domingo, noviembre 05, 2006

Observada y observadora

Volvió a la insana costumbre de compararse con los demás, esta vez fue con alguien cercana y querida.
Mientras la miraba radiante y borracha pensaba en lo mucho que ambas habían cambiado en tan poco tiempo.
Ella era y seguía siendo muy insegura a pesar de que quienes la tenían cerca, se peleaban por acercarse más y quienes la habían conocido hace algún tiempo, añoraban volverla a tener a su lado. A pesar de ser tan competente ella no se lo creía y constantemente le preguntaba a quien la observaba si sería cierto todo lo que le decían, pues simplemente no acababa de creerlo.

Mientras la observadora pensaba que si bien podía tener todo eso que los demás anhelaban, simplemente no le interesaba cambiar su libertad y diversión por aquellas rígidas estructuras que debían seguir en esos espacios quienes habían tomado la otra decisión. Pensaba que era satisfactor el ver que los “grandes personajes del pasado” la recordaran con tal cariño y distinción, que por eso eran maestros, porque eran capaces de ver en sus ojos inocentes el potencial que ella ni siquiera imaginaba, en una época que ahora parecía tan lejana.
Se seguía convenciendo a sí misma de que ella también podría hacer cuanto quisiera con lo que tenía entre manos y con lo que podría conseguir con las herramientas que apenas estaba adquiriendo.

Aunque la gente ni siquiera lo sospechara ella también era muy insegura por ser su jueza más dura. Estaba segura de que no era nadie para disiparle los miedos de incompetencia a la observada, pero su cariño hacia ella le impedía quitarle la ilusión. De sí misma pensaba que quienes la conocían tenían más fe en ella que ella misma, salvo una o dos personas muy cercanas, de quienes insistía en alejarse pues le bastaba con sus propios juicios como para querer cargar con los de alguien más.

0 comentarios: