viernes, septiembre 04, 2009

Riesgos


La semana pasada estuve en un accidente, viajaba por carretera y, como muchas veces en el camino, iba sola. Tuve la oportunidad de comprobar esa sensación de cámara lenta en la que se desarrollan los sucesos cuando se está en peligro, claro que habría preferido quedarme con la duda y seguir haciendo acto de de fe en las historias ajenas.

Lo bueno de este asunto fue que salí ilesa corporalmente, aunque emocionalmente sentí la impresión un par de días después, cuando me hice consciente del modo temerario en que conducen, en el último tramo de todo el recorrido, los hombres que me llevan al trabajo.
Van por una carretera angosta, que a veces tiene una hondonada al costado, con prisa extraña, como si le huyeran a la muerte, sin darse cuenta de que al manejar de ese modo parecieran invocarla. Trato de no pensar mucho en eso y me concentro en todo lo nuevo que tiene ahora mi vida, que no es poco.

Riesgos. Me atreví a decirle sí a un cambio de geografía, de trabajo y de casa. No se puede decir que arranqué de ceros porque las condiciones fueron y son prácticamente inmejorables, los asuntos domésticos se resolvieron antes de mi llegada y el trabajo que hice, algo más de un mes atrás, me dio la plata necesaria para poder comenzar esta nueva etapa.

Divago mucho. Recientemente recorría lugares de mi ciudad que me causaban curiosidad, algo de temor y angustia, por no poder ayudarles más a esas personas que los habitan. Leí mucho, más en mi mente que en voz alta, pero cuando lo hice del último modo sentí la magia, el encanto de los niños y de la gente sencilla, varios de mis fantasmas dejaron de lucir tan amenazantes y mi valentía creció. Hoy estoy haciendo tareas de las que me sabía capaz, pero que no había intentado por renuencia a dejar la comodidad de lo ya conocido.

Ya no quiero acostumbrarme mucho a los lugares o a las personas que no he elegido para que estén conmigo, deseo cumplir con honor las misiones que me han sido encomendadas, mi objetivo, en el presente, es seguir mirando al futuro con asombro, con fuerza interior. Lo que me corresponde es continuar con los ciclos que paulatinamente se completarán.

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