domingo, mayo 17, 2009

Un blog no es un diario

Durante las últimas semanas he estado escribiendo en mi diario, el de papel, el que escribo con letra pegada o despegada según el ánimo del que me encuentre, un cuaderno generalmente de tapa dura que me hace gastar varios bolígrafos, uno tras otro.
El blog es una herramienta, muchas veces mal utilizada, un medio de expresión que sólo sirve para llenar de basura el cyberespacio y sí, yo misma he contribuído a llenarlo de basura, con esa misma falta de conciencia que me tiene en medio de dos luces porque no se me da la gana levantarme a apagar uno de los bombillos que evidentemente no necesito.
Lo que me pasa a mí en últimas sólo me interesa a mí y a mis amigos, quizás haya unas historias graciosas que luedo de ser pintadas y retocadas diviertan a unos más, si tengo suerte incluso puede que los hagan reír, pero seguramente tendré más suerte si leo algunos de mis textos en un evento al que asistan personas con sus cuerpos presentes.
Mucho tiempo he pasado huyéndole a la risa, pero resulta que soy graciosa. He llegado a descubrirlo porque la gente se ríe cuando hago ciertos comentarios, sin embargo me he dedicado a escribir bonito y seriamente, tal vez olvidando que hacer reír también es un arte y que al mundo le hace falta más risa que seriedad, porque ya tenemos suficientes muertos, guerras y dolores para estar pensando en más cosas amargas todo el tiempo.
Sobreanalizar es mi vicio, quizás el más grande, el demonio más fuerte que cargo a cuestas. He hecho, ni siquiera he decidido, todo lo posible para pensar menos y hacer más, me he dedicado a ocuparme con diversas tareas cuando me ataca la tentación de pensar y sí, sigo siendo feliz, me sigo sintiendo bien conmigo misma, ni siquiera un trabajo de porquería, que debería agradecer pero que ni parece trabajo, ha logrado bajarme el ánimo. Esa responsabilidad, estar feliz y contenta es absolutamente mía, y me alegro por eso.
Desde ayer me río más, me divierto más, pero eso tampoco importa, importa que debo recordar más cómo burlarme de mí misma para pasar a burlarme de los demás y hacernos reír todos juntos.
No, un blog no es un diario, en un blog nunca publicaríamos con lujo de detalles el modo en que un amante nos folló, ni putearíamos hasta la sangre a esa mujer que se llevó al hombre que creíamos propio, porque en el diario se dan detalles, se hacen conjuros si es necesario y se desea la muerte, el blog en cambio es un sitio donde terminamos dando la cara, por más anónimos que pretendamos ser, es un lugar donde nos encontramos pensando dos veces las palabras que usamos para no molestar a los demás. Muchas veces por un blog terminamos haciendo amigos sin proponérnoslo.
Un blog no es un diario porque por escribir un diario no se espera recibir comentarios, sólo se espera sentirse mejor después de escribir en el, después de descargar toda la basura o toda la euforia de un día cualquiera. En un diario no hay nadie para opinar, es más, a veces ni siquiera hay nadie para leer, el diario se escribe para, a veces, nunca ser leído.

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