martes, julio 31, 2007

Hunting




Tomorrow I will go to chase a mammoth I though was dead. I’m feeling butterflies on my stomach and I’d love to eat some of its meat.

sábado, julio 21, 2007

Nunca quise ser presidenta

Cuando era niña mis juguetes favoritos eran los muñecos de peluche, a las muñecas poco cariño les tuve, a excepción de las Barbies y quizás por eso se me atravezó por la cabeza la idea de convertirme durante una corta temporada en cuidadora de zoológico, no veterinaria y así he deseado tener muchos oficios, pues difícilmente se les reconoce como profesiones.

En esta cacería del mamut han sucedido muchas cosas, como por ejemplo que otro cazador más hábil me salió al paso y le clavó su lanza en la yugular con lo que estableció total soberanía sobre la presa, mientras, yo mirando de lejos pensaba “siquiera que no me va a tocar lavarle la sangre al piso de mi cueva”, lo que traduce que me alegro de no haber conseguido tal trabajo porque a pesar de mis actos sé que meterme en una oficina a trabajar equivaldría a firmar mi reserva en una clínica psiquiátrica.

Pasan tales reflexiones y vuelvo a pensar en la época de los animales de felpa, tratando de ubicar lo que me apasiona, lo que realmente me encanta hacer en la vida y me encuentro con cosas tan claras como que nunca jugué a la novia con el mantel del comedor y que una vez con papel cuadriculado hice mis documentos de identidad, incluyendo el importantísimo pasaporte porque yo quería darle unas tres vueltas al mundo de ser posible cada año. Entiendo que lo mío es la investigación, el trabajo de campo, profundizar, hacer cosas que realmente valgan la pena y que tengan sentido para mí, cosas que me inspiren a levantarme por la mañana así haya que madrugar, actividades que parezcan útiles porque últimamente me siento como una mujer de primer mundo viviendo en el tercero y que por eso se niega a hacerse partícipe de rituales sinsentido que tienen por objeto socializar con personas que no le interesan y de las que simplemente no desea aprender nada, a menos que eso tenga impacto en metas más holísticas y que le paguen por eso.

Yo no ayudo por ayudar, menos si eso va en contra de mi bienestar, ya tuve que aprenderlo al comienzo del año y mejor que no se me olvide, porque es más adaptativo ser cínica en muchos casos que andar con el corazón en la mano todos los días. Será por esto que cuando era adolescente no le encontré el chiste a ser presidenta de Colombia, mucho trabajo por tan poca recompensa, así paguen una millonada el precio que se paga en salud, libertad y la presión de tener sobre los hombros tanta responsabilidad decididamente no es algo para mí, menos eso de estar dándole contentillo como sea y por donde sea a todos los grupos que tienen influencia en el país, muchas veces yendo en contra de principios e incluso de la misma lógica. Yo prefiero seguir siendo una doña nadie que se satisface a sí misma y que se deja llevar por los caprichos de la creatividad con la que decide diseñar su día a día.

lunes, julio 16, 2007

Trozos de Papel

Cada tanto me es necesario volver a escribir en el papel porque prender el pc es muy demorado y no está tan a la mano como el cuaderno con bolígrafo. Este fin de semana entre varias frases sin sentido escribí estas que quedaron presentables como para ver la luz de la red:

“Me acaban de dar ganas de comprar el libro de La princesa que creía en cuentos
de hadas
pues se me ocurre que el reino de la fantasía es algo que nos hace
falta a los seres humanos, nos gusta creer que las cosas pueden ser
completamente positivas sin tener su correspondiente contraparte, por eso los
fanáticos defienden con esmero la buena imagen de sus ídolos, porque de ello
depende su vida, la fe que tienen en ella, tales afirmaciones se convierten
práctica y fácilmente en dogmas, si llegaran a acerptar que son humanos, como de
hecho ocurre, sus vidas se desmoronarían, los cimientos se debilitarían y en
consecuencia todo lo que han construído sobre ellos se derrumbaría dejándolos en
una devastadora desolación, parecida a la que yo vivo en este instante sin saber
a dónde ir”.

Por demás no ando tan mal, el texto es más dramático que mi sentir actual, pronto habrá cambios, creo, si eso ocurre los contaré, por ahora ando tras el rastro de un mamut lento, de pelo corto y medio gordito. Yo me entiendo, pero el crédito de la expresión es de este señor.

domingo, julio 08, 2007

Auto Psicoanálisis Sabatino (se rompió)

Esta mañana me dio por ponerme a jugar a la psicoanalista conmigo misma. Mientras miraba al techo y hablaba por turnos, primero P. luego H., imaginaba que estaba recostada en un diván y sentada en una silla, pero me alegraba de estar debajo de las cobijas tan calientita y cómoda. Seguro que si estuviera en un consultorio real no habría condiciones tan favorables.
Comencé a hacer un recorrido por los últimos 4 años de mi vida para intentar descubrir las razones que se supone seguirían apoyando el titánico sueño de ir a hacer esta maestría en este país.
Debido a razones que ahora no deseo citar, un obstáculo real se ha situado en mi camino hacia la conseción de tal meta. Luego de llorar un poco y enervarme por toneladas, decidí poner a prueba mi optimismo, recordando que incluso en tiempos de matanzas hay bonanza para los vendedores de ataúdes. Decidí que intentaría explorar la posibilidad de que ese óbice fuera el precio que debía pagar para averiguar si realmente estoy yendo a donde quiero.
Y el sueño se rompió.
Luego de preguntarme y responderme todo un intrincado cuestionario fui notando que mi elección de post grado ha sido totalmente romántica, de lograrlo sólo va a acentuar mi actual sentimiento de inadecuación para cuando lo termine y además, me pondrá en un lugar profesional tan complejo que las opciones serán todavía más reducidas de las que tengo en el presente.
Concluí que ya una vez escogí carrera con el corazón y eso de momento, no me ha dado las satisfacciones que esperaba lograr, que estoy intentando vivir de mi pasatiempo y que preferiría dedicarme a otro que me apasiona mucho más.
De momento el tema del post grado está en suspenso y a punto de ser abortado. Debo encontrar una ruta que me acerque más al estilo de vida que me gusta sin que me cree más desventajas en el camino.

miércoles, julio 04, 2007

Apatía

Partiendo del comentario dejado por este señor en esta entrada decidí escribir la presente columna, artículo o como quiera ser denominado, teniendo como objetivo explicar un poco más a fondo la situación.

Estoy totalmente de acuerdo con que en momentos sulfurados lo mejor es dedicarse a tomar calma y cuando ya todo se vea del color normal, sin los filtros de la emoción, decidir lo que se debe hacer a continuación, sin embargo es claro que ella prefirió “resolver” el tema como primero se le vino a la mente, modo de actuar que respeto y que no comparto. En esa conversación intenté negociar y zanjar positivamente el tema, mas era completamente obvio que ella no estaba dispuesta a escuchar ni a dialogar, por lo que desistí y la dejé para que hiciera lo que quisiera.

Una de las cosas más importantes para mí en la vida son los amigos, por eso a veces, con mucha frecuencia, pongo sus intereses por encima de los míos, en parte porque siento que soy muy buena amiga y por otra porque estoy convencida de que ellos son esa familia que uno tiene la suerte de escoger, misma que me acompañará cuando todos mis relativos de sangre hayan fallecido, al menos espero que suceda en ese orden para no quedarme sola.

Creo que la amistad sincera es escasa pero me siento bendecida al contar con pocos pero valiosos amigos. Ella era una de ellas. Era. Ella no es psicóloga, está tratando de sacar adelante su tesis de sociología, en todo caso no es excusa.

Como los ingenieros de sistemas sufren porque cuanta persona que conocen les pide que les mire el computador, los psicólogos cargamos con el sino de que las personas nos quieran hacer consultas gratuitas todo el tiempo y que se nos exija ser muy equilibrados olvidándose de que somos antes que profesionales seres humanos. Entre las filas de políticos y grupos armados también hay psicólogos, además de todo tipo de profesionales, pero igual, primero son seres humanos.

Siento que las mujeres, más que los hombres basamos nuestras relaciones en la cercanía y en la confianza, en esa que nos asegura o al menos nos echa el pajazo mental, de que quien tenemos al lado si bien no nos ayudará en todo momento, no nos dañará apenas tenga la oportunidad. Así me siento yo, como que apenas bajé la guardia alguien en quien confiaba me dañó. A pesar de que con ella manteníamos una relación más parecida a la amistad, que he notado, se da entre los hombres, es decir que no éramos compinches que andan para arriba y para abajo todo el tiempo, la sentía muy cercana, pero en ningún momento sentí que estaba haciendo puntos o generando ganancias con mis acciones. Si eso quisiera me habría quedado en alguno de los trabajos de oficina que me han ofrecido, porque como me lo recordara anoche mi mejor amigo, las empresas no tienen corazón, entonces, si uno no puede confiar en los amigos ¿en quién puede confiar?

Esta traición, porque así la percibí y la sigo percibiendo, llegó en un momento en que siento que estoy harando en el agua. Levantarme en la mañana para intentar generar nuevos negocios resulta para mí una tarea cada vez más titánica, porque por más que trato de hacerlo de forma justa y honrada siento que no estoy logrando nada.

La amistad para mí, más allá de esas viejas credenciales que uno regalaba cuando era un chinito, es uno de esos espacios de distensión en los que se puede hacer cosas y decir cosas sin sentirse juzgado ni evaluado, cuando eso se pierde no queda nada. La amistad simplemente se disuelve. El punto central es la confianza, lo reitero.

Creo que en ese detalle yace tanta violencia, en la falta de confianza, entre otras cosas, la violencia que hay en Colombia. La palabra no vale, todo es por escrito y por cuenta de la innovación de los delincuentes el trabajo honrado se hace más complejo.

Que hoy ni por estos días se me pida que vuelva a confiar en ella. Mi sentimiento de esperanza está en caída en la bolsa de valores humanos, más cuando acabo de leer El Cadáver Insepulto de Arturo Álape.