sábado, abril 14, 2007

Sin sal

A mí el dulce no me chifla, lo mío es la comida de sal.

Desde que era niña mi abue querido, que en paz descanse, ya lo sabía. Buscaba las mejores empanadas de la zona para consentirme y andaba con los bolsillos llenos de chitos y papas fritas con tal de calmar mis antojos. Desde esa época me hice aficionada a las manzanas rojas y a las uvas chilenas, por lo que crecí creyendo que eran baratísimas. Esos eran mis dulces y los siguen siendo. Le tengo recelo a los azúcares refinados y creo que en parte a eso debo mi delgadez, para algunos excesiva.

He estado analizando el tema de las emociones en la vida.

Ahora tengo muchas ganas de echarme para atrás con este amiguillo mío que me gusta tanto y del que estoy tratando de desenamorarme. Sé que es mala idea hacerlo, pero eso de trabajar sin tener una motivación sentimental es algo bien complicado. Es como llevar una dieta sin sal.

Ya comprobé por método experimental que la idea es pésima. Tuve una pequeña recaída vía Skype que él sabiamente ignoró y al otro día estaba con full indigestión. Claro, llevaba como un mes cuidando mi “alimentación” y un día me dio por “comerme algo que no debía” y ahí estaban los resultados. Yo sé que la carne del todo no fue la causante, sino la interpretación que hizo mi organismo de ella.

Entre tanto, recuperándome ayer pasé 3 horas mirando para el techo y de algún lugar llegó esta frase:

“Una de las lecciones más difíciles de aprender en la vida es saber elegir las
batallas que quieres pelear y las heridas que quieres recibir”.


Me queda claro que la vida es un viaje del que no se sale ileso, por eso se la compara con una batalla también, mas la verdad es que esta, la de pelear por alguien que no me quiere como yo lo quiero a él ya la peleé y salí muy aporreada, por eso no me atrevo a entrar al campo nuevamente.

La vida sin sal es bastante sosa pero no creo que sea saludable seguir consumiéndola solo para ponerle sabor cuando ya sabes lo mal que te sienta.

Ojalá encuentre otro salero interesante y raro, así como Amelie encontró a su contraparte, de lo contrario esto no tiene mucho chiste.

5 comentarios:

pequeña padawan dijo...

lo encontrará, señorita. take my word for it.

Vladimir dijo...

Acerca de:
"la (batalla) de pelear por alguien que no me quiere como yo lo quiero a él ya la peleé y salí muy aporreada, por eso no me atrevo a entrar al campo nuevamente.
Debido a lo que he aprendido y a donde me encuentro ahora, creo que una cosa es decidir no pelear esa batalla, y otra cosa es dejarlo de querer (dejar la sal).
Ese "pelear POR", es poner todas tus energías y meterte en un conflicto, POR, recibir algo a cambio, por tenerlo a él, por hacerlo tuyo.
... y esa, esa es la batalla que es sabio no pelear, porque claro, si no lo logras saldrás muy herida, y aunque lo logres, será algo efímero, como lo es todo.
Pero eso no significa que no lo puedas querer. Quítale el "POR" a la batalla, al menos a mí, me pasa que puedo seguir queriendo(la) sin pelear (por) ella, sin pretender tenerla, y el quererla le da algo de sal a mi vida. Claro, no es tanta sal como si luchara y la tuviera a ella, pero es sal, y contribuye a llevar una dieta más balanceada.
Haciendo analogía con la batalla, piensa al estilo espartano de la batalla de las termópilas (ya que está tan de moda la película 300). El que no puedas aniquilar al enorme ejército persa no significa que no puedas enfrentarlo en combate, darlo todo en el campo de batalla y vencerlo.

El Marqués de Carabás dijo...

Por eso prefiero el dulce. Aunque pase exactamente lo mismo con la sal: la falta o el exceso de ambas molesta.

Julio dijo...

Me encantó la frase, lo malo es que he escogido malas peleas y me han herido demasiado.

A mi me gusta más lo dulce, pero nada como algo salado para sentirte vivo.

Un beso

Licuc dijo...

Pequeña Padawan, I wil then.

Vladimir, reflexionaré al respecto.

Marqués, la analogía es intercambiable.

Julio, lo he dicho y lo repito, me encanta cuando les gustan mis frases. Gracias por decírmelo.