miércoles, marzo 21, 2007

Primer round

Vladimir respondo a tu comentario de memoria y escribiendo en papel primero.

Decido convertir esta réplica en lo que puede denominarse nuestro primer debate informal.

Siento que a veces – ya me ha ocurrido antes y lo mostraré luego – los comentarios sustanciosos se quedan perdidos, se quedan sin recibir la atención que merecen.

Continueando con el ejercicio de interiorización que he comenzado por estos días tengo contra – argumentos de sobra para establecer profundamente mi posición.

El fin de semana de puente lo he dedicado en gran parte a señalarme obviedades de mí misma y a releer viejos diarios.

Esta psicóloga de momento, y ya desde hace algún tiempo, tiene claras dos cosas: 1) nunca estará segura de nada y 2) algún día se va a morir. Con todo y las reencarnaciones sé que este paseo tiene fin.

Los hechos de los últimos tiempos me hacen dudar de que el camino elegido a la hora de reescoger carrrera profesional, haya sido el adecuado. Para nada me ayudó hablar con una amiga – colega que vive en Barcelona. Me dijo que allá hay psicólogos hasta debjo de las piedras por lo que su situación está algo complicada.

Yo tuve a la psicología como segunda opción después de la publicidad. Intenté estudiarla y no me hallé. Me salí, penseé un año y me decidí por lo que en un primer momento me pareció un interesante pasatiempo y una excelente herramienta a la hora de escribir una novela psicológica. Ya estudiando comencé a considerar áreas a las que podría dedicarme cuando me graduara: clínica, organizacional forense, investigación básica y aplicada, comparada, etc. La verdad no me mataba pensando en eso porque me pasé más de la mitad de la carrera enamorada de un tipo que sólo me paraba bolas para mantener su ego en alto y para mí, como complemento, era conveniente tener un propósito productivo para levantarme todos los días, en este caso graduarme sin perder ninguna materia. Y lo logré.

Ya fuera de la universidad comencé a explorar la práctica profesional en áreas imaginadas y en otras no tanto.

Ahora estoy en un punto en el que me interesa encontrar respuestas urgentemente. Intento buscarlas en mi interior y para eso estoy leyendo lo que he escrito durante tantos años para hallar las constantes y por ende las respuestas. Ya no me siento tan perdida como hace poco.

En algo que debo darle razón a mi “lector secuestrador” es en que me la he pasado tratando, primero de dejar de pensar tanto. A veces quiero soltarme y ya, pero hago tantas rumiaciones que luego no sé qué hacer con ellas y por eso resulto produciendo textos tan estensos. Me parece que mi carrera sólo acentuó algo para lo cual tengo talento natural.

Lo segundo es – porque se trata de una razón compuesta – que por estar intentando ser fiel a mí misma me pongo unos estándares de calidad altísimos, luego si no los cumplo me frustro. Sólo con mucha reflexión subsecuente y una gran cuota de compasión, si no es lástima conmigo misma, me causo algo de alivio.

Estoy muy cerca de las respuestas, antes las veía pero no las aceptaba. Ahora no sólo quiero aceptarlas sino practicarlas también.

Estaba convencida de que si ponía al mando de mi vida a mi cabeza todo saldría perfecto. Justo como creo que es el mundo: ideal. Poco a poco me he dado cuenta de que por no escuchar lo suficiente a mi corazón no he sabido intervenir a tiempo con la razón cuando lo necesitaba, por ende me he dado porrazos más duros de los que hubiera querido, todo por no escuchar “al de abajo a la izquierda”.

En general me he tomado tan a pecho aquel dicho de “el mal paso darlo a prisa” que me caracterizo por dificultarme las situaciones para luego no tener razones con las cuales autojuzgarme como una persona autoindulgente. Esquivo los caminos fáciles y me aficiono a los obstáculos. Incluso he llegado a pensar que en mi cerebro están tan traslapadas las zonas del placer y del cerebro que por eso gozo sufriendo.

4 comentarios:

vladimir dijo...

si algo he venido aprendiendo, es que deberé esperar con paciendia los demás "rounds" antes de empuñar mi teclado. Aquí estaré

Julio dijo...

Creo que fue bastante interesante este post... al menos veo un poco de la complejidad de tu pensamiento.

Sólo puedo decir algo, eres una mujer bastante especial.

Te mando un beso

Vladimir dijo...

Tal vez estás lista para ser libre.

No es mucho lo que yo pueda decir, eso es algo que debés descubrir vos misma. Lo que sí se puede hacer es cortar ciertas cadenas, y eso lo logran mucho mejor éstas palabras:
freedom_from_the_known
... que las mías.

Por si las moscas: no dejés que el idioma te desanime. Vale el esfuerzo!

paradox dijo...

Julio, aunque no respondo con frecuencia tus palabras, puedes estar seguro de que tienen un efecto activador y balsámico en mí. Gracias por los minutos que te tomas para leer y escribir aquí.

Vladimir, tendré que meditar un poco aquello que dices acerca de que quizás este sea mi oportunidad de liberación, no me gustaría desaprovecharla por "inadecuación".
Me haces un regalo increíble pues justamente deseaba leer textos de Krishnamurti para practicar mi inglés, así que el idioma no me desanimará sino todo lo opuesto.