sábado, marzo 17, 2007

Descifrando el acertijo (8)

Apenas entré a la oficina la recepcionista me informaba que el aspirante a un cargo medio estaba esperándome. Ya había pasado media hora desde la citada, por lo que al identificarlo lo saludé, me disculpé y lo hice seguir de inmediato. Traté de mostrarme tan competente como pude, sin embargo la incomodidad que tenía por estar estrenando trabajo se me notaba hasta en la punta del pelo.
Como pude preparé las pruebas de personalidad que pensaba aplicarle pero luego de recibir una instrucción corta de mi jefe me dí cuenta de que lo que parecía una diligencia corta y sencilla, se complicaría y entorpecería todas las demás tareas que debía completar dentro de esa jornada.

Mi superior aclaró que era una tontería aplicarle una prueba de personalidad si no sabíamos si tenía los conocimientos mínimos y necesarios para ocupar la vacanta. Ante tal argumento no pude refutar nada y me limité a esperar a que imprimiera una copia del documento que debería responder el muchacho ansioso que esperaba en los corredores de la oficina. Para este momento la sala de reuniones había sido ocupada con fines de examenes de salud ocupacional.

Aguanté mi nerviosismo tanto como pude y por pedido de mi jefe. Salí con la hoja de preguntas, acomodé en un escritorio vacío al aspirante y lo dejé respondiendo la prueba con los materiales necesarios. A mi parecer cada hoja que se ahorre uno, usando el papel por lado y lado es un acto de amor y respeto hacia la naturaleza, por lo que no le entregué hojas adicionales. Para apuntar sus respuestas bien podía usar el respaldo de las que tenía.

Luego de dejar al candidato haciendo su mejor esfuerzo para dejar de ser un desempleado, me fui a mi estación de trabajo y comencé a terminar el informe inconcluso de la entrevista del sábado. Primera tarea inútil del día. Sabía que sólo debía completar los informes de las personas que realmente se convertirían en trabajadores de la organización, pero como otro de los aspectos con los que uno debe lidiar cuando hace actividades para alguien más es evitar conflictos con los demás, decidí terminar esa tarea porque era probable que en el futuro me pidieran cuentas de por qué no fue recibido tal personaje.
Estaba yo concluyendo el documento cuando se acercó la secretaria de mi jefe a darme una corta instrucción acerca de las cajas que yacían bajo el escritorio. Eran un sistema de archivo muy improvisado que había dejado la psicóloga anterior en su apresurada salida de la oficina. Al final de la tarde cuando observé con mayor detenimiento el contenido de estas, pude verificar que varias de las hojas de vida estaban clasificadas inadecuadamente y si se había adelantado en algo el proceso de selección con ellos no había pista de la etapa en la que este se detuvo.
En este mismo intercambio la persona encargada del proceso de calidad, sentada a mi izquierda, intervino para decirle a la secretaria, como si yo no estuviera presente, que también debía hacerme responsable de unos formatos en los que se hacía constar cada uno de los pasos del proceso de selección, en resumen más trabajo.
Ya me estaban contando cómo era que se verificaban las referencias judiciales de los posibles contratado. Yo no dejaba de percibir que me estaban tratando como la nueva tonta a la que le ponemos todo el trabajo que no queremos hacer. Suficiente había tenido en ese rato esquivando las preguntas impertinentes de otra persona en esa minúscula oficina, que no recuerdo a qué se dedica específicamente, quien muy consciente pero al tiempo inconsciente de su comportamiento había comenzado el desfile de interrogantes afirmando “empezó el interrogatorio”. Suficiente para mí pero no para los demás. Las listas de cumpleaños que había visto pegadas en algunos lugares de las oficinas resultaba que también eran función de la psicóloga, por lo que era otro deber el mantenerlas actualizadas. Maldita la hora en la que había dicho, tras múltiples presentaciones con todos los miembros de la compañía “para lo que pueda servirles allí estaré, en la oficina de la antigua psicóloga”.

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