sábado, agosto 09, 2008

Internado para adultos




Iba en Transmilenio como de costumbre entreteniéndome con las conversaciones ajenas y esa vez me tocó una entre dos señoras, digamos pensionadas, acerca de la nieta de una de ellas.
La niña había regresado hacía poco del internado donde estudia y su abuela estaba felizmente sorprendida por el cambio que ha notado en ella. En las mañanas se levanta, tiende la cama, se baña, se viste y le ayuda a preparar el desayuno, luego de comer hace su parte en los quehaceres de la casa y cuando termina su jornada busca alguna actividad productiva para entretenerse, yo pensaba “qué envidiable disciplina”.

En algún momento entre mi grado como profesional universitaria y el día de hoy ocurrieron distintos sucesos que me han convertido en una persona tan rebelde que se me convirtió en costumbre pasar 2, 3 días con la cama destendida y almorzar por temprano a las 2 y media de la tarde, salvo porque cumpla una cita con alguien para tomar esta comida.

Sospecho que los efectos de ese desorden se extienden a varias otras áreas de mi vida y que por eso me gusta buscar actividades que me impidan pensar, cosas en las que todavía debo mejorar y que por ello demandan mi concentración, impidiéndome pensar en bobadas y sobreanalizar cuanto detalle me rodea, porque es claro que mi antes defecto observador se volvió una deformación profesional con mi carrera.
Si no tengo en qué pensar, algo productivo para enfocar mi atención en ello, comienzo a cavilar en exceso acerca de lo que me pasa y de lo que no también, costumbre que puede ser altamente autodestructiva.

Mis días están por lo general llenos de actividades, sin embargo no remuneradas y aunque las amo, la realidad es que necesito que entre plata a mis bolsillos porque no puedo seguir saliendo y gastando indefinidamente sin una actividad productiva desde el punto de vista económico, tanto por mi salud financiera como por mi salud mental.

Quizás sea el momento de comenzar a pensar en una carrera paralela, en algún oficio, alguna ocupación que me mantenga pero que no se relacione tanto con aquellas áreas de mi carrera para las cuales no estudié con nada de amor y que si tomo como algo temporal fácilmente se convertirán en lo más permanente de mi vida.
Tal vez como aquella nieta de esa señora necesite algo parecido a un internado para adultos donde se me enseñe disciplina para ver si realmente tengo “éxito” en este mundo de locos.

2 comentarios:

Zereth dijo...

jeje estaría chistoso eso.
Con lo que me apresuraría que me corrigieran lo de despertar tan tarde.

Saludos

Paradoja Humana dijo...

Jajajajaja únete al club.