viernes, octubre 16, 2009

Para tus ojos tristes

“Cuando me veo por mi ventana y veo un sinnúmero de seres vivientes que nacen, crecen y mueren felices, me pregunto ¿por qué el hombre fue creado para pensar?, ¿será tal vez para ser infeliz o tal vez para ser dueño de algo que no le pertenece?” R.R. Un amigo chileno

Seres rotos, contaminados y heridos se preguntan a menudo lo que tú te preguntas hoy, suelen hacerlo cuando se sienten cansados, cuando la luz parece opaca y fútil.
A veces llega el aguacero con su fuerza violenta a lavar heridas y pasados, las nubes negras que lo precedieron se agotan de tanto llora, se deshacen y nosotros, tontos, nos entristecemos porque decidimos dejar de mirar cuando está por ocurrir el rayo, aquel que ilumina, ese que quema y sana por dentro.
Me duele tu dolor, me alegra que nos duela, así como los animales no son conscientes de su sufrimiento son esos individuos a quienes observas y te parecen felices.
Hemos elegido el camino de la diferencia, muchas veces el de la soledad, pero que nuestros cuerpos no estén juntos no significa que nuestras almas no pueda cantar acompañadas. Estamos vivos y la vida duele, elegimos pensar y eso arde, incomoda de formas que a veces creemos insoportables, mas estamos ciertos en que no conocemos y menos aceptamos un sendero distinto, para nosotros la existencia sólo gana sentido cada vez que nos atrevemos a decir lo que otros callan, en cada ocasión que gritamos sí mientras los demás dudan.
No te disculpes por tu naturaleza porque me avergüenzas, somos parecidos y cada vez que agachas la cabeza siento que me niegas, mejor usa las épocas de confusión para acercarte a mí, para que nos recordemos mutuamente la razón de nuestra presencia.