viernes, septiembre 11, 2009

Extraviada, completa

Con los pies cansados recorre una ciudad desconocida, arrastrando el cuerpo por callejones llenos de historias absurdas, afinando sus capacidades de guerrera, enfrentando al miedo en cada esquina.
Extraña los rostros de gestos familiares y siente modorra a la hora de planear paseos por lugares gastados, vacuos. Se refugia en historias famosas en otras tierras, mientras ojos entrometidos la miran como si tuvieran derecho a juzgarla.
Sabe bien que el camino de regreso no existe, que el suelo desaparece detrás de sus pasos, entiende que la existencia se construye junto a los quereres, que las posesiones vienen y van igual que los vientos.
Va con rumbo y sin el buscando su lugar, uno realmente propio, aquel donde se sienta verdaderamente a gusto.
Cada vez que se pierde se encuentra más a sí misma, aunque no sepa dónde está.
Recuerda que el hogar está en su interior, que se construye con la presencia de todos los seres valiosos que cruzan su sendero, esos que son como las piedras que le dan soporte al techo.
Y sigue su andar sólo con pistas, valiéndose del olfato para descubrir las enseñanzas que debe aprender y los sitios que debe visitar.
Aún no ha llegado el cuando de dejar el desplazamiento.