jueves, marzo 29, 2007

Preciosa Retrospectiva

Sí, yo también leo blogs en desorden pero no importa, no cuando a pesar de ello se logra comprender el transfondo de la historia como al parecer tú has sabido hacerlo.
Por fortuna yo todavía le encuentro sentido a la vida, los hombres y el amor en todas sus formas son importantes, de los dos hay en mi vida, así no sea del modo que me gustaría.
No he visto la película pero cuando lo haga te aviso, otra amiga ya me la había recomendado. Será que debo verla.
Después de tu aclaración creo haber comprendido tu punto, pero difiero contigo, sí podemos hablar de alguna estabilidad, la del amor propio, muy necesaria para comenzar cualquier relación ya sea de pareja o no, de todos modos gracias por compartir conmigo los detalles de tu pasado amoroso. Ahora quizás no volverías con ninguna de ellas, sin embargo como digo yo "es mejor no decir de esta agua no beberé...", ya sabes el resto, quizás por eso te parecen absolutos mis argumentos, bueno allá tú, eso no me incumbe.
La retrospectiva es divina, nos muestra mejor el cuadro completo, nos quita la miopía, vamos a ver qué digo yo en unos meses, pues ahora ni siquiera estoy muy segura de que esa ella sea la mujer de su vida. Espero no decepcionarte pero todavía estoy en el 'sube-baja' emocional, a pesar de la tranquilidad.
Yo no quiero obligar a nadie, ni obligarme a mí misma, por eso me tomo todo con la calma que puedo y he decidido alejarme por un tiempo, pero de nuevo, como los 12 pasos de AA, un día a la vez.
Gracias por tu tiempo y por tus palabras sinceras.

miércoles, marzo 28, 2007

Que quieras no significa que te quieran

He aquí uno de esos comentarios perdidos que quiero rescatar del olvido.

Me lo dejó en mi antigua url uno de los lectores más fieles que he tenido, incluso de cuando en cuando me deja saber sus visitas por acá así ya no deje comentarios. Y si me lee me permitirá que me ría porque ya ha contradicho palabras que creara hace poco más de un año con motivo de esta entrada.

Luego publicaré mi respuesta de ese entonces a sus palabras.

Ah vainas. Hay que dejar de leer en desorden. Aqui escribes como hablas creo yo. Y eso es interesante... en especial por toda la influencia de astros, y por las expresiones tradicionales y refranes... es interesate. Y bien. Algunas opiniones.

En efecto todo depende de la posición. Por ejemplo, la historia que cuentas de tu amiga y su esposo que nunca la olvidó desde que la vió. Y ambos tuvieron novios y ella amo a a algunos y él no amo tanto a las de él. Al final quedaron juntos y tuvieron una historia bonita. Pero ahora pensemos en las niñas y los tipos con los que cada uno estuvieron antes de reencontrarse. Que tal que uno de ellos se hubiese pegado la traga de la vida? sería una persona diciendo que no tiene sentido que haya estado con ella si finalmente la mujer de su vida la había conocido cuando prestaba su servicio militar.

No se si viste tierra de osos ? Notaste que todos los animales hablan y todos tienen un corazón (la lección del protagonista) menos los pescados... los pescados en esa cascada donde los osos se daban el festín de la vida en bacalao y salmón. Y claro... los pescados no tenian que hablar porque de lo contrario Disney tendría que responder por niños preguntandose porque se tienen que devorar a aquel invertebrado de aletas y escamas con buena voz e inmejorable actitud ?

Pues bien. Es un poco lo mismo aqui. No aplica mucho para vos dados los dos novios. El punto es, sin embargo, que cuando alguien pregunta por relaciones estables la gente, nosotros, tendemos a contestar por las que han durado mas de X cantidad de meses. Mis records son dos de año y medio y una de dos años y dos meses. Pero estoy soltero ahora. Y no volveré con alguna de ellas. Luego, de cual estabilidad puedo hablar si finalmente estoy sólo ?

Salvo pocos casos, normalmente para alguno de los dos, al menos por temporadas, tiende a ser más fuerte que para el otro la relación, y en tal contexto, desde mi propio punto de vista lo mejor que hay por hacer es no darle muchas vueltas al asunto... y digo esto siendo la persona que termina, y siendo también la persona a la que le terminan (claro, digo todo esto desde la tranquilidad de la retrospectiva) y en tal contexto procurar pensar en los buenos momentos y en lo bueno que fue y no en porque o no terminó... al final no puedes obligar a nadie a que esté con vos y nadie puede obligarte a estar con él... y sentir amor y tener el corazón desbordante de sentimiento no puede ser condicional de ser correspondido...

En todo caso, inspira el que te sientas tan motivada ahora y tan ... llena de seguridad y certezas y raciocinios en todo el proceso y de otro lado... me temo que me toca marginarme del club porque no creo en segundas partes pese a que tus argumentos son absolutos. It Happens.

Saludos!

lunes, marzo 26, 2007

Inadecuación

Lista la lectura de un diario más, uno más y uno muy particular a la vez.

Tengo una sensación muy extraña, algo así como pena ajena con la yo de hace algunos años. Era mucho más fantasiosa e ingenua de lo que soy ahora. A ratos más desconfiada, a veces menos.

Tomar algunos riesgos me ha enseñado facetas interesantes, tanto propias como ajenas.

Muchas de las escenas vividas las he imaginado aunque sea parcialmente.

Voy encontrando consistencias que me llevan de una etapa a otra; he explorado campos que pensaba había olvidado.

Experiencias que deseaba vivir ya han sido realidad, aunque no al ritmo al que inicialmente fueron concebidas. Razón tiene el “lector secuestrador” al decir que estoy apegada en demasía a mis esquemas mentales. Me he olvidado de ese tipo de anclas por estar prestándole tanta atención a la práctica del pesapego material.

Tengo anhelos que simplemente no soy capaz de concretar en el presente, porque si sigo po el camino del sentimiento saldré herida otra vez.

No, no se vale estar enamorada de un amigo.

Desearía tener la sabiduría y el equilibrio necesarios para seguir siendo amiga desde ya. Simplemente no me siento capaz de hacerlo en el momento presente.

Una vez más se me demanda que elija entre mí misma y alguien más, entre el bienestar ajeno y el propio, una vez más me elijo a mí pero antes de lo que demoré en ocasiones anteriores. Temo no volver a encontrar una persona así, pero basándome en mi pasado intuyo que en el futuro llegarán a mi vida seres todavía más especiales de los que me han acompañado ya.

jueves, marzo 22, 2007

It depends on who is

I have a cousin that says it’s imposible to come back to be friend of who has been your couple or any kind of significant other.
He affirms after you have been dating the frienship’s border can’t be marked again. I agree with him but I have to clarify my position.
Sometimes it’s possible to have a good and new relationship with that person was your couple if he/she has very clear doesn’t want anymore with you at emotional level, but if wants to have a second chance in the near or the far future that kind of relationship it’s a trouble. It depends on the people’s nature. If who you have to your side is someone only wants to have a pure, real and sane link with her /his past it’s ok but if it wants is to have a back up just in case, that isn’t a good scenario to try a positive post-romance relationship.
Sometimes people only are scared to be alone and that’s why try to have a lot of other people near of them, but sometimes too you must be egotistic to conserve your bliss point although people want to be with you to their benefit without a negative intention.

miércoles, marzo 21, 2007

Primer round

Vladimir respondo a tu comentario de memoria y escribiendo en papel primero.

Decido convertir esta réplica en lo que puede denominarse nuestro primer debate informal.

Siento que a veces – ya me ha ocurrido antes y lo mostraré luego – los comentarios sustanciosos se quedan perdidos, se quedan sin recibir la atención que merecen.

Continueando con el ejercicio de interiorización que he comenzado por estos días tengo contra – argumentos de sobra para establecer profundamente mi posición.

El fin de semana de puente lo he dedicado en gran parte a señalarme obviedades de mí misma y a releer viejos diarios.

Esta psicóloga de momento, y ya desde hace algún tiempo, tiene claras dos cosas: 1) nunca estará segura de nada y 2) algún día se va a morir. Con todo y las reencarnaciones sé que este paseo tiene fin.

Los hechos de los últimos tiempos me hacen dudar de que el camino elegido a la hora de reescoger carrrera profesional, haya sido el adecuado. Para nada me ayudó hablar con una amiga – colega que vive en Barcelona. Me dijo que allá hay psicólogos hasta debjo de las piedras por lo que su situación está algo complicada.

Yo tuve a la psicología como segunda opción después de la publicidad. Intenté estudiarla y no me hallé. Me salí, penseé un año y me decidí por lo que en un primer momento me pareció un interesante pasatiempo y una excelente herramienta a la hora de escribir una novela psicológica. Ya estudiando comencé a considerar áreas a las que podría dedicarme cuando me graduara: clínica, organizacional forense, investigación básica y aplicada, comparada, etc. La verdad no me mataba pensando en eso porque me pasé más de la mitad de la carrera enamorada de un tipo que sólo me paraba bolas para mantener su ego en alto y para mí, como complemento, era conveniente tener un propósito productivo para levantarme todos los días, en este caso graduarme sin perder ninguna materia. Y lo logré.

Ya fuera de la universidad comencé a explorar la práctica profesional en áreas imaginadas y en otras no tanto.

Ahora estoy en un punto en el que me interesa encontrar respuestas urgentemente. Intento buscarlas en mi interior y para eso estoy leyendo lo que he escrito durante tantos años para hallar las constantes y por ende las respuestas. Ya no me siento tan perdida como hace poco.

En algo que debo darle razón a mi “lector secuestrador” es en que me la he pasado tratando, primero de dejar de pensar tanto. A veces quiero soltarme y ya, pero hago tantas rumiaciones que luego no sé qué hacer con ellas y por eso resulto produciendo textos tan estensos. Me parece que mi carrera sólo acentuó algo para lo cual tengo talento natural.

Lo segundo es – porque se trata de una razón compuesta – que por estar intentando ser fiel a mí misma me pongo unos estándares de calidad altísimos, luego si no los cumplo me frustro. Sólo con mucha reflexión subsecuente y una gran cuota de compasión, si no es lástima conmigo misma, me causo algo de alivio.

Estoy muy cerca de las respuestas, antes las veía pero no las aceptaba. Ahora no sólo quiero aceptarlas sino practicarlas también.

Estaba convencida de que si ponía al mando de mi vida a mi cabeza todo saldría perfecto. Justo como creo que es el mundo: ideal. Poco a poco me he dado cuenta de que por no escuchar lo suficiente a mi corazón no he sabido intervenir a tiempo con la razón cuando lo necesitaba, por ende me he dado porrazos más duros de los que hubiera querido, todo por no escuchar “al de abajo a la izquierda”.

En general me he tomado tan a pecho aquel dicho de “el mal paso darlo a prisa” que me caracterizo por dificultarme las situaciones para luego no tener razones con las cuales autojuzgarme como una persona autoindulgente. Esquivo los caminos fáciles y me aficiono a los obstáculos. Incluso he llegado a pensar que en mi cerebro están tan traslapadas las zonas del placer y del cerebro que por eso gozo sufriendo.

sábado, marzo 17, 2007

Descifrando el acertijo (11)

Salí de la oficina con un sentimiento de devastación insoportable, arrastrando mi cuerpo hacia la estación de Transmilenio donde sabía que me encontraría con buses llenos de gente y que así sería durante mucho tiempo más si seguía trabajando alli. Mi supuesta “ruta laboral” me había sacado el cuerpo y ya ni la plata de parte del transporte me la ahorraría. Además, con tanto trabajo por más que lograra dejar algo de plata para mí cada mes, difícilmente me quedaría tiempo para gastarla.

Seguí caminando mientras pensaba en cómo renunciaría y en lo que haría después. Buscaría más clientes para mis servicios profesionales como independiente o alguna otra cosa pero así no me quedaría. Con ese pensamiento fijo en mi cabeza y otros muchos revoloteándole alrededor llegué a mi casa. Apenas crucé la puerta rompí en llanto. Mi mamá se indignó al escuchar todo lo que querían que hiciera y estuvo de acuerdo conmigo al saber que no seguiría allá. Usó frases de cajón para expresar lo que yo sentía, como “no te quemaste las pestañas para hacer el trabajo de un técnico del SENA” y “no te estás mueriendo de hambre para aguantarte todo eso”, pero lo mejor de todo es que me dijo “si te has podido defender sin trabajar así podrás otra vez, ya probaste y estás segura de que no te gusta trabajar detrás de un escritorio”. Al parecer tanto dicutir ha servido de algo. Al menos ella, una exponente de la generación que cree que si uno no va todos los días a una oficina no está produciendo, está cambiando su mentalidad.

Sintiendo el efecto de las endorfinas del llanto corriendo por mi sangre me dispuse a ver LOST y las demás series del lunes. Hice cerebro flotante un buen rato y me fui a dormir. Esta vez sí logré descansar.

Me desperté y me preparé para renunciar del modo más civilizado posible, pero el mecanismo de catastrofización mental ya estaba encendido, para completar la lágrimita fácil por la ansiedad estaba lista para disparar pero me controlé tanto como pude, llegué a la oficina sin afán y con la idea de encontrarme directamente con mi jefe para decirle que las dos habíamos tomado una decisión nada acertada. Ella por querer contratarme rápidamente y yo por aceptar sin estar acostumbrada a ese tren de vida.
Tenía el libreto casi aprendido de memoria. Llegué tarde a la oficina, con el fin de no tener que esperarla, me encuentro con la ineptitud de su secretaria diciéndome que ella llegaría aún más tarde porque tenía pico y placa pero que yo debería estar en el médico haciéndome los exámenes de ingreso. No quise rsponder con el mismo tono de autoridad y sólo le pedí que no radicara los papeles de mi ARP, que luego yo hablaría con su jefe para explicarle todo. Ella trató de sacar más información pero no la complací. No me despedí de los dos compañeros de oficina que apenas y saludé, cogí mi bolso, miré el espacio de trabajo y comprobé nuevamente lo ajena que me sentía. Salí airosa y tranquila porque la conversación en persona que había temido no tuvo lugar.

Un par de horas más tarde sentada en la sala de mi casa llamé a mi nueva ex jefe y le conté rápidamente la situación, yo no estaba ni preparada ni dispuesta para aceptar este trabajo y me disculpaba por los inconvenientes que eso le traería. Me sentía tranquila al saber que mi cambio en el tipo de afiliación a la EPS no se había iniciado y aunque temerosa estaba dispuesta a repensar lo que haría con mi vida. Ella me preguntó si podría ayudarla algunos días mientras hallaban mi reemplazo, intentando persuadirme para quedarme, le contesté que con gusto lo haría pero no en el horario típico de la empresa, ella dijo que le era imposible hacer una modificación de ese tipo y yo le dije que en ese caso no podría acompañarla. Comprensiva dijo que entendía mi vida era como independiente y no como empleada. Nos despedimos en muy buenos términos.

Luego me enteré de que su secretaria me había dado información errónea y que no tenía pico y placa ese día, que nos habíamos cruzado, mientras ella parqueaba su carro yo bajaba las escaleras para irme de la oficina.

Hoy, días después la crisis ha cedido. Sigo estando un poco perdida en la vida y con unas ganas casi inagotables de escribir. Pienso que la estabilidad no es equivalente a la tranquilidad, menos en mi caso.

Quizás tantas alusiones a viajes en el tiempo se referían a que debo repetir el modo en que actué cuando escogí las dos universidades donde estudié. Tomé una decisión y me abandoné a la voluntad divina, si salía, bien y si no ya resolvería el asunto de algún modo.

De momento veo que no me queda otra salida que esperar, algo que me cuesta tanto, sin embargo estaré prestándole atención de nuevo a actividades que en el pasado me han llenado de gratificación y que al tiempo me han ayudado a cubrir gastos, además exploraré otros universos y ocupaciones.

Este es el chiste de las crisis, que cuestionen, que movilicen energía, que rompan patrones viciados y yo trataré de aprovecharme de esta lo mejor que pueda.

Descifrando el acertijo (10)

Participé de la conversación que la auxiliar había comenzado y esperé a que saliera para que mi superior viera el resultado de la prueba que acababa de recibir. Era tan errática y mal redactada que hubo necesidad de llamar al autor para que la aclarara. Mientras llegaba y mi jefe se desocupaba me dediqué a ojear el currículum que había entregado por medio de un empleado que lo recomendaba. La redacción era lamentable y sólo confirmé mis supuestos cuando no supo responder cuál era la capital del departamento del Meta. Lo preocupante del asunto es que para el cargo al que aspiraba saberlo era vital, pues se encargaría, de ser contratado, de las revisiones de los conductores mientras están en carretera.
A la aclaración de sus respuestas en la prueba le siguió la entrevista al estilo que ya he descrito. Luego se le hizo salir de nuevo de la oficina para que volviera a esperar otro rato. Ya había pasado más de una hora desde su llegada puntual.
Yo pensaba que para hacerlo perder el tiempo era mejor revisar su prueba y dejarlo ir, luego citarlo a entrevista y listo, pero no, yo no podía opinar y si lo hacía se me ignoraba.
Durante la conversación que mantuvimos mi jefe y yo me dijo que necesitaba que aprendiera lo más pronto posible su característico estilo de indagatoria, pues de lo contrario no lograría recopilar los datos necesarios para determinar si una persona servía o no para la organización. A regañadientes accedí e hice pasar de nuevo al muchacho. Esta vez me senté al lado opuesto del escritorio y comencé. El joven dócilmente respondió preguntas acerca de su práctica en cargos anteriores, pero obviamente tomó una posición defensiva cuando notó mi cambio en el modo de preguntar. Hacia la mitad de la entrevista decidí dejar de preguntar cosas relacionadas al trabajo y volver al tema de la familia. Mi orden en lo tocante a los temas había sido vergonzoso, comencé por lo más difícil y luego fui a lo fácil, pero con mi jefe al lado no tenía mucha opción, tenía que ponerlo nervioso. Ella mientras nos prestaba atención y atendía mil cosas más. Justo cuando volviendo a mi estilo, entrenado en la academia, logré sacarle un accidente adicional de tránsito, no confesado cuando intenté imitar a mi superior, ella estaba al teléfono, por lo que cuando colgó volvió a preguntarle cosas que ya había contestado.
Para finalizar esa desastrosa entrevista, despedí amablemente al joven y le dije la clichesuda frase de “lo llamaremos”. Cerré la puerta tras de él y le infomé a mi interlocutora mis hallazgos. Su recomendación de tratar de hacerlo encajar en el perfil debido a la dificultad en el cubrimiento de vacantes de tal tipo no había servido de nada y yo tenía un dolor de cabeza extremo en mi primer día de trabajo.

Cuando pude abandonar su oficina me fui a terminar el famoso informe inútil. Revisé cajas de archivo mal hecho y esquivé preguntas impertinentes de la fulana que reclamaba casi a gritos atención. Seguía tratando de adaptarme al nuevo ambiente. No lograba imaginarme organizando actividades de “amigo secreto” ni mucho menos asistiendo a la fiesta anual de empleados.

Hacia las cinco y cuarenta y cinco de la tarde llamé a la hermana de mi jefe para preguntarle si podría acercarme a mi casa. Me encontré con otra sopresa. Ya había salido. Tenía material suficiente para comenzar a catastrofizar. Seguro se había molestado porque no le había contado desde la mañana que comenzaría a trabajar allá, donde tanto tiempo han pasado ella y su esposo. Duré quince minutos intentando hacer algo productivo y conteniendo el llanto por la frustración que sentía. Yo no pertenecía allá y debía hacer algo pronto para solucionarlo.
Mi jefe ya llevaba media hora fuera de la oficina cuando se completó el horario. A mi lado dos empleados seguían en sus funciones. Me alisté y me despedí con un adiós. Ellos dijeron “hasta mañana” pero yo dudaba que volviera a verlos en tal término.

Descifrando el acertijo (9)

Estaba tratando de digerir tanta información cuando el aspirante ansioso me llamaba. Había terminado con su cuestionario. Le pedí que se sentara un momento en una silla libre cerca de la mía y me llevé su desempeño en mis manos para que mi superior lo evaluara.
Estando en la oficina de ella llegó una contadora que ocupa el cargo de auxiliar contable. Ella fue la encargada de darme otra de las sorpresas del día. Además de todas las funciones recientemente descubiertas, es decir, las que fueron delicada y descaradamente ocultadas cuando me ofrecieron el cargo, tenía que ocuparme de parte del proceso de nómina. Cuando quise medio protestar preguntando:
-¿Cómo así?
- Yo le dije cuando le conté del trabajo que no la quería trabajando allá sino acá, para que me apoyara en toda la labor administrativa; fue la respuesta de mi jefe.

Era un hecho, ya se sentían en plena confianza conmigo y no iban a disimular que querían a una persona para esclavizarla con el trabajo que mínimo dos personas debían realizar.

Descifrando el acertijo (8)

Apenas entré a la oficina la recepcionista me informaba que el aspirante a un cargo medio estaba esperándome. Ya había pasado media hora desde la citada, por lo que al identificarlo lo saludé, me disculpé y lo hice seguir de inmediato. Traté de mostrarme tan competente como pude, sin embargo la incomodidad que tenía por estar estrenando trabajo se me notaba hasta en la punta del pelo.
Como pude preparé las pruebas de personalidad que pensaba aplicarle pero luego de recibir una instrucción corta de mi jefe me dí cuenta de que lo que parecía una diligencia corta y sencilla, se complicaría y entorpecería todas las demás tareas que debía completar dentro de esa jornada.

Mi superior aclaró que era una tontería aplicarle una prueba de personalidad si no sabíamos si tenía los conocimientos mínimos y necesarios para ocupar la vacanta. Ante tal argumento no pude refutar nada y me limité a esperar a que imprimiera una copia del documento que debería responder el muchacho ansioso que esperaba en los corredores de la oficina. Para este momento la sala de reuniones había sido ocupada con fines de examenes de salud ocupacional.

Aguanté mi nerviosismo tanto como pude y por pedido de mi jefe. Salí con la hoja de preguntas, acomodé en un escritorio vacío al aspirante y lo dejé respondiendo la prueba con los materiales necesarios. A mi parecer cada hoja que se ahorre uno, usando el papel por lado y lado es un acto de amor y respeto hacia la naturaleza, por lo que no le entregué hojas adicionales. Para apuntar sus respuestas bien podía usar el respaldo de las que tenía.

Luego de dejar al candidato haciendo su mejor esfuerzo para dejar de ser un desempleado, me fui a mi estación de trabajo y comencé a terminar el informe inconcluso de la entrevista del sábado. Primera tarea inútil del día. Sabía que sólo debía completar los informes de las personas que realmente se convertirían en trabajadores de la organización, pero como otro de los aspectos con los que uno debe lidiar cuando hace actividades para alguien más es evitar conflictos con los demás, decidí terminar esa tarea porque era probable que en el futuro me pidieran cuentas de por qué no fue recibido tal personaje.
Estaba yo concluyendo el documento cuando se acercó la secretaria de mi jefe a darme una corta instrucción acerca de las cajas que yacían bajo el escritorio. Eran un sistema de archivo muy improvisado que había dejado la psicóloga anterior en su apresurada salida de la oficina. Al final de la tarde cuando observé con mayor detenimiento el contenido de estas, pude verificar que varias de las hojas de vida estaban clasificadas inadecuadamente y si se había adelantado en algo el proceso de selección con ellos no había pista de la etapa en la que este se detuvo.
En este mismo intercambio la persona encargada del proceso de calidad, sentada a mi izquierda, intervino para decirle a la secretaria, como si yo no estuviera presente, que también debía hacerme responsable de unos formatos en los que se hacía constar cada uno de los pasos del proceso de selección, en resumen más trabajo.
Ya me estaban contando cómo era que se verificaban las referencias judiciales de los posibles contratado. Yo no dejaba de percibir que me estaban tratando como la nueva tonta a la que le ponemos todo el trabajo que no queremos hacer. Suficiente había tenido en ese rato esquivando las preguntas impertinentes de otra persona en esa minúscula oficina, que no recuerdo a qué se dedica específicamente, quien muy consciente pero al tiempo inconsciente de su comportamiento había comenzado el desfile de interrogantes afirmando “empezó el interrogatorio”. Suficiente para mí pero no para los demás. Las listas de cumpleaños que había visto pegadas en algunos lugares de las oficinas resultaba que también eran función de la psicóloga, por lo que era otro deber el mantenerlas actualizadas. Maldita la hora en la que había dicho, tras múltiples presentaciones con todos los miembros de la compañía “para lo que pueda servirles allí estaré, en la oficina de la antigua psicóloga”.

Descifrando el acertijo (7)

Llegamos a la oficina en medio de las absurdas dos horas de almuerzo que determina el horario laboral de esa organización pero con muy poco tiempo para comer. De nuevo ingerir alimentos muy rápida pero nada sanamente y luego ir a atender a otra persona que tenía citada para las dos de la tarde. Durante el almuerzo mi jefe me contó cómo había creado la empresa y cómo se había ganado la oportunidad de tener una educación superior.

Poco a poco noté algo del resentimiento social que siente hacia personas que tuvimos la dicha de estudiar una carrera profesional sin hacer tanto esfuerzo. Ella está convencida de que todos los profesionales somos iguales, que nada nos puede quedar grande y que en lo posible debemos convertirnos en adictos al trabajo para demostrar que nos merecemos el privilegio que tuvimos.Yo traté de disentir diciéndole que me parecía muy loable su esfuerzo porque no todos los profesionales crean empresa, aunque a mí también me parece lo ideal, mas le aclaré que el ser profesional no se logra sólo con pasar por una universidad sino permitiendo que la universidad pase por nosotros, cosa que muchísimos no logran.

El carácter de mi jefe ya se había hecho evidente en la mañana, cuando presencié un regaño a una de sus empleadas por una borrachera mal manejada. Su actitud fue como la de una madre con una hija, pero francamente no sé para qué me hizo estar ahí. Desapruebo la forma en que se comportó esa jovencita pero me dio pena ajena el comportamiento de mi jefe.
Así iba comprobando poco a poco que cuando su esposo murió ella se refugió en el trabajo y en la vida de los demás.
El esfuerzo de tanto tiempo, el que ella junto al dueño, que también es su tío político, hicieron para crear esa compañía hoy está en juego pues ellos no creen en la competencia de sus primos e hijos, respectivamente, para que continúen con el legado que ellos en algún momento les entregarán. Entre más se tiene, más hay que trabajar para mantenerlo. Ella poco de vida tiene afuera de su oficina. Vive sola y está pendiente en exceso de sus padres. Su única motivación para levantarse por ella misma es el trabajo que hace a diario y se queja de dientes para afuera porque nadie logra ayudarla a llevar tal carga sobre sus hombros, pero la verdad es que si alguien se ofrece a hacerlo le exigirá que siga su ritmo y que se deje absorber por el modo en que ella está convencida, tienen que hacerse las cosas.

Descifrando el acertijo (6)

Mientras íbamos de vuelta a la oficina comencé a darles los informes de mis apreciaciones a mis superiores, luego desde el celular de uno de ellos llamé al dueño de la segunda casa visitada para informarle que había sido elegido para cubrir uno de los cargos vacantes, por lo que debía acercarse a la empresa para comenzar el proceso de contratación. La alegría en su voz fue evidente por lo que creo que pensó que el tiempo que esperó en la sala de reuniones, casi hora y media, bien había valido la pena. No dirá lo mismo el otro hombre, menos si nadie lo llama a contarle los resultados de la visita.
En esta ocasión me aseguré de que supiera que podía almorzar con tranquilidad pues tenía tiempo antes de ir a comenzar el papeleo. No quería que volviera a sentirse inútil como en la mañana. Por más que fuera a ocupar un cargo operativo merecía tanto respeto como el dueño de la empresa.

Ese pequeño proceso de selección en el que yo había participado, salía justo como lo había presentido antes en la sala de reuniones.

Luego de hacer esta llamada mi jefe me dijo que una de los procesos adicionales que debía cumplir era la actualización de los manuales de funciones. Me quedé callada pero mi naturaleza guerrera empezó a preparar el contraataque. Más tarde en el mismo trayecto le pregunté si podría trabajar con mayor intensidad entre semana para evitar ir a la oficina el sábado a lo que se negó diplomáticamente argumentando que la actividades y el personal que debía ser atendido no podría ajustarse a mi pedido. Obtuve también una respuesta negativa cuando le dije que si al menos podría salir una hora antes los días que su hermana no tenía pico y placa y que por ende no me acercaría a mi casa.

Para este momento la cosa comenzaba a ponerse delicada. Ahora que me tenían segura en el cargo comenzaban a sacar las garras lentamente.

Descifrando el acertijo (5)

Siendo la hora en que se suponía llegaba mi jefe subí al segundo piso pero como no había señas de ella y nadie sabía quién era yo, me limité a esperar en una sala de reuniones algo destartalada a que llegara mi superior para introducirme al nuevo ambiente laboral. Allí comencé a escribir esta serie de entradas en la función de notas de mi celular. Al rato llegó la señora que me introduciría a todo el personal, al poco tiempo me presentó al dueño de la empresa. Un señor mayor, callado y con aire de aplomo me dio la bienvenida a su organización y aclaró que mi permanencia en ella dependía más de mí que de mis superiores.

En medio del agite normal de la oficina tuve que salir nuevamente a la sala de reuniones a esperar que mi jefe volviera a tener tiempo para mí, pues en esos momentos había llegado un asesor de una ARP para ser atendido. Antes tuve el impulso de tomar posesión de mi puesto de trabajo, pero vi a alguien sentado en la que sería mi silla, como se suponía que debía ser sutil al llegar preferí no decir nada y volver al asiento que ocupé antes en la mentada sala.

Luego de acomodarme me fijé en los dos aspirantes al puesto de conductor que también esperaban pacientemente en ese recinto. Con sólo verlos durante un rato ya sabía quién era más responsable y por ende más apropiado para cubrir una de las vacantes.

Yo misma los había citado el sábado anterior para las ocho de la mañana con el fin de acompañarlos a sus casas y realizar sorpresivamente las visitas domiciliarias. Desde que fijé las citas me pareció un despropósito agendarlos para la misma hora, eso sólo les haría perder el tiempo pero como estaba acostumbrándome a seguir órdenes no fue mucho lo que pude protestar. Tenía que dejar pasar ante mis ojos lo que evidentemente constituía una falta de respeto para con el transcurrir ajeno.

Mi jefe me volvío a llamar a su oficina. Llamó a su secretaria y me presentó, después le pidió que comenzara a hacer mis papeles de la ARP. El dueño de la empresa había dicho que era lo más urgente para evitar momentos difíciles durante las visitas en caso de algún imprevisto. Él también le había dicho a mi jefe que prefería que me acompañara a hacer esas primeras visitas a modo de inducción, con lo que le desbarató toda la programación que tenía para ese día.

Como lo he comprobado varias veces, el karma existe y ella sólo estaba asumiendo las consecuencias de haber jugado con el tiempo de los aspirantes que esperaban en la sala de reuniones.

Tuve que volver a la sala yo también, ya no recuerdo por qué. Los hombres me miraban inquietos y hacia las nueve pasadas de la mañana mi jefe me llamó para que fuéramos a hacer las visitas. El dueño nos llevaría en su suntuosa camioneta. Los candidatos también fueron llamados y obedientemente subieron al vehículo sin saber bien por qué lo hacían ni para dónde íbamos. El interior olía a cueros nuevos pero la incomodidad tampoco pasaba desapercibida.

Luego de una media hora de recorrido llegamos a un barrio muy humilde al sur de la ciudad. En el camino una perrita callejera a la que la vida había golpeado con toda su fuerza hizo que se me arrugara el corazón, hasta me hizo sentir culpable por todo el berrinche que armé al haber conseguido este trabajo que no estaba buscando, pues lo adecuado sería que estuviera saltando en una pierna por haberlo logrado.

Llegamos a una cuadra que parecía haber copiado la arquitectura de una favela en Rio de Janeiro. Nos bajamos de la camioneta y subimos unas escaleras hasta alcanzar un tercer piso antes de llegar a la casa del primero de los hombres. Mi jefe se encargó de esta visita y yo apenas intervine con unas preguntas tratando de hacer más agradable la diligencia para la esposa del posible nuevo conductor de la empresa. Mi jefe se empeñó en continuar con su inalterable estilo de “policía malo”, el cual traté de hacer cambiar para la próxima ocasión sugiriéndole al salir de la casa que si lo hacía de forma menos intrusiva lograría mejores resultados, pues la gente suele caer sola en sus mentiras. Respondió que ya antes lo había intentado una vez, mas al no obtener lo que buscaba dejó de intentar.

Intercambiamos unas palabras más y llegamos a la conclusión de que esta persona no se adecuaba al cargo vacante a causa de su falta de estabilidad laboral. Si embargo me sentí incómoda porque yo no he sido la más estable en los trabajos y gracias a mis relaciones públicas en ese momento estaba en una posición lo suficientemente poderosa como para decidir que rumbo no tomaría la vida de ese ser humano, pero ese no era momento para hacer filosofía ni para tomar fotografías, por más linda que hubiera sido la vista desde la terraza de esa humilde casa. Se me habría castigado sólo con la mirada si hubiera intentado siquiera crear unas imágenes bellísimas con la luz y el entorno que estaba a mi alcance. Era un paisaje que mostraba la sencillez que tiene la vida de los pobres y al mismo tiempo, el anhelo de poder conseguir mejores condiciones de vida, desconociendo el precio no económico que se debe pagar por ellas.

Volvimos al vehículo despidiendo al dueño de casa que antes nos recibiera. Íbamos a la casa del otro aspirante para repetir el procedimiento. Durante el camino mi jefe comenzó a entrevistarlo y yo a tomar notas diligentemente mientras me esforzaba por olvidar el mareo que sentía por escribir en un carro moviéndose. Llegamos a una cuadra de calles destapadas y nos detuvimos frente a un portón pintado de rojo y blanco. El dueño de la empresa nos invitó a tomar un jugo en una tienda cercana antes de entrar pues no estaba dispuesto a beber nada en casa del anfitrión forzado. Ahora que lo pienso me parece algo increíble su comportamiento, pues como me enteré más tarde él mismo viene de una humilde cuna y fue alguna vez muy parecido a esa persona que ahora lo veía con una mezcla de miedo y admiración.

Tuve que beber el líquido embotellado muy aprisa para no demorar a mis acompañantes.

Los habitantes del barrio nos veían como a extranjeros en sus tierras y la señora de la tienda le rendía alguna clase de pleitesía callada a quien le pagaba. Salimos del establecimiento entre las críticas de mi jefe al ver a unos encargados de un camión de gaseosas bebiendo en horas laborales. Se veía indirectamente afectada porque la empresa que ella misma ayudó a construir se dedica también al transporte de carga pesada. Yo en una muestra de rebeldía y para intentar liberar un poco de tensión le mostré un ratoncito muerto que estaba tendido en la calle desbaratada, igual poca atención me prestó. Para ese entonces llevaba tres días con dolor de cabeza, muy seguramente a causa del calor concentrado por su viaje a la costa la semana pasada.

Con la ceremonialidad del caso el candidato a conductor nos hizo seguir a su casa. La escena fue realmente soprendente. Era clara e iluminada, limpia y bien aireada, totalmente distinta de la que acabábamos de visitar. Su esposa evidentemente más joven que él resultó ser una mujer sincera y abierta que respondió sin segundas intenciones cada una de las preguntas que le hicimos tanto mi jefe, su jefe y yo. Su hijo por momentos interrumpió, permitiéndonos corroborar toda la información a pesar de los regaños que recibía de parte de su madre. De nuevo el elemento que me hizo sentir incómoda, fue la forma despectiva en que mi jefe trató al amable hombre dueño de casa cuando le pidió que nos dejara a solas con su mujer. En esta visita puder crear empatía, imperiosa para recolectar todos los datos necesarios, al punto que en ocasiones mi interlocutora trató de tutearme torpemente.
Si hubiera estado sola simplemente me habría reído para mis adentros y me habría alegrado de haber inspirado suficiente confianza para hacer bien mi trabajo sin interferir en la vida de los demás, pero dado que tenía al lado a mi jefe no podía relajarme tanto. Ella ya me había aclarado que no debía permitirle a ninguno de sus subalternos hablarme de tu, pues a su parecer ese trato se limita a aquellas personas con quienes se tiene mucha intimidad.

La visita terminó cuando llené todo el formulario que se tiene para tal fin. Nuestra anfitriona se apresuró a ofrecernos algo de tomar y de nuevo el aire seco y frío de mis acompañantes marcó la pauta. Salimos intentando no rodar por las empinadas escaleras cubiertas de baldosín claro. Nos despedimos y subimos al vehículo nuevamente en donde comenzaban las sorpresas.

Descifrando el acertijo (4)

Al llegar a mi casa confirmé que mi jefe había preparado mi traslado a la oficina para la mañana siguiente.

Dormí un poco pero para las cuatro de la mañana ya estaba despierta otra vez. Hacia las cuatro y cuarto sentí un fuerte pero corto temblor que me asustó, algo estraño pues suelo gozar cuando la tierra se mueve, con mayor razón al vivir en un piso alto, se siente más y me agrada la sensación de vacío que me provoca.

Cuarenta minutos después al saber que no sería mucho más lo que podría dormir me levanté y arreglé mi cama, en contra de mi constante costumbre de hacerlo casi cuando voy a dormir. Pasé a la ducha cuando todavía era de noche, me vestí e hice todo lo demás tan rápido como pude para no llegar tarde al punto de encuentro donde me recogería una de las hermanas menores de mi jefe para llevarme a la oficina. Tanto correr sirvió y salí caminando rápido, pero dentro del cronograma.

Llegué a la portería del conjunto donde ella vive y ya era de día. Una abuela y el portero de la unidad residencial hablaban del temblor mientras yo me quejaba para mis adentros del frío que me hacía doler las orejas. Por suerte allí estaba la bufanda verde que un amigo me había regalado para mi cumpleaños, calentándolas alguito.

Al poco tiempo, poco que pareció eterno, ví a la hermana de mi jefe haciéndome señas para que entrara al parqueadero. Se veía más seria que cuando me recibiera algo más de una semana atrás en la oficina de mi superior, pero no podía quedarme meditando el asunto si quería que me llevaran de forma algo cómoda al que sería mi nuevo sitio de trabajo.

Subimos al carro y fuimos a donde una de sus hermanas para que dejaran a su hijo, pues ella es su niñera mientras trabaja. Tomamos rumbo al trabajo entre comentarios cortos y conformes con ese tipo de vida. Al fondo sonaba la emisora Candela Estéreo con chistes flojos y de doble sentido que para el piloto y la copiloto eran muy graciosos. Ah, cómo se divierte la gente simple.

Llegamos a nuestro destino con veintiséis minutos de sobra.

Estuve en la oficina de la hermana de mi jefe mientras ella llegaba, hablando de todo y justo tocamos un tema que me dio una pista. Ella preguntö:

-¿Qué hubiera hecho si no hubiera pasado a ninguna de las dos universidades a las que se presentó cuando quiso estudiar?
-¿Para qué pensar en eso si finalmente pasé?, fue mi respuesta pero no reflexioné mucho al respecto.

Descifrando el acertijo (3)

Esa tarde recuerdo que pensaba una y otra vez en las palabras que mi jefe pronunció cuando se refería a mi tipo de afiliación al sistema de salud:

-Ahora pasará de ser independiente a dependiente.

Se repetían una y otra vez en mi cabeza, así como se iba acrecentando mi sentimiento de autotraición al saber que ya no sería dueña de mi tiempo ni de mi vida, que estaba cometiendo un error, pues desde que me propusieron el puesto y sabía que sería para mí, ya estaba pensando en irme de vacaciones y en el día que pasaría mi carta de renuncia, pero así somos los seres humanos, seres idiotas que hacemos cosas sólo para herirnos y que muchas veces parecemos tarados junto a la sabiduría que muestran animales con dizque menor evolución.

El domingo no aguanté más y mientras hablaba con la segunda de mis amigas que me recomendaba personalmente, para reemplazar las referencias laborales inexistentes en mi vida de freelancer, no aguanté más y rompí en llanto lentamente. Estaba predispuesta y por más que había intentado lavarme el cerebro para unirme a los ejércitos de soldados que mantienen a la nación cubículo a diario no había logrado mayor cosa.

La noche del sábado dormí terrible y en mi desvelo había terminado el libro Lo que le falta al tiempo de Ángela Becerra convencida de que eso no era lo que quería hacer. Pero como buen cuerpo inerte, que se resiste a cualquier cambio en el movimiento, estaba dispuesta a cumplir mi sentencia.

Mientras lloraba le explicaba a mi amiga que desde enero tantas alusiones a viajes en el tiempo en libros, televisión y películas me habían llevado a creer que lo que me hacía falta vivir era esa etapa como empleada, la misma que me había empeñado en eludir luego de tener a una ogra por jefe durante mi práctica organizacional, que no me había dejado la más mínima gana de repetir la experiencia por temor a encontrarme con tantas injusticias, como las que cometía aquella vieja con sus subalternos, pues al saberlos incapaces de renunciar por sus múltiples compromisos económicos, los sentaba al frente de ella para gritarlos y humillarlos a su gusto cada vez que se le antojaba.

Me estaba convenciendo de que si no vivía esa etapa en ese momento luego me vería obligada a hacerlo en condiciones más desagradables y no quería enfrentarme a eso. Ante tal panorama me sequé las lágrimas, intenté reírme un poco tocando con ella otros temas y me fui a mi casa. Cuando casi llegaba a la portería de mi conjunto pedí al cielo una señal para que me dijera cuando debía dejarlo todo y justo sonó por un instante la alarma de un carro cercano, me pregunté si sería lo que esperaba pero la descarté porque me pareció algo ridículo el significado que le estaba dando a ese ruido.

jueves, marzo 15, 2007

Descifrando el acertijo (2)

Mi nueva jefe y yo salimos de la oficina de su jefe para ir a la de ella donde ya comenzaba mi trabajo. Entrevisté al fulano tratando de mezclar mi estilo con el de ella tipo interrogatorio policiáco, para complacerla.
Más o menos hacia la mitad de la entrevista noté que el hombre no se ajustaba al perfil tácito que hay en la organización, pues como en muchas empresas el proceso estándar de selección de personal que me enseñaron en la universidad no es más que un cuento de hadas frente a las prácticas diarias de esos espacios.
Comencé a dar por terminada la entrevista y le pregunté a mi jefe si tenía alguna pregunta más. Ella insistió en hacer preguntas innecesarias pues cuando yo llegué a los puntos débiles que lo descartaban de inmediato ella estaba hablando por teléfono o fuera de la oficina.
Finalizamos el encuentro y el hombre salió luego de que yo le mintiera vilmente diciéndole que lo llamaríamos para avisarle los resultados del procedimiento. Tenía la idea de llamarle de veras para contarle pero luego me dí cuenta de la cantidad de cosas que tendría que hacer, las cuales se encargarían de impedirme cumplir con mi palabra. Hasta me alegro de que haya vuelto justo cuando mi jefe y yo decíamos que no servía para el cargo, creo que alcanzó a oír desde el otro lado de la puerta cerrada lo que decíamos, mejor así, pues no se quedará esperando eternamente una llamada que dudo haga en el futuro.

El paso siguiente en el comienzo de mi nueva experiencia laboral, esta vez como empleada, fue dirigirme al que sería mi puesto de trabajo para elaborar un informe inútil porque la hoja de vida de esta persona no sería archivada junto a las de los empleados.
Me encontré con una oficina de unos 3 x 2 metros, en donde debía acomodarme con otras tres personas. El sitio donde estaba mi estación de trabajo tenía unas cajas bajo el escritorio que me impedían estirar mis largas piernas para estar más cómoda, pero esto sólo noté el lunes siguiente.
Estuve un rato haciendo la tarea como niña juiciosa cuando los demás empleados al acercarse la hora de salida, una de la tarde del sábado, comenzaron su intermintente desfile rumbo a otros ambientes nada laborales. El tiempo seguía pasando y el jefe de mi jefe también se despidió diciendome que el computador que tenía sería cambiado prontamente porque estaba muy viejo. Poca atención le presté pues quería terminar lo más pronto posible el informe para irme cuanto antes a mi casa a descansar, cayendo de nuevo en la pauta de trabajo que me ha acompañado durante más de dos años y medio: trabajas hasta terminar tu tarea y luego haces lo que quieras. Todavía no lograba ajustarme a la forma en que se trabaja en las oficinas: trabajas hasta que te despidan o hasta que renuncies y cada día es igual al anterior salvo menores modificiaciones. Además, como había comenzado a trabajar más tarde que el resto suponía que me harían completar las cinco horas y media correspondientes a ese día laboral.
Hacia las dos de la tarde mi jefe me apuró para que terminara lo que estaba haciendo o lo dejara donde iba, de todos modos tendría más días para completarlo. Seguí sus instrucciones, apagué el equipo y salí con ella. Ahora debía comenzar a reunir los papeles para hacer efectivo mi contrato laboral a término indefinido.

Descifrando el acertijo (1)

Una llamada sorpresiva dió continuidad a los acontecimientos que me trajeron al momento que ahora se me exige vivir.
Homero Simpson se quejaba porque el nuevo amigo de la familia había disimulado su amaneramiento, impidiéndole saber que era gay cuando recibí el teléfono. La persona al otro lado de la línea me citó para la mañana siguiente con el fin de dar inicio a los procedimientos que darían fin a una etapa.
La mañana de la cita me levanté temprano para arreglarme el pelo y disfrazarme con mi propia ropa. Salí con tiempo y llegué al lugar en donde me encontré con dos recientes conocidas, luego me dispuse a hablar a puerta cerrada con la mayor de ellas.
Esta misma persona fue la que días atrás me había invitado a pasear cerca a la ciudad. Nuestra reunión duró casi 3 horas en las que satisfice algo de mi curiosidad y me enteré de cosas que francamente ni me interesaban.
8 días más tarde dormía plácidamente gracias al trasnocho y ejercicio de la noche anterior, cuando volví a recibir el teléfono. Me llamaban avisándome que debía salir inmediatamente hacia el lugar donde se desarrolló la reunión anterior para completar el proceso. Volví a levantarme para arreglarme tan rápidamente como me fue posible, ya no despersonalizada –disfrazada.

Tomé una taza de té en leche y salí casi corriendo.

Al llegar al portal de Transmilenio comencé a echar madres por no haber llevado conmigo el librillo de rutas. El tiempo pasaba y yo indecisa hacía una fila sin saber bien si al frente de ella se detenía el servicio que necesitaba. Corrí una, dos veces y siguiendo mi corazonada me embarqué en el que era. Cuando arribé a la estación que estaba más cerca de mi destino sonó mi celular, era la persona que me había llamado casi dos horas antes para saber dónde estaba. Contuve las ganas de gritarle “no me acose que ya voy para allá” y contesté tan amablemente como pude que hasta me sorprendí a mí misma por haberlo conseguido de forma tan convincente.
Caminé rápido intentando dar el menor número posible de vueltas para llegar a la dirección que una semana antes un taxista había buscado por mí.
Me encontré con la autora de la llamada, quie me presentó al conejillo de indias que me ayudaría a completar el segundo de tres procedimientos necesarios, para que un tercero y la persona que me estaba recibiendo, me evaluaran con el fin de saber si me ajustaba o no a sus necesidades.
Antes de comenzar el ensayo se disculpó con el presente y me condujo al espacio vecino para presentarme al segundo evaluador. Un tipo alto, pantallero y sobreactuado fingiendo seguridad me extendió la mano para saludarme.
Me invitó a sentarme y a quien me introdujo también, mas esta persona prefirió permanecer de pie.

La conversación comenzó informándole al tipo quién era yo y resumiéndole cómo había progresado el primer procedimiento, también le aclaró que dados mis proyectos no podría permanecer entre ellos durante tanto tiempo como les agradaría, lo que llevó a una pregunta que terminó en una caótica conversación en inglés mediocre. Acto seguido quien antes me presentara, le informaba a mi interlocutor que el proceso había concluído y las conclusiones en las que me contrataría a partir del lunes siguiente para que me encargara de la selección y el bienestar del personal de la empresa.
Intenté lucir calmada y creo que lo logré. Se suponía que para saber el resultado del proceso debía hacerle una entrevista al tipo de la oficina contigua y dos visitas domiciliarias, todo con sus respectivos informes, los cuales sería evaluados frente al desempeño de tres aspirantes más: dos mujeres y un hombre, que habían surgido desde que me ofrecieran cubrir la próxima vacante.

miércoles, marzo 14, 2007

De los sueños (3)

Partiendo de los registros que se han creado en ocasiones posadas el siguiente punto hacia la interpretación personalizada de los sueños consiste en subrayar o resaltar las escenas, eventos, palabras o símbolos recurrentes en estos sucesos, por ejemplo sin en 15 o 20 registros revisados, ya sean dibujos, videos o narraciones, la figura del sol es frecuente deberá ser marcada para su utilización en el análisis posterior. Es importante revisar con cuidado cada uno de los registros para luego hacer un listado con los elementos recurrentes, ya que estos constituirán el primer cimiento para la construcción del propio diccionario de sueños.

Apenas esté armado el listado de objetos, personas o situaciones frecuentes se debe pasar al ejercicio de asociación libre, es decir tomar una por una cada palabra y escribir al frente de ella lo primero que viene a la mente luego de leerla. Estas evocaciones deben ser tan numerosas como lo permita la espontaneidad siendo innecesario procesarlas profunda y racionalmente. Una vez que cada componente de la lista tenga su complemento, se debe releer el registro de un sueño en particular intentando intercambiar el objeto por los evocados, retomando el ejemplo, si hablaba del sol, pero he llegado al significado de poder haré una sustitución o intercambio, por ende en las escenas donde aparecía este astro en realidad se estaría interactuando con una figura de autoridad.

Para lograr una interpretación de los propios sueños clara y fluida es necesario tener paciencia, constancia y disciplina, las cuales se verán recompensadas de distintas maneras, por ejemplo al llegar al comprender los sueños inmediatamente después de soñarlos.

Stop

It’s enough of complains. I’ll do my best to enjoy the chances life is giving to me rigth now. I’ll find the advantages of to have a stable job and even a stable relationship because is clear this is moment to learn about to follow instructions, to have compromise and to show authority.
Maybe after to be at this side where everything looks so different I’ll have many statements to debate in the future, to be completely sure that this life is what I don’t want to have for the rest of my existence. Good reasons for to affirm that I want is to continue being an independent woman who loves to travel and to know more about the human experience.
I need to feel my truth isn’t the only one, which my eyes see is only a tiny part of the huge Universe. If I have it, I’ll take my pay check and I’ll waste a part of it going to see a lot of movies and eating delicious food in pretty restaurants, and if I be luckier, I’ll be very good companied.

[Wednesday, 7 March 2007]

Today, 14 March 2007 I have to say I proved before I believed office’s life isn’t for me. I’m not made for that. I began to work Monday with a huge punishment feeling. It seems like I made a terrible mistake and now I’m paying for each one of my acts’ consequences.
Yesterday I went to the office to quite because the former day was obvious the amount of work they wanted that I should do was for 3 people at least, I’m not willing to be treated like a slave or something like that. I have the fortune of to have my basic needs covered and because of that the opportunity of to choose the better way for me.
After I experimented Monday I remembered very well why I don’t like the “cubicle nation”, I felt asfixied there and very uncomfortable too, being between a lot of stressed people that maybe never are going to ask to themselves if they’re doing is what they really want to do with their lives. Many of them have many needs and to make questions isn’t an option, less if their time past so fast doing a lot of things that permit works to the company for they work.

I’m not precisely calm down, I’m very scared because all this obstacules seem to show me the way to get my dreams it’s a little bit less than impossible. I need a lot of money or a lot of luck to achieve my goals and with the recents events everything looks darker each time.

Right now I’m feeling a pain in my left arm, typical when I’m stressed. I though to write a while could help me to feel me better but seems isn’t working… I feel like an useful idiot yet.

martes, marzo 06, 2007

Tengo un atraso de 10 años

El año pasado luego de un poco exhaustivo análisis llegué a la conclusión de que tengo un atraso cinematográfico de aproximadamente 10 años, en el que sólo se colaron grandes éxitos como las trilogías de Matriz y Lord of The Rings ademásd de una que otra película que no dejó suficiente huella en mi memoria para que la mencione ahora.Viendo esta situación estoy intentando ponerme al día viendo algunos títulos den DVD, especialmente aquellos que en su momento de cartelera llamaron mi atención pero que por pereza o por falta de plata no fui a ver. También he recibido sugerencias para guiar mi recorrido por el listado de filmes que hay en mi casa, como lo hice ayer.
Luego de aclarar mi confusión entre Cold Mountain y Brokeback Mountain me dispuse a ver la segunda y hasta el minuto 1:50 todo iba bien, pero luego el disco comenzó a trabarse y hubo escenas que no entendí bien porque tanto los diálogos como los subtítulos se entrecortaron, esto sumado al fuerte acento de los protagonistas que me impidió ver toda la película sin esa ayuda, como pretendía al comienzo.
Ahora viene el servicio social.
¿Podría alguien aclararme si al final Jack muere por un accidente automovilístico, por una paliza que paga su suegro o como consecuencia del ataque de un grupo de homofóbicos?, y además ¿tenía planeado ponerle los cachos a Ennis con el esposo de la vieja que hablaba hata por los codos?
…Y pues en casa de que me le haya tirado la película a alguien le ofrezco mis disculpas.

viernes, marzo 02, 2007

More princess, less mother

I need to be more princess an less mother to make that a romantic relationship works.
Usually I behave like a sweet mother that try to cover all needs that her couple haves, seems terrible but sadly it's truth.
Whem I’m a little bit careless with guys I like I get better results than when I show a lot of interest in they, that’s why I’m learning, slow but secure, to let them treat me like who I am: a girl that enjoys to receive all the attention and the kindness from guys she likes.
To learn this lesson has been a very hard proof to me, because I’ve heard and I recognize that for me to be a mom is like the authomatic way for a machine.
Lately I have changing this pattern of behaviour allowing to the men I know to make things for me like to open car’s doors or to pay completely the check. To achive this I act so conciously so I can and I think it is working.

jueves, marzo 01, 2007

La cabeza al mando y el corazón haciendo pataleta

G: …pero mira fue lo mejor, ahora cuando menos lo esperes llega tu Galán, él que sí va a ser
PH: Lo dudo, por ahora me dedico a pensar en mis planes independientes.
G: Exacto, en tus planes independientes, pero no seas tan cerrada en decir que lo dudas.
PH: Es lo más sano, bueno pero no te puedes quejar, ya te puse al día en lo que a mi vida sentimental se refiere.
G: Mira que sos muy bonita y muy pila eso a la mayoría le gusta,es un excelente complemento.
PH: Puede que sí, pero hasta eso constituye un problema, me aburren los tipos que sólo buscan a una mujer bonita, conmigo están haciendo fuera del tiesto.
G: Jajaja, pero no ves que todo entra por los ojos. Ahí sí te toca esperar la reacción que toma cualquier tipo cuando te conoce en realidad.
PH: Claro pero he tenido la fortuna de entrarle a otros por la cabeza primero
G: Jajajaja. Pues para serte sincero yo lo que creo es que con tu pilera asustas a cualquiera. No es por susto del que conocemos, es por que ese aspecto dominante que tenemos con vos se puede llegar a perder por tu misma experiencia…
PH: Fresco que somos mínimo dos los que pensamos eso…
G: …mejor dicho a vos no se te puede enredar, eso esta claro.
PH: Exacto, por eso no todos se meten conmigo.
G: Para mí por eso es que los tipos lo piensan dos veces antes de meterte contigo.
PH: Les da susto perder su predominancia, yo no soy la típica niñita bonita y tonta que se engatusa con una American Express
G: Hay que conocerte muy bien para arriesgarse a tirarte los perros
PH: No necesariamente, basta con ser lo suficientemente inteligente y seguro de sí
G: Eso sí, pero si llegase uno a claudicar en ello, yo creo que es mejor escondértelo a que te enteres.
PH: ¿Claudicar en qué?
G: Pues me refiero a que de pronto, por ironías de la vida no veas en ese alguien la persona fuerte que conoces, no se si me entiendas, en estar seguro de sí.
PH: A ver si es esto, que la persona se sienta débil y por eso crea que la puedo dejar, ¿a eso te refieres?
G: Exacto.
PH: Pues mira que quizás no he sido lo suficientemente lista para demostrar que me gusta alguien valiente pero que al tiempo me encantaría ser una especie de columna para esa persona, apoyarlo cuando se sienta mal. Para mí la fortaleza es mental, hasta conocimiento de sí, no fuerza física ni montones de plata.
G: Sí ves que hay algunas cosas que podrías cambiar.
PH: Ah eso no lo pongo en duda, sólo que voy viendo qué es
G: Ah bueno, así vas cortando distancias, si te interesa alguien inteligente, seguro de sí y fuerte mentalmente, debe haber alguno así para vos. Lo que dices esta bien, centrarte en ti, y en tus planes independientes, además la mejor forma de encontrar a alguien es dejando de buscar.
PH: …es que en algún momento eso salió a relucir con mi ex y con este tipo, pero ninguno de ellos comprendió que yo no buscaba un súper hombre, sólo uno inteligente, pero verme tan laboriosa como que los asustó
G: Jajajaja, bueno eso sí.
PH: Eso parece.
G: Es que válgame, uno con una chava que trabaje más que uno, sea más pila y más en otras cosas se debe sentir pequeño. ¿Sabes que es eso?, lo de tus dos tinieblos…
PH: No ¿qué?
G: Eso se reduce a una palabra, INSEGURIDAD
PH: Pelotudos…
G: Si uno tiene al lado una persona como vos…
PH: …y justo pelotas es lo que les hace falta
G: …lo que debe hacer es aprovecharla al máximo, en todos los sentidos
PH: Pero no todos piensan así, creen que es mucha vieja para ellos y se sienten frustrados al sentir que no van a poder suplir mis necesidades y entonces salen con la pelotudez de ”te mereces a alguien mejor que yo”, cuando lo que yo quiero es que me amen mucho de vuelta, deberían pensar que por algo yo comencé a estar a su lado, porque me gustaron y porque disfrutaba montones de su compañía.