sábado, noviembre 10, 2007

Poseída


Esta palabra generalmente se usa en un sentido negativo, maligno y oscuro, pero ella como otras puede significar cosas diametralmente opuestas.

Estoy poseída. La presencia que se metió en mí apareció el viernes pasado, no ayer.

No la ví, no la oí, no la sentí y por eso tampoco me asusté. Tuvo la cortesía de llamar unos días antes para avisar que venía en camino, pero como se comunica en un lenguaje que hasta ahora estoy aprendiendo no supe cuál era su mensaje. Días más tarde me dí cuenta de que que hasta a muchos de mis miedos los había mandado de vacaciones y permitió que una gran fe se albergara en mi interior.

No estoy hablando en sentido figurado, no estoy sintiéndome mal. Estoy cambiando.

El jueves además de seguir aprendiendo a reconocer lesbianas supe de una escritora que me inspira mucha más admiración que otras ya conocidas. En la medida de lo posible me hundiré en sus textos y en los de los autores que ella misma lee pues creo que era una luz que deseaba ya desde hacía mucho tiempo. La seguiré y veré a dónde me lleva. Haré algunas cosas que me parecían errores garrafales, pero que ahora veo con los ojos de la guerrera que sabe debe pelear batallas indeseables, asquerosas y quizás hasta truculentas con tal de crecer y de hacer que su valor sea algo realmente valioso.

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