer cálculos todo al tiempo, luego algo de ejercicio y finalmente a la cama. Lo logré.
Ya tenía un dolor de estómago puramente somático por la preocupación de lo que se venía y el descanso no fue mejor.
Tardé en dormirme, después estuve soñando de principio a fin con las caras y reclamos que pondrían los estudiantes.
Me levanté mucho más cansada de lo que me acosté y deseaba quedarme bajo las mantas, desayunar y hasta pedir el almuerzo a domicilio con tal de no tener que salir de mi casa o al menos del edificio, mas con todo el trabajo que me esperaba esa no era una opción, así lo gris del día invitara tentadoramente al arrunche.
Salí de mi casa con sueño y con un morral además del bolso, necesitaba los elementos para el resto del trabajo y no sabía si lograría volver a ella. Tomé el bus para ir a la universidad clamando por tener tiempo para una siesta o al menos que en el peor de los casos alguien me ayudara a cargar mi equipamiento, pero ninguno de mis deseos se concretaba.
Llegué a la 45 con caracas caminando despacio y con unas ganas casi irresistibles de que alguien me llevara alzada hasta el salón pero ni modo, de todas formas ya le había avisado a una compañera que estaba un poco demorada para que se lo comunicara a los estudiantes, así que luego de descartar la idea de coger un taxi para que me subiera por todas las vueltas que debería dar me resigné a caminar para llegar a un par de exposiciones que tendría que calificar, luego la clase a la carrera y todavía me esperaba la masa enardecida, porque hasta los que pasaron reclamaron… gente para mediocre y cansona, en fin.
Luego de dos horas de discusión con todos los lamentadores y de hacer las mil y una maromas para no mentarles a sus madres por esperar que les regalen la nota sin hacer nada, logré llamar a la agencia para averiguar si logísticamente ya era posible comenzar a concretar las entrevistas y… oh sorpresa, yo súper afanada con el tema del tiempo y de la responsabilidad mientras terceros de tanta preocupación sólo logran que todo se demore más.
Mi objetivo de pasar las notas del día se vio frustrado pero la posibilidad de ir a almorzar a mi casa junto a la de hacer una pequeña siesta se reactivó. Hice ambas además de adelantar otros trabajos, luego me fui a la clase de la noche.

De nuevo en la 45 con caracas esperando que el semáforo diera paso peatonal y justo cuando iba a cambiar se puso amarillo intermitente, no quedando otra opción que pasar atravesándose. Sigo subiendo, llego a la 46 con 7a y justo cuando el semáforo se va a poner rojo… amarillo intermitente, de nuevo repetir la operación. Voy caminando hacia la universidad cuando uno de los quejumbrosos del día me llama para saber si ya le atenderé, lo recibo y me da la misma información incompleta del día, ni modo, pasa la materia sin merecerlo gracias a la matemática. Luego ir a darles quejas a los alumnos de la noche de sus pares del día y pedirles abiertamente que me devolvieran la alegría de enseñar, por fortuna lo lograron. Una sesión muy productiva como de costumbre con ese grupo y al final una alumna me regala un libro de PNL. Salgo del trabajo con la sensación de que está comenzando el día, con energía para hacer muchas cosas, hasta para intentar concretar citas que antes no se lograron y pienso que este día que me habría gustado observar desde mis sábanas valió la pena por las recompensas que trajo, así que hasta arriesgar medianamente la vida intentando cruzar la séptima en pleno contraflujo con el semáforo en amarillo intermitente valió la pena.

De veras es lindo enseñar a quien realmente quiere aprender.

6 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Hum..

Desde la cama o desde la calle... cada día trae su afán...

Miss Neumann dijo...

Al parecer hasta los semaforos complotearon contra ti, pobre!!! pero me da gusto que haya valido la pena, yo hay dìas que darìa lo que fuera por no pararme de la cama...

Besos! y que bueno que sigue existiendo gente como tu, apacionada de enseñar...

*Blue*Princess* dijo...

cosas de la vida dira yo

ApoloDuvalis dijo...

Alguien propuso que los estudiantes sólo vieran las materias que quisieran, y que al final de su etapa escolar se les certificara lo que habían estudiado. Imagino que el comentario venía de experiencias como la tuya.

Sin embargo, mi posición es que el esfuerzo que hiciste es necesario. Los estudiantes también deben esforzarse por aprender cosas que en principio no les interesen, pero que hacen parte de su formación. Esto sin dejar de lado que debemos hacer un mayor esfuerzo por lograr transmitir a nuestros alumnos la pasión por lo que están estudiando.

¿Valió la pena? Espero que sí. Siempre van a haber estudiantes llorones. Yo, por mi parte, algunas veces lloré pero para que me aplazaran la entrega de un trabajo o un examen, nunca para que me subieran la nota. En general, la nota era directamente proporcional al esfuerzo que había hecho, por lo que no tenía mucha autoridad moral para quejarme... ;)

Felicitaciones por tu dedicación y por tu responsabilidad. Seguramente el próximo curso será menos traumático, aunque en el proceso tengas que volverte un poquito cínica con los llorones que no están interesados en aprender sino sólo en pasar con el mínimo esfuerzo.

Prismatico dijo...

asi pasa, pero todo es un plan para algo mas grande salu2 y ya hace una semanita sin post!!;)

Licuc dijo...

Así es Marqués.

Miss Neumann ese día fue perfecto para ilustrar la Ley de Murphy y gracias por el halago. Realmente me gusta que otros aprendan de lo que sé.

Indeed, Princess.

Apolo, gran análisis de mi experiencia. Enseñando se aprende, es un hecho y sí, algunas veces tiene uno que esforzarse mucho para que los alumnos entiendan la importancia de los conocimientos que uno quiere transmitirles, aunque ese modelo que mencionas no suena nada mal.
A pesar de que fuíste un poco "llorón" sé que has aprendido mucho fuera de las aulas, que te has esforzado por dominar temas que seguro no te enseñaron en la universidad, entonces no eres un caso perdido, lo sé bien.

Prismático, ya veremos qué trae el futuro y gracias por estar pendiente de las actualizaciones.