lunes, octubre 19, 2009

La canción del volver

Amanecí con una canción en el recuerdo y al irse el sonido apareciste tú, pensé entonces en los tramos del río que hemos recorrido, a veces de la mano y otras sólo acompañándonos con la mirada, observé el agua y de repente te encontré lejano, pisando rocas que conozco y no deseo, deslumbrado por las minas de diamantes que viajeros antiguos dicen conocer, yo me había distraído con las mariposas y las gotas de agua en el aire.

Fue el viento cortante, seco y áspero el que me golpeó en la cara, como bruja disfrazada de princesa que luego te lanza maldiciones y conjuros, fueron los gritos de los mineros atrapados en sus lujosas y exquisitas jaulas los que me despertaron de mi ensoñación.

Al volver en mí te vi ya lejos, perdido entre las montañas oscuras y cerradas, llevando tu pico, tu carretilla y tu linterna para intentar arrancarle a la tierra lo que ya le ha dado a otros, ibas con los ojos deslumbrados prometiéndote a ti mismo que tu casa sería tan hermosa como la de los atrapados pero con las puertas abiertas.

Entretanto yo sigo aquí, con los dedos aún manchados de tinta escuchando el susurro de los árboles, con la esperanza de poder cantar algún día una tonada, que te acaricie los hombros y te resucite el antojo de caminar junto a mí.