sábado, septiembre 16, 2006

Ay caray...

Hay una creencia argentina, me parece, que dice que si uno quiere que algún sueño no se haga realidad debe contarlo luego de desayunar, entonces como ya lo hice me dispongo a hacer un resúmen de un par que tuve esta mañana y que me dejaron muy inquieta.

En el primero iba al banco para tratar de sacar plata pero no lo lograba, me quivocaba al hacer el recibo o me equivocaba de banco. No pude sacar nada.

En el segundo me la pasaba con el Espartano para arriba y para abajo, en realidad creo que también era así en el primer sueño, al menos al comienzo, luego llegaba como a un barco o algo parecido, estaba con un montón de gente desconocida, en esas aparecía mi tía y me aconsejaba que lo dejara porque él era un hombre comprometido, para convencerme me mostraba una caricatura de cómo me veía yo estando detrás de él a toda hora, era muy ridículo, además su esposa ya lo sabía. Luego de ver eso no insistí más, me fuí sin decir nada, llegué a un baño y allá una especie de sanguijuela intenó pegárseme a la pierna, a pesar de que se movía muy despacio no pude detenerla, luego cuando ya la vi pegada me la quité, no me dolió tanto como creí, pasé al lavamanos a lavarme la mano con la que me la había quitado, el animal me había dejado una estela de baba azul, pero en el sueño no me daba asco, luego pasaba a lavarme la pierna donde había estado.

Luego desperté.

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