miércoles, septiembre 09, 2009

Oda a la cama

Suave, cálida y serena,
Noble, callada y silenciosa,
Acunas mis sueños y calmas mis pesadillas.
Te adaptas bajo mis formas para dar paso a mis días.

Impasible ante las tormentas de emoción,
Estoica ante los aguaceros de confusión.

Siempre ahí, casi indiferente, guardando los secretos,
Las verdades, los dolores y los pesares, manteniendo el blanco de los sueños vacíos y tranquilos, sirviendo de telón de fondo para los viajes nocturnos y agitados.

Hermosa, impecable, gastada y familiar,
Larga, ancha, a medida y excesiva,
Conocida y privada para aquellos que nunca en ti descansarán.

Refugio itinerante, recuperable, práctico y sencillo,
Hogar acogedor y doméstico de lo que fue y de lo que vendrá.

2 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Te quedó muy buena.

¿Qué tal una oda a la cabeceada?

Bien te saldría, supongo.

La del bus es genial y ni qué decir de la de reuniones con el jefe: esa última sí la puedo escribir yo.

Licuc dijo...

Gracias Marqués. La otra te la dejo a ti.