lunes, junio 22, 2009

Los hombres NO son todos iguales

Aquella fórmula absoluta que usan muchas mujeres para meter a todos los hombres en la misma bolsa sólo busca justificar la propia ineptitud al elegir a los personajes con los cuales se involucran emocionalmente, busca explicar, mejor, disculpar la manía de escoger a aquellos sujetos necesitados de rehabilitación sentimental completa antes de convertirse en seres interesantes y valiosos.

Hombres hay de todos los tipos y de todas las clases. Unos más que otros, al igual que las mujeres, parecen desperdiciar el oxígeno que usan para respirar y más aún el que requieren para hablar, pueden inundar las conversaciones con lugares comunes, repiten automáticamente frases desabridas con el supuesto objetivo de elogiar; unos distintos, creyéndose más sofisticados promueven la liberación femenina mal entendida argumentando que el supuesto enamoramiento que sufren las mujeres tras compartir la cama con alguien no es más que un error de programación genética de fácil solución, proponen ellos, los iluminados que tienen una solución para todo: las mujeres deben tener amantes con mayor frecuencia, el hombre es un animal de costumbres y por ende la mujer, también porque perteneces a la misma especie, estos ‘solucionadores’ afirman que siguiendo este plan de acción paulatinamente crecerá la cantidad de mujeres capaz de exhibir con orgullo la medalla al mérito que se entrega a aquellos que nunca se han enamorado.

Existen también los hombres brillantes para los números, para las ecuaciones y los cálculos pero torpes en extremo para leer las emociones ajenas a pesar de que se use un arsenal didáctico digno de un salón de preescolar. No vale el esfuerzo de decirles “te quiero porque sí, porque el contenido que conozco de tu cerebro me excita” pues necesitan un protocolo de procedimientos para analizar tal declaración, misma que luego pasará a ser desmenuzada para, en una etapa posterior, dar una respuesta acorde con el procesamiento.

Y sí, los hombres pueden ser básicos, intrincados, falsos, inseguros, brillantes para unas materias al tiempo que son profundamente tontos para otras, por eso una norma propia es desconfiar de aquellas mujeres que generalizan a la ligera sin siquiera ponerse coloradas.

Me inclino por los hombres de hermosos cerebros, por esos que admiran la inteligencia femenina aunque la temen a menudo, mas se que eso no lo reconocerán. Estoy al tanto de que no son tierras fáciles las que deseo transitar pero de todos modos estoy dispuesta a medirme con tal empresa, quiero intercambiar independencia por interdependencia, en el caso que encuentre a un hombre lo suficientemente listo y valiente como para querer negociar conmigo.

2 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

Bueno, estoy de acuerdo en que uno no debería juzgar a sus potenciales parejas como si estuviera evaluando un proveedor para la empresa.

Es chévere saber qué es lo que se quiere, qué se está buscando, pero sin que esas preferencias se conviertan en una camisa de fuerza: posiblemente quien nos haga feliz, sea alguien capaz de lograrlo por medios que nunca hubiéramos sospechado... :)

El Marqués de Carabás dijo...

Gracias por salvaguardarnos de las generalizaciones.

Sin dejar de ser "hombre" por sentirme excluido de la ley de la generalización, sino por saber que en algún momento de nuestra vida, por instinto o por un vigoroso depende o por una indespreciable oportunidad, somos todos iguales, somos "hombres".