jueves, marzo 15, 2007

Descifrando el acertijo (2)

Mi nueva jefe y yo salimos de la oficina de su jefe para ir a la de ella donde ya comenzaba mi trabajo. Entrevisté al fulano tratando de mezclar mi estilo con el de ella tipo interrogatorio policiáco, para complacerla.
Más o menos hacia la mitad de la entrevista noté que el hombre no se ajustaba al perfil tácito que hay en la organización, pues como en muchas empresas el proceso estándar de selección de personal que me enseñaron en la universidad no es más que un cuento de hadas frente a las prácticas diarias de esos espacios.
Comencé a dar por terminada la entrevista y le pregunté a mi jefe si tenía alguna pregunta más. Ella insistió en hacer preguntas innecesarias pues cuando yo llegué a los puntos débiles que lo descartaban de inmediato ella estaba hablando por teléfono o fuera de la oficina.
Finalizamos el encuentro y el hombre salió luego de que yo le mintiera vilmente diciéndole que lo llamaríamos para avisarle los resultados del procedimiento. Tenía la idea de llamarle de veras para contarle pero luego me dí cuenta de la cantidad de cosas que tendría que hacer, las cuales se encargarían de impedirme cumplir con mi palabra. Hasta me alegro de que haya vuelto justo cuando mi jefe y yo decíamos que no servía para el cargo, creo que alcanzó a oír desde el otro lado de la puerta cerrada lo que decíamos, mejor así, pues no se quedará esperando eternamente una llamada que dudo haga en el futuro.

El paso siguiente en el comienzo de mi nueva experiencia laboral, esta vez como empleada, fue dirigirme al que sería mi puesto de trabajo para elaborar un informe inútil porque la hoja de vida de esta persona no sería archivada junto a las de los empleados.
Me encontré con una oficina de unos 3 x 2 metros, en donde debía acomodarme con otras tres personas. El sitio donde estaba mi estación de trabajo tenía unas cajas bajo el escritorio que me impedían estirar mis largas piernas para estar más cómoda, pero esto sólo noté el lunes siguiente.
Estuve un rato haciendo la tarea como niña juiciosa cuando los demás empleados al acercarse la hora de salida, una de la tarde del sábado, comenzaron su intermintente desfile rumbo a otros ambientes nada laborales. El tiempo seguía pasando y el jefe de mi jefe también se despidió diciendome que el computador que tenía sería cambiado prontamente porque estaba muy viejo. Poca atención le presté pues quería terminar lo más pronto posible el informe para irme cuanto antes a mi casa a descansar, cayendo de nuevo en la pauta de trabajo que me ha acompañado durante más de dos años y medio: trabajas hasta terminar tu tarea y luego haces lo que quieras. Todavía no lograba ajustarme a la forma en que se trabaja en las oficinas: trabajas hasta que te despidan o hasta que renuncies y cada día es igual al anterior salvo menores modificiaciones. Además, como había comenzado a trabajar más tarde que el resto suponía que me harían completar las cinco horas y media correspondientes a ese día laboral.
Hacia las dos de la tarde mi jefe me apuró para que terminara lo que estaba haciendo o lo dejara donde iba, de todos modos tendría más días para completarlo. Seguí sus instrucciones, apagué el equipo y salí con ella. Ahora debía comenzar a reunir los papeles para hacer efectivo mi contrato laboral a término indefinido.

3 comentarios:

vladimir dijo...

Bienvenida a la jungla.
La vida corporativa suele ser difícil para la mayoría al principio, pero para una ψ supongo ha de serlo menos, de hecho se nota un poco en lo que escribes el hallarte "on top of the situation". Yo estoy ahora tal cual y como dices... trabajando hasta que se me acabe el jugo, aunque no todos los días son iguales al anterior, de hecho hay más "emoción" en mi trabajo de la que quisiera. Puede parecer tonto, pero a mi me parece gran cosa que te hayas ubicado, en el DC, en un trabajo de ejercer tu profesión (supongo que tu énfasis fué organizacional?), Mi mamá empezó a estudiar ψ al mismo tiempo que yo electrónica, y al graduarse no pudo con el inexistente mercado laboral (hace 6 años está en USA). Sus compañeras de u, a quienes conocí, son una historia parecida. La tuya es una profesión muy difícil en el mercado laboral, y tu historia parece indicar mucha determinación y merece un cierto respeto.
Ojalá te vaya muy bien en tu nuevo trabajo... eso de volver a empezar siempre es muy difícil.

Lanark dijo...

mmmm... yo estaba esperando un desenlace donde la jefe, por estar pendiente de otras cosas, ignoraba el criterio de la empleada nueva, y contrataba al candidato. Y la protagonista no tenía la oportunidad de decirle a la jefa.

Algo más Seinfeld, jejeje

De todos modos, no se ve tan mal lo del trabajo. No lo digo por la oficina hacinada, sino por el tono algo optimista que me pareció ver en el texto. Es mejor, en todo caso, que la situación de mi hermana sicóloga con maestría desempleada.

paradoja humana dijo...

Vladimir gracias por darme la bienvenida, aunque no sé qué tanto la merezca. Me comprenderás mejor cuando termine de publicar esta serie aún en proceso de creación. Quizás sea cierto, mentiras, seguro es cierto que todos los días traen su emoción pero yo no soy de las que disfruto mucho de ese mundillo, en fin no quiero tirarme el final, mejor sigue leyendo como hasta ahora.
En cuanto a mi énfasis es casi inexistente. Casi puedes nombrar cualquier área de la psicología y así sea por los laditos la he explorado.
Ahora lo de tu mamá me parece tremendo éxito. Meterse a estudiar una carrera luego de ser mamá y supongo, tanto tiempo sin estudiar es un logro personal grandísimo. Lo de ubicarse laboralmente en ello es otra historia. Ando en tal crisis que hasta creo que estudié lo que no era, pero ya lo iré resolviendo por el camino.

Lanark bienvenido por estas tierras. Ojalá vuelvas.
La verdad habría sido divertido un desenlace así, lo delicado es que creo que en algún momento lo habrá y con consecuencias muy serias, tanto personales como económicas, a menos que quienes se deban encargar de la empresa en el futuro aterricen y se pongan bien los pantalones.
Según lo que percibiste en el texto creo que logré despistar por un rato, luego sabrás por qué.
En cuanto a tu hermana sólo puedo decir que confirma lo que estoy sintiendo por estos días. Si uno se mete a estudiar un post-grado creyendo que acá le irá mejor en el trabajo está todavía dentro de un cuento de hadas, de ahí que me parezca mejor meterse a un tema que lo apasione a uno y no pensar en cómo se aplicará laboralmente, si se logra hacer bien, pero si no al menos uno se gozó la experiencia de aprendizaje.