jueves, enero 03, 2008

Caradura


Cuando me pagaron el último módulo que dicté en la universidad donde trabajé surgió un inconveniente de plata que aunque no me afectaba confirmaba que un tipo al que se llamó de improviso, para dictar el mismo programa que yo diseñé, no era alguien de fiar y que la decisión de contratarlo apresuradamente había sido errada. En ese momento traté de fresquearme y recordar que la responsabilidad de buscar profesores de repuesto no era una de mis funciones, así que las consecuencias por un proceso de selección cojo las debería asumir la u como ocurrió.
Una amiga, a la que sí recomendé, quien tuvo que dejar las clases por una oferta laboral mucho más interesante, tenía derecho al pago por los espacios dictados, los restantes le corresponderían a quien la reemplazó, pero este personaje el día del pago muy orondo recibió el cheque completo y no dijo nada. Después me llamó mi amiga para pedirme que la ayudara a cobrar la plata que con esfuerzo se había ganado.
Ahora un poco más de un año luego del incidente, aparece el tipo deshonesto enviándome un mensaje de fiestas decembrinas insinuando que le ayude a encontrar trabajo.
Caradura es lo que es, tarado, zoquete ¡cómo se le ocurre que voy a recomendarlo!
A veces parece que el karma funciona y cuando lo puedo presenciar sonrío alegremente. Quizás puedo verlo como un regalo anticipado para mi cumpleaños el 14 próximo. ¡Las fiestas no han terminado!

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