domingo, abril 26, 2009

Cómo cumplir un sueño


Después de proponerme el objetivo de escribir más a menudo me ví obligada a hacer un alto. Los múltiples detalles que requiere la preparación de un viaje, por corto que este sea, me absorbieron.

Ahora he logrado volver lentamente a la vida diaria, a esa que dejé durante dos semanas para dedicarme a ser feliz y a vivir experiencias que había deseado durante años.


Para lograr este objetivo conté con el ánimo que me daba una amiga, con los ahorros de unos cuantos meses y con la motivación que me dió ver mi vida equilibrándose poco a poco luego de hacer esfuerzos sostenidos a través del tiempo, luego de entender que si se comienza una vez y se abandona otra no importa el intento, hay que empezar de nuevo para llegar a la meta.


La tranquilidad no es aburrida y tampoco es sinónimo de conformismo. Quizás siendo inconsecuente buscaba la felicidad buscándome problemas, no quizás, estoy segura de que era incosecuente, pero sólo ahora puedo saberlo, viendo la situación desde el sitio donde me encuentro.


Acaricié un sueño durante años: visitar NYC, creí que sería imposible, más cómo todo se veía en el último año, pero poco a poco mis habilidades personales se fueron puliendo y alineando al punto que permitieron catalizar todos los elementos para que este se hiciera realidad.


En el camino conseguí un objetivo adjunto, completar un año en algo, el algo fue un trabajo en una oficina, nunca lo imaginé, lo mejor: fue bajo las condiciones que anhelaba, con libertad, con buen ambiente y sí, sin prestaciones legales pero ni modo, eso cada vez entra más en la tierra del Nunca Jamás.


El proceso de hacer este viaje realidad me convirtió en una persona más feliz, quizá hasta parezca seguidora de El Secreto pero a Dios gracias no es así.

Me siento mejor preparada para lo que venga, incluso para cuestionar los sueños y las metas que parecían faros inamovibles en mi vida. Ahora siento que el mundo sí debe cambiar, que la humanidad debe cambiar y que por eso no tiene ningún sentido seguir deseando cosas que sólo funcionarán en el modelo anterior, que sólo lo beneficiarán a el.


Lo sé. Estoy tan feliz que hasta doy asco, pero me aguanto las náuseas y disfruto, sin arrepentimientos.

2 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Lo soñaste y lo cumpliste: ¡Moñona!

Sigamos jugando: soñando también somos felices.

Paradoja Humana dijo...

Sí, fue una buena moñona, ahora preparo las siguientes.