miércoles, diciembre 05, 2007

Mi lado oscuro



Se cambia de persona y se cambia de sensación.

Cada vez me aburre más esto de ser la “mamá” de los que me conocen. Ser la que cuida los tragos por iniciativa propia mientras los demás saltan a la pista para bailotear, ser la que se preocupa porque alguien está sin almorzar, la que hace maravillas con tres pepinos y un montón de pasta, la que llama y llama sin parar a la gente para poder verla luego de meses en que ellos ni siquiera se preguntan si tú estarás viva, la que patrocina la salida con sus cambiantes entradas económicas porque sabes que los demás están peor que tú.

Es muchísimo más divertido ser la princesita que se goza el cuento, la que acepta de buena gana que todo lo bueno que le pasa es algo que se merece y que por ende no tiene sentido cuestionarlo.

Entonces mientras me vuelvo adicta a la buena vida - sí, más, eso es posible – descubro el encanto que tiene lucir las cosas bonitas del joyero y del ropero, tolerar el detestable ruido del secador con tal de lucir un peinado menos natural y hacer más berrinches que de costumbre para conseguir lo que quiero. Esto obviamente es más agradable cuando hay gente que disfruta de todo ello contigo y por estos días eso es lo que me ocurre.

El cambiar de gente, el sentirme cercana a otras personas, distintas a las de antes, me hace pensar que quizás eso de comer con el Diablo a la mesa, es decir, sacar plata de lugares y ocupaciones odiosas para financiar los lujos que uno quiere darse es tan adictivo que difícilmente puede mantenerse el camino del ascetismo, menos sin sentirse solo, porque los demás andan montados en una película súper distinta a la de uno.

2 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

Bueno, nadie dijo que uno debía hacerle el feo al lado oscuro... sólo hay que tener cuidado de no dejarse controlar por él.

Mientras seas tú la que lo manda y no al revés, disfruta de esos gusticos que son muchas veces los que alegran a uno el caminado. Puede que no constituyan la felicidad, pero cómo ayudan, ¿no? Ja, ja, ja :D

paradoja humana dijo...

Es cierto, pero como me criaron con el cuento de que eso es incontrolable, que si uno se mete no puede ser sólo un poquito... pero por lo que estoy viendo es eso, puro cuento y puede ser realmente divertido.

De momento me entretengo mientras encuentro la felicidad. ;)