domingo, mayo 17, 2009

La música es para tapar del ruido de la calle

Hoy es domingo, día para ir a misa o para perder el tiempo sin culpas, sin molestias, dependiendo de lo que uno crea.
Siguiendo con la onda de anoche me dediqué a leer algunos textos electrónicos y a comentarlos. De fondo estaba el ruido del televisor, pasaban Una propuesta Indecente en Hallmark Channel pero, a medida que me iba sumergiendo en palabras ajenas, mi cerebro se encargaba de crear las imágenes necesarias para entender las historias, así llegó un momento en que el sonido del televisor se convirtió en ruido.
Una vez terminada la lectura comencé a hacer algunos comentarios, poco a poco la forma de funcionar de mi mente cambió y debí concentrarme para redactar de forma coherente lo que quería decirle al autor, necesitaba silencio o al menos ausencia de ruido molesto.
Al fondo comienza a hacerse audible la conversación de un par de vecinos que hablan de ventana a ventana acerca de un tercer personaje que no contesta el teléfono, que recibe mensajes de voz que no responde, lo que motiva la especulación de los dos conversadores acerca de qué le habrá pasado y la "obligada" lista de soluciones posibles al "problema" que les preocupa: ¿llamar a un familiar cercano?, ¿ir hasta la casa a preguntar qué le pasó?, ¿llamarlo al teléfono fijo?
Mientras yo sólo me hago una sola pregunta: ¡¿Por qué diablos no hablan como la gente decente a un volumen normal sentados el uno cerca del otro en vez de contaminarle el ambiente a todo el barrio un domingo en la mañana?!
Acto seguido busco música en cualquier lado pero no para escucharla, sólo para tapar ese ruido callejero.

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