sábado, julio 18, 2009

Protesta callada en medio del ruido

Escribo para protestar, para mantener la voz, la salud mental, para entenderme, para confundirme, para analizar, para sobreanalizar.

Escribir es tener valor, es atreverse a pensar, a darle palabras a esos sonidos que inundan la cabeza desde adentro, es darle parlantes a las ideas que resuenan en el cerebro.

Siempre hay ruido y al parecer nunca hay suficiente, las personas siguen ideando modos nuevos de ahogar la voz interna, la que dice la verdad, la que hay que traducir para entender, con la que hace falta familiarizarse para no sentir miedo cuando habla, para darle significado a sus pausas, a sus silencios.

Más hablan los callados, más dicen sus mentes, sus corazones cuando permanecen en silencio, escuchándose a sí mismos, más palabras valiosas juntan para el momento de expresarse, en voz alta o en voz callada, por medio de la escritura.

La ciudad suena, está llena de ruidos, de pendejadas, de vacíos llenos de sonido pero faltos de significado, la gente está enferma pero se siente sana en el quebranto, ha escondido durante tanto tiempo sus olores, sus gestos y sus formas que los ha olvidado; cuando alguna vez se los encuentra por accidente en la mañana, en el espejo del baño, en la pijama o en una carrera descuidada rumbo al trabajo se aterra, se resquebraja, se da cuenta de que está rota pero en vez de buscar el arreglo se afana por astillarse, por romperse más, por perderse más, corre para desaparecer.

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