martes, febrero 20, 2007

Coquetería

El sábado recibí una invitación con insistencia y la acepté, era para salir de paseo el domingo, fuera de la ciudad.
Ya sospechaba yo que no era gratis, aunque nada en metálico tuve que pagar. Apenas íbamos buscando la salida por el sur se abrió el juego.

Hoy hablaba del asunto más o menos en estos términos:

“…un tipo interesante que quiere cuadrarse conmigo ya pero que me exigirá mucho y yo estoy feliz de picaflor así no salga todos los días, igual podría terminarle cuando quisiera, pero como quedaría mal con esa persona si lo dejo botado… es como envainarse con la suegra”

Sé que se entiende poco pero estoy tratando de cerrar mi boca para ver qué ocurre. Otras veces he hablado y lo que deseaba no resultó.
Al final del mes terminará la espera, eso creo y para entonces revelaré por completo la historia.

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