martes, septiembre 29, 2009

Al anochecer

El día se fue así como te fuiste tú, sin despedidas, sin ruidos, sin lunas llenas.
Cuando desperté no estaban la luz del sol ni tu olor, sólo me acompañaban unas estrellas borrosas y un sueño vacío.
Al norte, muy al norte estás tú, en medio de árboles con nombres desconocidos, rodeado de seres con los que hablas en códigos extraños para la mayoría de los mortales, mientras yo alargo mis letras, extensión de mis manos, para poder tocarte y sentirme menos sola, ahora cuando acabo de convencerme de que tu ausencia me duele, aunque sé que debo padecerla para llegar a esos estados donde tu tacto me cristaliza y me fortalece.