miércoles, mayo 13, 2009

New York City: la droga

Ya lo sospechaba antes de irme, el viaje me cambiaría. Aun con las pesadillas que tenía antes de viajar, aquellas donde la plata no me alcanzaba para comer y todo era absurdamente caro y bueno… caro es todo si uno se pone a hacer cuentas, por eso el truco está en meterse en la onda de las vacaciones, despreocuparse y usar la calculadora sólo para lo realmente importante.

Quienes me han visto, oído y leído me notan distinta, yo me siento distinta. Como el cualquier tema hay gente a favor, gente en contra y gente neutral, a unos les gusta, a otros les disgusta y a los terceros les importa un bledo que me haya ido de vacaciones. En resumen yo me siento feliz y eso es lo que me importa, quiero extender esta sensación de felicidad el mayor tiempo posible, quiero que el efecto de esa droga sea permanente, así tanto “rosadito” no me luzca.

2 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

Bueno, que estés diferente siempre es bueno, a menos que te metas a uno de esos cultos donde prohíben pensar porque ya todo está escrito (y por lo tanto cambiar a algo diferente).

Que te la goces :)

Paradoja Humana dijo...

Apolo gracias por entender, por eso se te quiere tanto y no, no tengo planeado meterme a ningún culto que me obligue a no pensar, si no pienso mucho, si no analizo tanto es porque quiero y porque eso me hace sentir más feliz.