jueves, diciembre 28, 2006

¿Presentimiento o miedo irracional?

A pesar de ser una mujer con cerebro masculinizado y una carga astrológica bastante terrena soy precisamente así, una mezcla entre razón y superstición. Cuando conozco a alguien me dejo llevar por la impresión que ese personaje le da a mi nariz, es decir que si me huele bien me cae bien y si me huele mal me cae mal.
Este sistema me fue bastante cómodo durante toda mi vida académica pero una vez entré al contexto laboral me vi obligada a hacerle el quite a mis presentimientos, porque si bien en la escuela hay calificación alta para todos no parece serlo del mismo modo en los negocios, es más ni siquiera hay notas, los números se aplican para medir la gestión pero de otras maneras y diariamente hay que hacer un gran esfuerzo para alcanzar las propias metas trabajando dentro de los límites de la ética, evitando pasar por encima de los demás.
En múltiples ocasiones he visto cómo mi parte racional obliga a mi parte intuitiva para que haga la comprobación científica que me enseñaron en la universidad, con tal de no lanzar juicios a priori que me harían entrar en confrontaciones directas con personas de las que dependen algunas de mis ganancias y por ende mis sueños.
Este tema ha sido todo un aprendizaje serio en mi pasado reciente. He tenido que aprender a las malas acerca de diplomacia – léase hipocresía socialmente aceptada – y de relaciones públicas – sinónimo de diplomacia -, sin embargo me cuesta creer que mi racionalidad se está alimentando de mi intuición, pues cuando ignoro conscientemente las puntadas que me da mi sexto sentido me siento autotraicionada además me parece que cuando intento prestarle atención a mis presentimientos la vez siguiente, esas sensaciones se mezclan con el temor a ser herida, a equivocarme y a cuanta vaina más le puede temer cualquier ser humano.
De momento ando muy aburrida con una situación que estoy viviendo. El único jefe que tengo y que creí un tipo muy querido tiene el comportamiento del típico hombre enamorado, con llamadas insistentes y múltiples mensajes a mi celular. Temo que tome retaliaciones en mi trabajo, por fortuna no es mi única entrada económica y eso me tranquiliza, pero las razones por las que mantenía ese vínculo son otras que no pueden medirse en plata.
Estoy confundida porque me parece que a veces no logro diferenciar entre el presentimiento y el miedo. Siento que la razón me obliga a empujar mis límites para crecer, mas salir de la zona cómoda en la que creía sin cuestionar todos mis vaticinios aumenta el miedo y si no empujo me quedo del mismo tamaño… no deseo quedarme en una cajita chiquita…
Estoy haciendo cosas que a veces siento no debo, pero el hecho de que de un modo u otro fluyan, se me permitan y al tiempo ver que lo que supuestamente fluía de lo lindo se pone complejo me tiene muy muy confundida.
En resumen para que se entienda: hace más de un año tuve un trabajo en el que duré 15 días, el tipo que me contrató me parecía un viejo verde, días después me enteré de que le había hecho propuestas impropias a otra psicóloga que había trabajado antes con él, no me esperé a ser la siguiente, me hice echar y luego cuando conocí a mi jefe actual la experiencia era bastante reciente, traté de darle el beneficio de la duda pero parece que no sirvió de nada, con todo y que dos de mis amigas que también han trabajado con él lo han visto como una buena persona… parece ser que mi primera impresión, de que era como el anterior tipo que me contrató no estaba tan lejos de la realidad.

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