lunes, mayo 25, 2009

5 caras de idiota

Luego de pasar algo más de un año buscando apartamento, soy capaz de citar al menos 5 formas en que la gente intenta verle la cara de idiota a los posibles compradores:

"Mira qué bonitos muebles tengo". Cada vez que hacía una búsqueda en internet de opciones me inclinaba por aquellos resultados que incluían fotografías, éstas suelen ayudar a decidir, si vale la pena o no, pedir una cita en donde se verá personalmente el lugar donde se quiere vivir, sin embargo hay personas que parecen estar más interesadas en redecorar que en vender un inmueble. En las galerías de imágenes que me recibían encontraba con mucha frecuencia primeros planos gigantes y detallados de cómodas, bibliotecas, neveras y estufas. Nunca encontré una nota aclaratoria diciendo que el apartamento se ofrecía amoblado, y si así fuera de todos modos quería ver los espacios que me ofrecían para darme una idea de cómo se verían mis muebles en ellos.

¨Pero si no necesita armarios". Cada tanto me encontraba con una vendedora que mostraba como ventaja el hecho de que ya hubiera armarios instalados en las habitaciones, tratando de opacar la evidente falta de espacio para circular.
Por estos días a muchos arquitectos se les ha ocurrido que todos tenemos una vida social tan agitada como la de político en busca de elección o de re-reelección y que por eso nos interesa tener más espacio para recibir numerosas y frecuentes visitas que para descansar en nuestros privados y tan necesarios aposentos, se olvidan muy a menudo, arquitectos y vendedoras, de que si buscara un sitio para socializar compraría una acción que me permitiera acceder a un club, no un apartamento.

"Es cerca, sólo queda a 20 cuadras". Uno de los criterios que usaba, para filtrar los resultados que me mostraban los portales de bienes raíces, era la zona de la ciudad, y luego el barrio específico, donde me gustaría vivir. En muchas ocasiones veía que dueños de apartamentos clasificaban intencionalmente de forma errónea la ubicación de su propiedad, olvidando que uno de los recursos de la red está compuesto por infinidad de mapas para encontrar la dirección del lugar donde uno podría vivir.
Cuando descubría que el apartamento que me ofrecían quedaba en un sitio distinto al señalado de inmediato perdía interés y comenzaba a sentir desconfianza por el propietario, si me miente descaradamente acerca de algo tan obvio ¿qué podría ocultar acerca del extraño olor que se siente en los alrededores?

"Está bellamente remodelado, mire nada más". Una vez había observado las fotografías, confirmado el presupuesto y evaluado la ubicación pasaba a hacer la cita pertinente. En varias visitas me encontre con distintos conceptos de belleza, para algunos ésta se definía a través de unas escaleras empinadas que llevaban a un espacio inspirado en el diseño que había hecho algún niño de 3 años mientras jugaba con su lego, otros admiraban su propio reflejo y por ello habían recubierto completamente con espejos oscuros y claro, también estaban aquellos que habían remodelado su hogar pensando en las necesidades que la familia promedio tiene, pero convenientemente olvidaban apuntar el hecho de que esos cambios los habían efectuado hace 10 años o más.

"Es facilísimo llegar, tiene excelentes vías de acceso". Esta afirmación puede ser interpretada de 2 modos: 1) el apartamento tiene tan buen acceso que da justo sobre una avenida transitadísima, lo que obliga a limpiar el polvo por lo menos 2 veces al día y a conseguir aislamiento sonoro si uno quiere poder dormir una siesta alguna tarde; 2) la avenida puede verse desde la ventana o desde la esquina, así sea con binoculares hecho que resaltarán los dueños enfatizando que si no se tiene carro la alternativa de caminar es muy saludable para el corazón y los pulmones, eso si a uno no le preocupa la polución y la escasez de zonas verdes en los alrededores.

Luego de superar estos obstáculos y algunos más aprendí un poco acerca del vocabulario que se usa en el negocio inmobiliario, me familiaricé con términos de valorización, metraje, calibre de alfombras y demás. Si bien tuve que multiplicar velozmente mi producción de paciencia, al final tomé una buena decisión y escogí burlarme de otros antes que dejarlos burlarse de mí.

Le deseo suerte, paciencia y buen humor para que en su propia búsqueda nadie le vea la cara de idiota.

3 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Otro argumento de venta que suma a tu cuenta de idioteces es la cuestión del estrato. "Es estrato X".

Con eso, el vendedor tiene un as bajo la manga cuando uno pregunta el precio de la administración y un promedio de los servicios: si ambos suman bastante, te dirán "pero si sólo es estrato X-1" y si resultan económicos te dirán "pero esto aquí es estrato X+1".

ApoloDuvalis dijo...

Qué bueno que tu odisea haya terminado y no hayas sucumbido al canto de las sirenas. Es que pagar un pocotón de plata por algo que no fue lo que le vendieron es un dolor que no se supera fácilmente.

Me gustó que hayas hecho el ejercicio de adoptar la terminología y los conceptos del negocio para tener mejores elementos a la hora de juzgar qué tan buena o mala es una oferta determinada. :)

Licuc dijo...

Tienes toda la razón Marqués, claro que uno que es clase media tiene unos criterios bien definidos frente a esa variable y por fortuna no tuve que lidiar con esa estrategia de los vendedores.

Sí Apolo, ya acabó la experiencia y ahora comienzan otras, se aprendió mucho, como en todas las vivencias que se gozan plenamente.