viernes, noviembre 13, 2009

Advertencias acerca de la vida con mujeres salvajes

Ten presente que el carácter de las mujeres salvajes es altamente contagioso, por eso piénsalo bien antes de tocarlas, una vez las beses y te metas en la cama con ellas no volverás a ver a los seres domésticos del mismo modo en que lo hacías antes.

Debes saber que los instantes en que desearás sacarlas de tu vida aparecerán, invariablemente, obligándote a pensar si quieres continuar del modo en que venías, pero ya con una inexorable sensación de pérdida o si prefieres convertirte en un guerrero permanente, que alcanza sus victorias a base de lucha.

Si te asustan las fieras decididas, independientes, astutas y valientes es bueno que te hagas a la idea de buscarte un amita de casa genuina, de aquellas que se emancipan a los 30, podrán resultar tremendamente aburridas y predecibles pero al menos se peinan bien y saben qué está de moda.

La plata que te ahorrarás en joyas, vestidos, perfumes y vacaciones lujosas cerca a algún famoso te la gastarás en libros, acuarelas, plumas, papeles de colores y juguetes para hacer burbujas. Las mujeres lobas no crecen del modo estipulado, son consentidas pero conscientes y te demandarán crecimiento interior constante.

Habrá días, muchos, ocasionales y sin aviso en los cuales se esconderán tras el encanto de una puerta abierta, sintiéndose tan felices de estar consigo mismas, que tu presencia no tendrá nada para agregar.

No pretendas que pasen todo su tiempo contigo, esa esencia tornasolada que te fascina probar, se prepara en largos cocimientos con chefs extraños, oscuros, lejanos, quienes hacen parte de una mitología en la que tú tienes un lugar único e irremplazable.

Si sientes que te desplazan, todas ellas o alguna en particular, esa que has elegido para que sea tu pareja, dedícate a tus asuntos, no te engañes, no has elegido a nadie, ha sido ella quien te ha permitido que la acompañes.
Vuélcate en tus pasiones, esas que no dependen de ella, ya verás que cuando salga de su concha sagrada y no te encuentre, irá vagarosamente a buscarte.

Cuando ocurra eso de que te observe sin verte, no corras a buscar un experto en vitrales, para que adorne el cristal del que parecerá estar hecho tu carne, mejor aprovecha para salir con tus amigos, incluso con tus amigas, pero no te quejes cada dos minutos porque descubres constantemente que todas no son tan sabias como ella.

Ahora que has escuchado las advertencias de una de su especie, recuerda que vivir con fieras es una tarea desafiante y plena de obstáculos, medita bien la decisión que estás por tomar, una vez hayas elegido la senda, las opciones de arrepentimiento desaparecerán.

Ensayo de poesía relacionado:
A la una, a las dos y a las tres

4 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Habrá valido la pena el riesgo: "Nadie le quita lo bailado a uno".

Licuc dijo...

Eso debes saberlo mejor tú que yo, sólo puedo decirte que vale la pena ser una mujer salvaje. ;)

Alejandro Saúl dijo...

Exelente el artículo, mi novia es tal cual describes a la mujer salvaje aquí, es una persona única, trabajadora, inteligente, independiente y muy capaz, estoy muy orgulloso de ella y se que logrará mucho más. También se que yo a su lado lograré alcanzar todos mis objetivos pues ambos nos apoyamos mutuamente en todos los emprendimientos que iniciamos.

Licuc dijo...

Alejandro gracias. Este texto tiene un profundo significado para mí porque lo escribí en una época en que comencé a crecer, escribiendo y por ende comprendiéndome mejor.
Es bueno saber que estás junto a una mujer salvaje sin querer cambiarla. Así ella podrá seguir siendo libre a tu lado.