sábado, marzo 17, 2007

Descifrando el acertijo (11)

Salí de la oficina con un sentimiento de devastación insoportable, arrastrando mi cuerpo hacia la estación de Transmilenio donde sabía que me encontraría con buses llenos de gente y que así sería durante mucho tiempo más si seguía trabajando alli. Mi supuesta “ruta laboral” me había sacado el cuerpo y ya ni la plata de parte del transporte me la ahorraría. Además, con tanto trabajo por más que lograra dejar algo de plata para mí cada mes, difícilmente me quedaría tiempo para gastarla.

Seguí caminando mientras pensaba en cómo renunciaría y en lo que haría después. Buscaría más clientes para mis servicios profesionales como independiente o alguna otra cosa pero así no me quedaría. Con ese pensamiento fijo en mi cabeza y otros muchos revoloteándole alrededor llegué a mi casa. Apenas crucé la puerta rompí en llanto. Mi mamá se indignó al escuchar todo lo que querían que hiciera y estuvo de acuerdo conmigo al saber que no seguiría allá. Usó frases de cajón para expresar lo que yo sentía, como “no te quemaste las pestañas para hacer el trabajo de un técnico del SENA” y “no te estás mueriendo de hambre para aguantarte todo eso”, pero lo mejor de todo es que me dijo “si te has podido defender sin trabajar así podrás otra vez, ya probaste y estás segura de que no te gusta trabajar detrás de un escritorio”. Al parecer tanto dicutir ha servido de algo. Al menos ella, una exponente de la generación que cree que si uno no va todos los días a una oficina no está produciendo, está cambiando su mentalidad.

Sintiendo el efecto de las endorfinas del llanto corriendo por mi sangre me dispuse a ver LOST y las demás series del lunes. Hice cerebro flotante un buen rato y me fui a dormir. Esta vez sí logré descansar.

Me desperté y me preparé para renunciar del modo más civilizado posible, pero el mecanismo de catastrofización mental ya estaba encendido, para completar la lágrimita fácil por la ansiedad estaba lista para disparar pero me controlé tanto como pude, llegué a la oficina sin afán y con la idea de encontrarme directamente con mi jefe para decirle que las dos habíamos tomado una decisión nada acertada. Ella por querer contratarme rápidamente y yo por aceptar sin estar acostumbrada a ese tren de vida.
Tenía el libreto casi aprendido de memoria. Llegué tarde a la oficina, con el fin de no tener que esperarla, me encuentro con la ineptitud de su secretaria diciéndome que ella llegaría aún más tarde porque tenía pico y placa pero que yo debería estar en el médico haciéndome los exámenes de ingreso. No quise rsponder con el mismo tono de autoridad y sólo le pedí que no radicara los papeles de mi ARP, que luego yo hablaría con su jefe para explicarle todo. Ella trató de sacar más información pero no la complací. No me despedí de los dos compañeros de oficina que apenas y saludé, cogí mi bolso, miré el espacio de trabajo y comprobé nuevamente lo ajena que me sentía. Salí airosa y tranquila porque la conversación en persona que había temido no tuvo lugar.

Un par de horas más tarde sentada en la sala de mi casa llamé a mi nueva ex jefe y le conté rápidamente la situación, yo no estaba ni preparada ni dispuesta para aceptar este trabajo y me disculpaba por los inconvenientes que eso le traería. Me sentía tranquila al saber que mi cambio en el tipo de afiliación a la EPS no se había iniciado y aunque temerosa estaba dispuesta a repensar lo que haría con mi vida. Ella me preguntó si podría ayudarla algunos días mientras hallaban mi reemplazo, intentando persuadirme para quedarme, le contesté que con gusto lo haría pero no en el horario típico de la empresa, ella dijo que le era imposible hacer una modificación de ese tipo y yo le dije que en ese caso no podría acompañarla. Comprensiva dijo que entendía mi vida era como independiente y no como empleada. Nos despedimos en muy buenos términos.

Luego me enteré de que su secretaria me había dado información errónea y que no tenía pico y placa ese día, que nos habíamos cruzado, mientras ella parqueaba su carro yo bajaba las escaleras para irme de la oficina.

Hoy, días después la crisis ha cedido. Sigo estando un poco perdida en la vida y con unas ganas casi inagotables de escribir. Pienso que la estabilidad no es equivalente a la tranquilidad, menos en mi caso.

Quizás tantas alusiones a viajes en el tiempo se referían a que debo repetir el modo en que actué cuando escogí las dos universidades donde estudié. Tomé una decisión y me abandoné a la voluntad divina, si salía, bien y si no ya resolvería el asunto de algún modo.

De momento veo que no me queda otra salida que esperar, algo que me cuesta tanto, sin embargo estaré prestándole atención de nuevo a actividades que en el pasado me han llenado de gratificación y que al tiempo me han ayudado a cubrir gastos, además exploraré otros universos y ocupaciones.

Este es el chiste de las crisis, que cuestionen, que movilicen energía, que rompan patrones viciados y yo trataré de aprovecharme de esta lo mejor que pueda.

9 comentarios:

vladimir dijo...

Ya veo a que te referías con que esperara a leer el resto. Yo, increíblemente estoy "trabajando" un sábado a ésta hora, en el extranjero, y más increíblemente estoy haciendo el papel del jefe vil en éste momento (pues básicamente estoy cuidando a los muchachos que yo mismo entrevisté, que son los que realmente tienen trabajo que hacer aquí, aunque no es mi voluntad que estemos aquí, yo debería estar ya en Colombia). Quisiera poder escribir un comentario más decente pero no puedo en éste momento... tendré que regresar luego, cuando tenga tiempo de pensar.
Por un lado lo que escribes me recuerda tanto lo que viví cuando empecé ahce cinco años. En 2002 me estaba volviendo loco y estuve a punto de irme a USA donde mi mamá, pero fué por eso mismo que mi ahora ex decidió finalmente recomendarme para trabajar donde ella trabajaba entonces, que es donde estoy ahora, bueno, es una historia larga y no quiero volver este comment un post.
... por otro lado me ponen a pensar ciertos parecidos que veo en vos... la preocupación por la naturaleza en cosas pequeñas como el reuso del papel (yo soy así, desde el uso del papel hasta no comprar jabón bactericida), el karma, mi pasado como independiente y luego como freelance, el inmenso valor que le doy al tiempo, mi negativa a trabajar los sábados en mi primer trabajo, la cantidad enorme de "responsabilidades extra" que tenía cuando empecé aquí, en fín. Tantas cosas me suenan tan afines (y a la vez extrañas) que tendré que organizar pensamientos antes de escribir un comment decente.
por el momento pongo éste más como una protesta propia contra la circunstancia de estar aquí, lanzando soldados contra las ametralladoras de omaha, deseando estar en otra parte. Ah y algo de curiosidad: estudiaste en dos universidades? cómo es el cuento? verás... yo estudié en dos universidades...

paradoja humana dijo...

Vladimir con tu comentario llamas mi atención sobre un par de cosas que dejé sin aclarar en el texto.
Mencionaba el papel porque mi ex jefe decía que prefería hojas en blanco para tomar apuntes de la entrevista, lo que me parece una estupidez si no todos van a parar en el archivo permanente, además si así fuera, se lee tan bien en una hoja reciclada como en una nueva. Yo a veces me amargo tanto con el tema del reciclaje que tengo discusiones con mi mamá por eso, pues yo soy de las que le busca el signo de reciclaje hasta a los recipientes pequeños para salsa y si lo encuentro lo lavo y lo boto con la basura "limpia". No sé si estaré haciendo alguna brutalidad, pero al ver a gente humilde reciclando para ellos mismos icopor incorporé tal práctica a mi vida. Y sí, digo me amargo, porque tanta pensadera a veces es contraproducente.
En lo tocante a trabajar los sábados soy transigente cuando la cantidad de tareas lo amerita. Lo he hecho para terminar proyectos pero cuando he trabajado para mí. Me parece que el asunto conmigo es que al ser una hija de padres separados que rarísima vez necesitó supervisión para hacer tareas me quedé con esa impronta y ya de grande no me ha llamado la atención cambiarla, pues siento que por mi cuenta soy más productiva que en una oficina bajo el yugo de alguien más. Aquí estoy otra vez lloviendo sobre mojado.
Este texto fue algo apresurado al final o al menos esa es mi percepción, pero como lo escribí a modo de exorcismo lo hice así, con intensidad y rápido, para darle la vuelta y dedicarme a cosas en las que ya estoy pensando.

paradoja humana dijo...

Vuelvo a leer tu comentario y recuerdo cosas. Cuando dije que sí sabiendo lo que me esperaba o al menos oliendo una parte, sentía que si no lo hacía en ese momento la vida se encargaría de ponerme de nuevo en una situación parecida hasta que aprendiera algo de esa posición, pero me arriesgué, me negué a actuar por miedo y abandoné esa opción. No sé qué ocurrirá en mi futuro pero intentaré aceptarlo con madurez, dignidad y si tengo suerte hasta valor.
El tema con las dos universidades es que el año siguiente de mi grado como bachiller entré a estudiar publicidad, estuve dos semestres y luego me salí. En el primero ya me había dado cuenta de que no era lo mío, pero me quedé otro para asegurarme. Tomar esa decisión fue muy duro para mí pero bueno de todos modos. Estuve un año por fuera estudiando inglés e italiano y luego a estudiar psicología muy juiciosa hasta graduarme.
Lista tu respuesta.

vladimir dijo...

Gracias por la respuesta.
El comentario "de verdad" no está listo, aún no he acabado de pensar...

*Blue*Princess* dijo...

tenia mucho sin venir tuve que leer mucho para estar al dia!!y que te puedo decir grandioso como siempre es un placer leerte!

vladimir dijo...

Ahora sí, el comentario de verdad:
Se necesitan muchos argumentos para atreverse a darle un consejo a una psicóloga. Aunque no tengo muchos, y puedo estar equivocado, yo tengo la fortuna de ser bastante atrevido a ese respecto, de manera que aquí van mis elucubraciones:

Veo mucho apego en vos. Veo una imagen mental, que hay en tu cabeza, acerca de quien "eres" y quién "no eres", y todo distanciamiento de esa imágen te causa mucho sufrimiento, porque estás muy apegada a esa idea. En toda la historia veo muchas justificaciones para sentirte molesta, pero también veo sufrimiento que francamente parece autoinflingido, y no quiero decir que sea con intención, ni por masoquismo, sinó que se origina realmente en distanciarte de esos apegos mentales que tienes, y de esa idea que tienes de quien eres (o debes ser). Creo que subconscientemente estás al tanto de ello (ya que sabes que otras personas en tu lugar tal vez lo tomarían diferente) y esa es una causa más de sufrimiento.
Creo que decidiste que tu no eres como los subalternos de tu primera jefa, y cualquier circunstancia que contradiga esa decisión te causa dolor. El dolor no proviene del "abuso laboral" en sí, sinó de contradecir tu propia decisión de "no ser ellos".
Entonces, dado éste especulativo y cortante diagnóstico, por el cual me disculpo de una vez, tengo lo siguiente para comentar:
1. El sufrimiento es un hecho de la vida, como lo es la enfermedad, la muerte. El dolor físico es necesario para cuidar nuestro cuerpo. Si se puede hacer algo para aliviarlo, se hace, sinó, entonces se acepta que no se puede hacer nada y no lo perpetúas. No es que se trate de recibirlo con resignación, o de "agachar la cabeza" sinó del hecho real de que un sufrimiento es el que nos causan los factores externos (ej: jefe, durante 1 hora) y otro es el que nos causamos nosotros mismos al perpetuar esas sensaciones, al alimentarlas, recordarlas, escribirlas en el celular, mantenerlas con vida. Ese otro sufrimiento, no te lo causa el mundo externo, te lo causas tu. Si se puede hacer algo, como renunciar al trabajo, se hace. Si no se puede hacer nada entonces no tiene sentido mortificarse y mantener con vida esos sentimientos.
2. Siendo realista, y sobre todo consultando con esa parte de mi que es tal cual como vos en ese respecto, me doy cuenta de que desapegarse de esas cosas no puede lograrse así nomás... tiene ciertos prerequisitos.
Para que uno pueda desapegarse de la necesidad de sentirse valorado en la empresa o por los clientes...
para que uno concluya que está haciendo aquello en lo que es más valioso/productivo para la sociedad, así no sea la electrónica que estudió o lo que más le gustaría hacer en la vida...
Para que uno no sienta que lo están explotando, ni lo persiga la idea de que su tiempo vale más...
... Para que uno no crea que está defraudando a los papás o a otra gente por estar o no estar haciendo tal cosa...
... tienen que haber pasado muchas cosas, uno tiene que haber puesto su cuota de sacrificio, y en general haber corrido mucha agua por el molino, de manera que ni más faltaba decir que estás equivocada o mal ni mucho menos. Simplemente, aunque lo que necesitas es liberarte de algunos esquemas mentales, para que eso se pueda, primero tienen que pasar muchas cosas materiales y emocionales, y esas cosas no ocurren de la noche a la mañana. Tomará tiempo, y ese momento ya llegará.
Hay muchas más cosas que quisiera escribir, pero no las encuentro apropiadas, al menos no en éste momento Por ahora sólo puedo decir que yo habría hecho lo mismo en tu lugar (tanto el yo que fuí como el yo que soy ahora), y que en lo que debes concentrarte es en trabajar tu mente, para que cuando las circunstancias cambien, estés preparada para la siguiente etapa en tu evolución humana.

vladimir dijo...

Sobre lo de las dos universidades, te cuento (y a riesgo de esta secuestrando tu blog) la mini historia:

Yo Siempre fuí el más jóven de mi grado en el colegio, desde la primaria. Fuí el más jóven de mi promoción de bachiller, y el mejor icfes entre 120 egresados. Podía estudiar en la universidad que quisiera, y siendo mi papá un académico, te imaginarás las expectativas e ideas de "quién yo debía ser" que se dieron.
Entré a estudiar electrónica a la Universidad del Valle por ser "la mejor de aquí", con el plan maestro de en 5o semestre matricularme también en sistemas, validar los 5 semestres y terminar las dos carreras. Un plan apenas de la talla de quien se suponía que yo era.
... Pero Yo nunca fuí superaplicado en el colegio, yo era "el buen estudiante vago" es decir el inteligente que en lugar de sacar las mejores notas, sacaba "lo suficiente pero con el menor esfuerzo posible". Eso se notó en la universidad, mis notas no fueron las mejores, y cuando iba en 6o semestre, ya me daba duro la exigencia académica de UV.
En 6o, cuando mi papá llevaba ya un año insistiéndome en que me pasara a la javeriana (el era profesor en ambas universidades) me argumentó que iba a haber un paro de 6 meses en UV (que en efecto hubo). Yo, ya cansado académicamente, finalmente acepté. En la PUJ sólo podía estudiar una carrera de manera que hice electrónica. Como yo no tenía 6 semestres completos (por haber perdido tiempo viendo materias de sistemas) y no todo se pudo homologar y muchas otras cosas más, terminé demorándome 4 años haciendo la carrera en la PUJ.
Es decir, yo me gradué del colegio en 1994, y terminé todo en la U en 2002, para ceremonia en 2003.
Totalmente distinto de lo esperado, de lo que se suponía que yo era, Del hecho de no tener todos los años de experiencia laboral como egresado que podría tener en éste momento, ni lo que pensaba de mí cuando era empresario, etc etc etc.
Ese fué mi trauma, además del gran impacto social que tuvo para mí ese traslado (eso es otra historia), pero hoy puedo decir con alegría, que no me pesa, que estoy totalmente libre de todas esas ideas, y que estoy contento con lo que he logrado, y lo que soy. Te cuento todo ésto para ver si depronto ésta historia te da un poco de esperanza... y bueno, eso es todo.
... Perdón por secuestrar tu blog

Julio dijo...

Espero que todo salga bien, no tengo la menor duda de que puedes con esto y mucho más.

Es complejo eso de esperar, es desesperante pero la espera dicen que tiene siempre una recompensa al final.

Te mando un beso y te deseo mucha suerte

Licuc dijo...

Vladimir, eso mejor lo hablamos en privado porque es largo y escabroso. :)

Julio, gracias por confiar en mí, me acordaré de ti cuando eso ocurra.