sábado, abril 26, 2008

Carencias


La búsqueda constante y frenética de una pareja emocional sólo refleja una carencia espiritual, una carencia de fe donde se desea llenar con maripositas la falta de certeza en la existencia de un ser superior que siempre está para nosotros y con nosotros.

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Como somos seres imperfectos cometeremos errores graves, quizás hasta nos parezcan imperdonables, pero necesitamos cometerlos para aprender, para aprender de nosotros mismos y para hacernos mejores seres humanos en el proceso de al menos tratar de corregirlos.

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Y sigo sin entender cómo hay tanta gente fritándose el cerebro cuando existen canciones como estas: 9 crimes de Demian Rice e Inside de Bang Gang.

Algunas ideas que surgen tras la lectura de los últimos capítulos de este libro: El Arte de la Felicidad.

2 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Con tu planteamiento, se justificaría la vida sacramental de hombres y mujeres en seminarios y conventos, al estar casados con el mismo Dios.

Pero, ¿y los demás? ¿Nosotros? ¿Tendríamos que vivir una dentro o fuera de una religión (cualquiera que sea) para encontrar el amor? Uhm... extraño... muy probable, pero rara que esa sea la solución...

Retomando el concepto de carencias, sí toma más fuerza que necesitemos complementar las propias con las de alguien más. Un concepto utilitario pero válido.

En fin... interesante el escrito...

Paradoja Humana dijo...

Marqués ya algunas veces he estado cerca de comprender la vida célibe, por elección sincera y profunda, pues creo que en la espiritualidad se pueden encontrar muchas de las respuestas a las preguntas que tenemos, así como suplir muchas de nuestras necesidades, pero resulta que no todos los humanos tenemos esta inclinación tan marcada ni tanta disciplina para entregarnos a su práctica con tal de recibir la anhelada recompensa.

Por otro lado si pensamos en complementarnos con alguien creo que el concepto de carencia puede ser sublimado, aunque sea un poco.