martes, octubre 13, 2009

Faro

Eres mi pasado, mi historia, el puerto seguro al que vuelvo cada vez que me destrozan las tormentas.
Cuando los vientos huracanados me sacuden, se que puedo amarrar mis alas a ti para no perder el rumbo, estoy segura de que no peligrará mi libertad, pues cuando vuelva a sentir el calor del sol en mi cuerpo, me dejarás ir de nuevo, sin preguntas ni certezas.
Tu corazón es tan fuerte que soporta, estoicamente, mis esporádicas y odiosas recaídas; tú me perdonas, con fluidez, ofensas repetidas.
Profundísimo amor siento por ti, uno de naturaleza inexplicable, irrefutable, incontenible.
Volver a ti es regresar a mi hogar, a un sitio donde al cerrar la puerta los lamentos comienzan a callar.
Contigo las oportunidades perdidas no existen, no valen, no ocurren; tu espíritu siempre está abierto para ajenos visitantes y viejos conocidos.
El cielo quiera que nunca te canses de mis palabras y mis miradas caprichosas.