domingo, junio 14, 2009

Oscuras nos vemos mejor

Algunas mujeres nos hemos acostumbrado a ser sombras tristes, fantasmas que buscan su lugar, almas en pena que aúllan como lobas por los rincones.
Un día nos cansamos de los grises, de las tinieblas y decidimos florecer, nos quitamos los negros ropajes, los disfraces y las máscaras oscuras.
Salimos a la calle con las mejillas rosadas, con los labios colorados y vestidas de luz.
Caminamos por nuevos senderos, por calles iluminadas en claras noches, llevando esplendor y alegría.
Encontramos gente, seres que se dicen humanos que nos observan con extrañeza.
Sentimos cómo nos juzgan, cómo nos critican sus miradas.
Reconocemos en otros el pasado, nuestro pasado.
Observamos sus oscuras vestimentas y sabemos que ya nunca más volveremos a ser como cuando nos veían mejor.

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