sábado, diciembre 06, 2008

Renuncias

Cuando se es niño es frecuente tener muchísimos sueños: ser bombero, enfermera, maestra, casarse, etc. Luego cuando van pasando los años uno se va dando cuenta de que se tiene miedo al fuego, se es asquiento, impaciente o adicto a la soledad y los sueños cambian.
En la medida que uno crece va notando que hacer realidad simultáneamente todos los sueños es poco más que imposible y entonces tiene que decidir si será el mejor de los papás o el mejor de los profesionales, de la casa o de la oficina.
Llegan las renuncias, uno se hace a la idea de que si brillará por el modo en que hace cuentas no lo hará por el que juega al fútbol, que para lucir en un área debe renunciar a otras y que lo más sabio para hacerse feliz es concentrarse en aquello que entrega cantidades inconmensurables de satisfacción y claridad.
No, yo nunca ilustraré como lo hace ella, pero quizás sí escriba algún día como lo hace ella.
Eso deseo.

2 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

Pues tipos como Hernando Gómez Buendía son los que me dan esperanzas. Este man tiene más cartones que un tugurio, y en disciplinas que, aunque relacionadas, implican tener una mente muy abierta y unos intereses muy variados.

Ánimo, que esto apenas se está empezando a poner bueno.

Paradoja Humana dijo...

Ahí vamos, ahí seguimos Apolo.