sábado, agosto 23, 2008

Sobredosis de gente


Ayer salí a la calle y terminé haciendo compras largamente planeadas pero que no pensaba concretar tan pronto, mas una cosa llevó a la otra, encontré ropa en oferta y no pude resistirme las ganas de despulgar los estantes giratorios para saber si habría hallazgos dignos de ser descubiertos, realmente me encanta encontrar ropa muy linda y además muy barata, porque al fin y al cabo de algún modo debo motivarme para seguir llevando la vida tranquila que mantengo, marcada por la racionalización de mis gastos.
Lo que me dejó un poco confundida no fue la gran cantidad de plata que gasté –según mis tacaños estándares- sino que no sentí la gran satisfacción de otros tiempos al llegar a casa llena de bolsas con productos nuevos.
Tengo claro que en ocasiones hago compras impulsivas, intentando llenas vacíos inconscientes que están dentro de mí, pero otras veces soy tan consciente de ellos, antes o después de las compras y/o salidas, que elijo autodesterrarme a “mis propias tierras”, al santuario que es mi habitación con tal de estar tranquila, calmada y acogida.
A veces necesito estar solamente conmigo y con nadie más.

sábado, agosto 09, 2008

Internado para adultos




Iba en Transmilenio como de costumbre entreteniéndome con las conversaciones ajenas y esa vez me tocó una entre dos señoras, digamos pensionadas, acerca de la nieta de una de ellas.
La niña había regresado hacía poco del internado donde estudia y su abuela estaba felizmente sorprendida por el cambio que ha notado en ella. En las mañanas se levanta, tiende la cama, se baña, se viste y le ayuda a preparar el desayuno, luego de comer hace su parte en los quehaceres de la casa y cuando termina su jornada busca alguna actividad productiva para entretenerse, yo pensaba “qué envidiable disciplina”.

En algún momento entre mi grado como profesional universitaria y el día de hoy ocurrieron distintos sucesos que me han convertido en una persona tan rebelde que se me convirtió en costumbre pasar 2, 3 días con la cama destendida y almorzar por temprano a las 2 y media de la tarde, salvo porque cumpla una cita con alguien para tomar esta comida.

Sospecho que los efectos de ese desorden se extienden a varias otras áreas de mi vida y que por eso me gusta buscar actividades que me impidan pensar, cosas en las que todavía debo mejorar y que por ello demandan mi concentración, impidiéndome pensar en bobadas y sobreanalizar cuanto detalle me rodea, porque es claro que mi antes defecto observador se volvió una deformación profesional con mi carrera.
Si no tengo en qué pensar, algo productivo para enfocar mi atención en ello, comienzo a cavilar en exceso acerca de lo que me pasa y de lo que no también, costumbre que puede ser altamente autodestructiva.

Mis días están por lo general llenos de actividades, sin embargo no remuneradas y aunque las amo, la realidad es que necesito que entre plata a mis bolsillos porque no puedo seguir saliendo y gastando indefinidamente sin una actividad productiva desde el punto de vista económico, tanto por mi salud financiera como por mi salud mental.

Quizás sea el momento de comenzar a pensar en una carrera paralela, en algún oficio, alguna ocupación que me mantenga pero que no se relacione tanto con aquellas áreas de mi carrera para las cuales no estudié con nada de amor y que si tomo como algo temporal fácilmente se convertirán en lo más permanente de mi vida.
Tal vez como aquella nieta de esa señora necesite algo parecido a un internado para adultos donde se me enseñe disciplina para ver si realmente tengo “éxito” en este mundo de locos.

viernes, agosto 01, 2008

Filtrando en Facebook

http://liek.deviantart.com/art/Broken-connection-54541751

Ayer chateaba vía messenger con un colega a quien sólo he visto una vez en mi vida, pronto la conversación se entrecortó y se dió por terminada, no por diferencias de opinión ni por mala onda, simplemente fue por falta de química.
Así como uno para emocionarse y comprometerse en una relación de pareja debe sentir química, para cultivar una amistad también la necesita, no es la misma pero sí parecida. Luego de despedirme y de desearle suerte con sus planes de postgrado pasé a borrarlo de mi lista de contactos de messenger y de correo. Para ese momento ya era claro que no tendríamos mucho más de qué hablar en el futuro y yo simplemente no estoy dispuesta a averiguarlo.
Me quedé pensando en este asunto y resolví hacer algo parecido con mi lista de amigos en Facebook, pasé y borré unos cuantos, a aquellos compañeros del colegio que nunca me acabaron de entrar pero que agregué por el morbo de saber qué estarían haciendo en estos días, también a aquellos con quienes salí alguna vez y no volví a hablar ni siquiera por celular, de veras que es impresionante la cantidad de gente que uno puede agregar sólo por hacer bulto, sólo por hacer crecer la lista como si eso fuera una prueba de la popularidad que se tiene.
Me encanta botar basura y sí, yo sé, la gente no es basura, pero tener el contacto ahí para que me llene el "home" de noticias que no me interesan no tiene ningún sentido. Quizás luego me borren a mí de otras listas o quizás yo de aquí a unos meses borre a más contactos simplemente porque la conexión que había entre ellos y yo se debilitó hasta llegar al punto de lo inexistente.