sábado, agosto 23, 2008

Sobredosis de gente


Ayer salí a la calle y terminé haciendo compras largamente planeadas pero que no pensaba concretar tan pronto, mas una cosa llevó a la otra, encontré ropa en oferta y no pude resistirme las ganas de despulgar los estantes giratorios para saber si habría hallazgos dignos de ser descubiertos, realmente me encanta encontrar ropa muy linda y además muy barata, porque al fin y al cabo de algún modo debo motivarme para seguir llevando la vida tranquila que mantengo, marcada por la racionalización de mis gastos.
Lo que me dejó un poco confundida no fue la gran cantidad de plata que gasté –según mis tacaños estándares- sino que no sentí la gran satisfacción de otros tiempos al llegar a casa llena de bolsas con productos nuevos.
Tengo claro que en ocasiones hago compras impulsivas, intentando llenas vacíos inconscientes que están dentro de mí, pero otras veces soy tan consciente de ellos, antes o después de las compras y/o salidas, que elijo autodesterrarme a “mis propias tierras”, al santuario que es mi habitación con tal de estar tranquila, calmada y acogida.
A veces necesito estar solamente conmigo y con nadie más.

2 comentarios:

Zereth dijo...

Yupiii, de compras, :D

Yo soy medio tacaña, jeje pero no niego el placer que me da comprarme algo, sobre todo cuando encuentro algo lindo, aunque mi ánimo no esté del todo bien.
Será la manga del chaleco, si hay huecos existentes, al menos en mi clóset quedan muy pocos espacios.

Saludos

Paradoja Humana dijo...

Zereth es divertido, pero yo soy la pesadilla de los vendedores por mi extrema racionalidad, si no le veo utilidad o me parece feo lo voy diciendo sin pena.
Ya ví algunas fotos de tu closet y tienes todita la razón, bien lleno está.