miércoles, enero 30, 2008

Atropellada emocionalmente (y a régimen)

Justito así me siento otra vez. Antes ocurrió cuando leí otro libro de Ángela Becerra, por allá en la época que boté un trabajo al día y medio que me lo dieron.

Me interesé por esta autora luego de verla presentando uno de sus libros y recordé el interés cuando volví a verla en el mismo programa de Citytv, Mujeres en Línea, hablando de otro más reciente.
Para hacer honor a la verdad Lo que le falta al tiempo me gustó más que este – aún sin terminarlo – De los amores negados, porque veo tantos elementos parecidos entre ambos, organizados de modo distinto que me decepciona un poco esa falta de creatividad, empero también es cierto que el sentimiento desde el cual uno lee un libro afecta la opinión que de el se tiene. No sé cómo le hacen la mayoría de los críticos literarios para lograr ser objetivos en la mayoría de sus reseñas.

Yo he estado entrando y saliendo de una crisis de fe últimamente y para completar me encuentro a la protagonista de esta novela, al acercarse al desenlace en una situación similar, así que empiezo a cavilar acerca de eso que dicen de los libros, que ellos esperan calladitos y pacientes hasta que uno los toma, los lee y de paso les permite enseñarle a uno lo que tienen para entregar.

Por estos días que he estado haciendo “la dieta del Internet” me he sentido renovada, dándome cuenta de las cosas de afuera que me hacen falta.

Fue divertido aprender a jugar Simcity por mi cuenta, usar recursos para mejorar mi inglés, buscar becas y saber que muy cerca de mí están los medios para comunicarme con mis amigos del exterior, mas desde hace meses sentía la necesidad de alejarme del PC para hacer cosas distintas con tal de cambiar los resultados, porque los que he tenido en los últimos 3 años no me tienen plenamente satisfecha.

Estoy leyendo más libros y escribiendo a la antigüita. Planeo estudiar inglés de modos algo arcaicos con cassettes de audio y libros, así como higienizar mi acercamiento a la red, yendo a lo que voy y minimizando los vagabundeos sin sentido.

Comencé estas vacaciones informáticas con el objetico de renovarme, quizás reinventarme un poco y con un término de una semana, pero ahora que está a punto de completarse (este texto lo escribí anoche en papel) me siento tan mejorada, mucho más satisfecha conmigo misma, aún a pesar de las mini-crisis que me dan cuando siento que los demás pasan por encima de mí esperando una medalla al mérito, que sospecho durarán más y por ende mis hábitos de conexión cambiarán, pues he tenido suficiente de revisar casi a diario mi correo electrónico esperando noticias que evidentemente no llegarán si sigo comportándome igual.

viernes, enero 11, 2008

Recuperando las buenas costumbres

Debería estar escribiendo el artículo que saldrá este lunes en Equinoxio pero de momento no estoy en el mood necesario para escribirlo, aunque creo que si no escribiera me saldrían letras en la parte blanquecina de los ojos.

Desde hace días estoy con ganas de decir muchas cosas pero como ando leyendo y retomando la disciplina que en otras épocas me caracterizara no me he sentado, sino hasta ahora, para sacar todo lo que ya lleva tiempo bullendo adentro mío.

Luego de terminar los antibióticos que me recetó el médico me estoy sorprendiendo al pensar que llevaba más de un año con una infección en los riñones, porque ahora que ya se acabó el medicamento y que no debo tomar líquido adicional al consuetudinario, he dejado de visitar el sanitario en las noches como llevaba ya tanto tiempo haciéndolo. Mi intención no es ser escatológica más bien trato de llamar mi propia atención acerca de lo fuerte que puedo ser, me impresiona que mi cuerpo pudiera combatir a un enemigo, a un intruso sin quejarse. Hasta el momento esto es una pura hipótesis y para confirmarla o refutarla tendré que conversar primero con el galeno que me ha estado atendiendo.

Por otro lado estoy reencauchando los sueños, porque estando a un poquitico más de 2 años de cumplir 30 me angustia el llegar a ese punto de la vida sin haber hecho nada más que completar una carrera universitaria.
Cuando pienso en cosas que llevo haciendo más de un año y otras mucho más me doy cuenta de que han tenido un norte, si no las intento todas esas acciones serán basura inservible, no siquiera el tesoro de otro, por eso me estoy exprimiendo el cerebro así venga acostándome a las 2 y media de la mañana los días pasados por estar leyendo, estudiando y viendo películas históricas. Entretanto estoy descubriendo que el chisme de los ayurvédicos parece ser cierto, que entre las 11 de la noche y las 4 de mañana está el sueño más reparador. Yo creía que lo importante era seguir el propio ritmo circadiano, pero parece que no del todo, porque estos días que me he dormido tan tarde me despierto sin razón tipo 9 y cuarto de la mañana, súper cansada y sin poder profundizarme de nuevo para completar el sueño faltante.

Mujer con la cara apoyada en la mano derecha leyendo un libro
Citruz


El libro de estos días es, hasta el momento, una basura en cuanto a consejos de relaciones entre hombres y mujeres, contando las diferencias de género. Me ha servido para retomar, como ya dije, la costumbre de hacer algo a diario, creo que para eso también ayudó todo el tiempo que estuve tomando medicamentos, porque entre unos y otros estuve casi un mes haciéndolo así, además me está recordando cómo eran las técnicas de lectura rápida que aprendí hace años y que me sirvieron muchísimo cuando estaba terminando la carrera y me sentía desfallecer.

Espero que estas ganas de seguir con un buen ritmo las cosas que debo hacer me acompañen durante mucho tiempo y que mis deseos estén alineados con mis conveniencias.

jueves, enero 03, 2008

Caradura


Cuando me pagaron el último módulo que dicté en la universidad donde trabajé surgió un inconveniente de plata que aunque no me afectaba confirmaba que un tipo al que se llamó de improviso, para dictar el mismo programa que yo diseñé, no era alguien de fiar y que la decisión de contratarlo apresuradamente había sido errada. En ese momento traté de fresquearme y recordar que la responsabilidad de buscar profesores de repuesto no era una de mis funciones, así que las consecuencias por un proceso de selección cojo las debería asumir la u como ocurrió.
Una amiga, a la que sí recomendé, quien tuvo que dejar las clases por una oferta laboral mucho más interesante, tenía derecho al pago por los espacios dictados, los restantes le corresponderían a quien la reemplazó, pero este personaje el día del pago muy orondo recibió el cheque completo y no dijo nada. Después me llamó mi amiga para pedirme que la ayudara a cobrar la plata que con esfuerzo se había ganado.
Ahora un poco más de un año luego del incidente, aparece el tipo deshonesto enviándome un mensaje de fiestas decembrinas insinuando que le ayude a encontrar trabajo.
Caradura es lo que es, tarado, zoquete ¡cómo se le ocurre que voy a recomendarlo!
A veces parece que el karma funciona y cuando lo puedo presenciar sonrío alegremente. Quizás puedo verlo como un regalo anticipado para mi cumpleaños el 14 próximo. ¡Las fiestas no han terminado!