domingo, septiembre 06, 2009

Desde el exilio

Los sueños han cambiado, ya las imágenes son otras, las travesías exigen más valor y una fe más fuerte, los extraños se tornan en aliados, justo cuando los fieles escuderos yacen lejos y ocupados peleando sus propias batallas.
Se desnudan los cuerpos y las almas, pues la vida exige demostrar el material del que se está hecho.
Cada vez son más pocos los dispuestos a abrirse paso a través de los obstáculos, son cada vez más escasos los seres que se miden a sí mismos con las dificultades, están casi desapareciendo aquellos capaces de enfrentarse al dolor de ser distintos, en un mundo amante de los clones y de las muñecas fabricadas en serie.
La existencia los separa y los desperdiga por el mundo para que lleven luz, así sea fugaz, a disipar las tinieblas de la ignorancia no reconocida.
El mundo cambia a prisa y les exige que le sigan el paso si quieren mantenerse con vida, los obliga a correr para probarle que su alma es valiosa y duradera, para que le confirmen a la tierra que no ha perdido, del todo, el tiempo que lleva defendiéndolos.
Los seguirá mesurando, oliendo y persiguiendo, no se detendrá hasta que queden aquellos suficientes para su cuidado y protección.

*Siguiendo la sugerencia de un amigo, vuelvo a leer uno de mis textos porque como diría José Saramago: "La palabra no es palabra mientras no se pronuncia. La palabra que está escrita es una sombra. Pero cuando la decimos es una sombra que se levanta, se presenta y se nos pone adelante."


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