miércoles, marzo 18, 2009

Haciendo el amor conmigo misma

No, el tema acá no es la masturbación, es hacer el amor, eso es mucho más profundo y complejo que la búsqueda de la propia satisfacción sexual.

De un tiempo para acá comencé un proceso de reconciliación conmigo misma que me está llevando a lugares placenteros y desconocidos, sitios a los que nunca habría llegado si todavía dedicara grandes cantidades de tiempo y energía a husmear en la vida de los demás, a través de las ventanas que me abren gracias a sus blogs, twitters y cuentas de Facebook.

Hablo del resultado de un procedimiento que para nada fue aburrido, no se trata de que me levanté un día cansada de todo y con ganas de suicidarme para luego tener una epifanía que me aclarara el camino que debía seguir, la experiencia ha sido más parecida a un dolor de estómago sin causa conocida, más similar al curso de acción que se sigue para descartar opciones hasta descubrir que la culpa la tuvo esa arepa rancia que uno se comió al desayuno, ignorando el sabor y confiando en la fecha de vencimiento.
Resulta que a veces uno hace las cosas así, mal, prefiere hacerle caso a la cabeza cuando el cuerpo tiene la razón, prefiere uno seguir comiendo así le sepa raro el bocado a botar a la basura algo que se sabe está podrido.

De unas semanas para acá he descubierto que usar símbolos reiki para detener pensamientos parásitos es una costumbre muy efectiva, me ha servido para perdonarme y perdonar, para encausar mi energía más efectivamente, no se trata sólo de una creencia sino de un efecto comprobado con la disciplina metódica que la academia me enseñó, misma para la cual mi mente estuvo siempre tan dispuesta.

Hoy puedo decir que el primer paso que dí para emprender este trecho del camino fue la reconciliación conmigo misma, con mis errores, con mis defectos, con mis enemigos íntimos, mis demonios internos, luego de eso la luz comenzó a entrar.

2 comentarios:

Zereth dijo...

Ah qué enamoradizo me resulta entrar a leerte. Me gustó, ese ejercicio interno que no es ni una ausencia total del mundo y sí un renacer bajo el mismo pellejo y con las mismas tripas pero con un sentir distinto.

Besos

Paradoja Humana dijo...

Zereth súper lindas tus palabras, me encanta saber que eso inspiraron las mías.