viernes, agosto 21, 2009

Echaba de menos su aire, sus espacios llenos de personalidad y calma, los colores limpios que veía a través de su ventana, en conjunto le hacía falta el sentirse completa, libre, feliz, valiosa.
Las paredes a su alrededor se estrechaban, el aire se espesaba, la luz se oscurecía, el ambiente se llenaba de ruidos pasados y hostiles, esa etapa de su vida le gritaba, constantemente, con voz suficiente que había llegado el momento de partir, de fundar su propio territorio, donde pudiera dictar leyes y normas, para romperlas o doblarlas cada vez que se le viniera en gana.
Hacía ya muchos años que su carácter se había acabado de solidificar, su terquedad era más una virtud que un defecto, en ella se afincaría para dar el siguiente paso, para continuar con las modificaciones que le haría a la obra en constante construcción que era su vida.
Era momento de escoger el reparto para las siguientes escenas por rodar, algunos personajes serían incómodos, insignificantes mirones que verían con entretención, pero sin conciencia, la aparición de la magia, ella en cambio la viviría, del encanto respiraría.
Sí, aún faltaba tiempo para que el proyecto se pusiera en marcha, pero estaba convencida de que lo lograría.

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