domingo, mayo 27, 2007

Negación

Entre más vivo más compruebo la teoría, que no es de nadie, pero que Isabella Santodomingo hizo parcialmente propia cuando escribió su libro Los caballeros las prefieren brutas.
Me reí por montones leyéndolo, pero como me pasa luego de ver Nip Tuck al rato quedé con esa sensación de “juemadre esto me va a poner a pensar largo rato”.

Es totalmente cierto que los tipos prefieren a una vieja bonita, linda o buena antes que a una inteligente, por la sencilla razón de que a cualquiera de las tres es muchísimo más fácil contentarla con plata y labia que a la segunda. La segunda es poco menos que un encarte.

Cuando un tipo se encuentra con una tipa linda, bonita o buena y además inteligente tiene varias opciones, entre ellas quedarse y tratar de divertirse con ella, complacerla y hasta de pronto armar una relación, pero lo que veo es que este es el menos común de los escenarios. Con frecuencia el tipo sale corriendo porque su inseguridad es tan grande, o quizás sea su pereza, que no está dispuesto a esforzarse para dar la talla junto a tal ser humano. No importa cuál sea el nivel educativo o económico del macho en cuestión, siempre, por naturaleza, escogerá el camino de menor resistencia.

Si se es una mujer “en edad de merecer” ante este panorama queda cierto margen de acción, el más rentable y expuesto explícitamente por la autora arriba mencionada es el de hacerse o ser una bruta para lidiar con la incapacidad de los hombres y el otro, menos atractivo pero igualmente viable, conformarse con la situación y rezarle a algún San Antonio de turno, tras haberle quitado el niño quita-pone, para que cualquier fulano, que ojalá se encuentre en algún punto intermedio entre estos dos extremos, tenga la bondad de aparecerse en el camino de la afortunada piadosa.

Claro que existen más alternativas como entregarse a la vida mundana, entrar a una comunidad religiosa y un largo etcétera, pero sinceramente ninguna me parece atractiva, ni siquiera las otras. Con ellas tengo una franca y abierta oposición.

Pienso que si uno quiere algo debe ir a buscarlo, que el camino del conformismo no lleva a nada, por eso dejar mi suerte en manos de algún poder celestial, en el que por demás no creo en ese modo, parece ser un comportamiento altamente incompatible con mi forma de ser, por el otro lado, el tema de parecer bruta es algo que va en contra de mis principios.

Recuerdo con horror aquella compañera mía en la época de la universidad que a pesar de ser intelectualmente brillante y buena para las relaciones interpersonales, decidió cultivar la imagen de niña a la moda y sumisa, al tiempo que hacía el menor esfuerzo por obtener buenos resultados académicos con tal de tener contentos a los demás, entre ellos a su novio, un muy buen estudiante. Entre otros resultados lastimosos, había una técnica de exposición compuesta por un sonsonete insoportable que nos hacía rogar a mí y a mis compañeros porque su tema terminara ipso facto, luego de comenzar su muestra académica.
Por fuera de esos contextos siguió, y hasta donde sé sigue siendo, una persona que se pone una careta acorde con el mancito de turno para evitar quedarse sola.

No, no y no, me niego rotundamente a parecer tonta sólo para quitarle la inseguridad o satisfacerle la pereza a un hombre.

Porque he salido con tipos valientes sé que existen, que todos no tienen la cabeza tan chiquita y enredada como para estar convencidos de que si salen con una mujer competente, inteligente y además agradable físicamente no estarán en peligro de ser menos en los negocios o en el trabajo, que no entrarán en una pugna infernal y eterna para al final decidir quién es más en el mundo profesional.
Son hombres que tienen tan resuelto su rol y su papel, tanto desde el punto de vista contemporáneo como del evolutivo, que no necesitan de mujeres “de menor categoría” para afirmar su lugar en el mundo.

Yo con gusto me arreglo, me acicalo y me compongo cuando se trata de sentirme linda para mí y para el hombre que tengo al lado, estando la química como prerrequisito, pero me abstengo con igual rotundidad a embellecerme y embrutecerme al mismo tiempo, con tal de caber en el estrecho esquema mental de quienes creen que las mujeres que no se arreglan el 100% del tiempo son frígidas o lesbianas, tal dicotomía sólo muestra su pobreza conceptual y que el papel femenino es el de complacer a los hombres por encima de todo lo demás, por lo que está bien y es más, se desea que se perpetue, la idea de que la mayor y cuasi única realización de una mujer se da cuando se es madre.

Ahora, si para levantarme a aquellos ñoños lindos que me encantan, que se creen feos y que muchas veces por eso se agarran de la primera vieja que les pare bolas, así los trate a las patadas, me toca volverme más mala de lo que ya me estoy convirtiendo, pues tendré que tomar clases de seducción con una femme fatale profesional para aprenderle los trucos necesarios que hacen infalible el engatusar a uno de estos hombres que siguen cayendo presas de sus hormonas con tontas que se los tiran y acaban con toda su bondad. A eso sí estoy dispuesta, a entrenar más mi cuerpo y mi cerebro para lograr lo que me interesa: conquistar a un tipo aguerrido, inteligente, valiente y enérgico.

Y ya estuvo bueno porque este último tema da para una entrada completa más.

5 comentarios:

Iki dijo...

Yo insisto en que los hombres las prefieren brutas para llevarselas a la cama... pero cuando quieren una relacion de verdad prefieren una mujer inteligente

Vladimir dijo...

todos los humanos, incluyendo a los hombres, quieren ser felices. Algunos hombres, además de eso, queremos sentirnos amados.

Lo que eso significa entonces en términos de lo que buscamos en las mujeres, es que buscamos una mujer que nos pueda hacer felices, y eso es diferente para diferentes hombres, por ejemplo:
* algunos quieren una que puedan exhibir (como un trofeo) ó de la que se puedan sentir orgullosos (como un soporte para la autoestima)
* algunos quieren una que trabaje, sea inteligente, ojalá profesional, con sus propios ingresos
* otros quieren un ama de casa, a quien mantener, en cierta forma controlar.
* unos quieren una con ideas propias, inteligente, con quien compartir muchas cosas
* otros quieren una sumisa, que les siga la corriente y sólo se preocupe de "cuidarlos"
* unos quieren una tigresa en la cama, otros quieren asentarse con una niña "decente"
* los que quieren hogar buscan una que quiera ser mamá, los que no quieren hijos buscan una que tampoco
* unos buscan una cristiana, otros no soportan las religiosas
* unos no toleran las que fuman... las que beben, las que "salen de a mucho"

en fín, el caso es que en lo que se refiere a "requisitos" para apetecer a una mujer, las cualidades no tienen un valor per sé. Así, cosas como "ser inteligente" no tiene un valor bueno ni malo por sí mismo, sinó sólo dentro del contexto de si esa cualidad contribuiría a hacer feliz a la potencial pareja.

Y por el lado de sentirnos amados, es más sencillo: Es simplemente el caso de si ella tiene la capacidad de hacer sentir al hombre que lo quiere. Una mujer puede tener todas las otras cualidades, pero si no tiene esa, no será "escogida" por los hombres que quieren ser amados.

Y eso es todo. Mi teoría es que las mujeres son iguales, y estoy tratando de aprender a pensar que, por ejemplo el que yo sea inteligente, o fiel, o ésto o lo otro, no tiene un valor bueno en sí mismo, sinó sólo en la medida en que sirva para hacer feliz a una potencial pareja. Eso tiene una implicación, y es que no se puede mirar cada característica de uno individualmente, sinó el conjunto completo (si es suficiente o no para hacer feliz a una potencial pareja). Allí es cuando la cosa se vuelve digital, se vuelve cuántica, de "si o no", y características que uno creía "buenas" al no ser suficiente por si solas, se ven como un "no" que uno no entiende y lo lleva a poner posts como el tuyo.

Lobo Guará dijo...

Tienes mucha razón, no vale la pena rebajarse para estar con nadie. Especialmente porque si un hombre se siente intimidado porque una mujer es más inteligente|exitosa|bella, el susodicho no vale la pena para nada. La sumisión en el amor es un mal negocio.

Pero también es un mal negocio generalizar. “Es totalmente cierto que los tipos prefieren a una vieja bonita, linda o buena antes que a una inteligente” es una frase peligrosa, pues puede servir para cegarte y para ocultarte. El que mis ojos se desvíen en la calle para mirar a una vieja bonita, linda o buena, solo quiere decir que en la calle la belleza es más evidente que la inteligencia.

All Blog Spots dijo...

nice blog

paradox... dijo...

Iki puede ser, pero en mi caso las relaciones serias no han durado tanto como me gustaría.

Vladimir así es y gracias por las carcajadas que me provocó la línea final de tu comentario.

Lobo yo me refería a un tipo bien específico de hombres, así hablara en términos generales.