viernes, mayo 30, 2008

Viciosa Soledad


Yo ahora estoy medio enviciada con esto de salir sola a todos lados, no es que no me gusten las largas charlas acerca de puras estupideces con alguien que es excelente compañía o que haya optado por el celibato porque me disgusta el contacto físico con un hombre adorable, es algo distinto. De momento la libertad me cautiva, el salir si hay o no con quién, a donde se me da la gana sin consultarle a nadie, el no andar esperando llamadas, el poder quedarme haciendo nada un día en mi casa si eso es lo que quiero, el no tener que sincronizar mi agenda con la de alguien más, el no tener que cumplir citas... es una maravilla.


En mi caso creo que si por tiempo fuera ya he sobregirado la cuota de soledad pero es algo que me envicia, me trama.


Aunque he tratado de hacerlo no le veo el chiste a salir con alguien sólo por no estar sola, quizás por eso la última vez que intenté estar con alguien de modo medio serio fue todo producto de algo incidental que de una planeación racional.


Creo que el problema de disfrutar tanto la soledad, justo como lo hago yo ahora, es que uno se vuelve más terco, más mañoso, menos tolerante, entonces cuando alguien aparece uno le encuentra muchos peros y no está dispuesto a ceder o negociar, pues como ya se ha comprobado bien se puede vivir cómodamente en soledad.


A veces pienso en cómo las mujeres que conozco han tenido historiales más largos que el mío, más novios, más amantes, más cuentos y quizás por eso muchas de ellas ya están casadas y hasta con hijos. A veces también me siento quedada, pero sólo a veces. Al poco tiempo recuerdo que el asunto es de ritmos y yo he preferido esperar para comenzar a vivir varios tipos de experiencias, por eso creo que aún me faltan algunos años para decidirme a compartir el viaje de la vida con alguien, en parte porque no quiero enseriarme con el siguiente hombre que aparezca en mi vida, porque siento que aún me quedan muchas cosas por experimentar y más específicamente porque me estoy gozando a fondo esto de salir, estar rodeada con gente, no hablar casi con nadie y aún así sentirme súper acompañada, acompañada por mí misma. Simplemente siento que soy mi mejor y más completa compañía.


Sí, lo sé, podré sonar súper narcisista y antipática, pero la verdad es que esas épocas en donde la gente, las multitudes me agobiaban porque sólo me recordaban mi soledad han pasado y yo así como estoy ahora me siento muy bien.

3 comentarios:

JAVIER AKERMAN dijo...

Lo importante es sentirte bieny en paz, no huir de nada ni de nadie, ni siquiera de uno mismo. Debemos aceptar en cada momento los actos y las decisiones que tomamos si no crean sufrimiento.
Interesante tu post.
Saludos cordiales.

Paradoja Humana dijo...

Gracias por la lectura y por el comentario Javier, espero no estar huyendo de nada ni de nadie.

El Marqués de Carabás dijo...

Una opinión cercana a mi pasada historia sobre el conocido refrán, "es mejor estar solo que mal acompañado".